Aspectos relevantes de la nueva ley del aborto

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En este artículo nos disponemos a realizar una aproximación práctica a la nueva ley del aborto, aprobada ya en Consejo de Ministros y que nace con el nombre de “Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada”. Veremos en próximos párrafos el porqué de su nomenclatura.

Sin duda, el tema del aborto es un asunto muy controvertido, que tiene miles de detractores/as y seguidores/as, cada cual con sus argumentos más o menos acertados, pero que debaten sobre el sí o no al aborto con el total convencimiento de tener la razón más absoluta.

Introducción

Para empezar, hagamos un pequeño recorrido por la historia de la legislación sobre el aborto en España, que nos ayudará a entender también un poco mejor cuál ha sido la evolución social de nuestro País.

justiciaHasta hace poco, existían dos posibilidades si hablábamos del aborto; o bien se daba el caso de que no existía una legislación sobre el mismo, por lo que estas prácticas no estaban reguladas en modo alguno, o, cuando existía esta legislación, la misma llevaba aparejada un castigo para la mujer que abortaba y para el profesional que practicaba la interrupción del embarazo; por ejemplo, en el Código Penal español de 1822 se recogían penas de reclusión de hasta 14 años para el profesional y hasta 8 años para las mujeres que abortaban.

Despenalización del aborto inducido: Segunda República Española, Ley Orgánica 9/1985 y Ley Orgánica 2/2010.

Podemos mencionar varios periodos históricos en los que el aborto no ha estado penalizado; uno de ellos lo enmarcamos durante la Segunda República Española, donde la mujer podía abortar sin miedo a represalias o castigos, aunque fue por un corto periodo de tiempo, pues esta Ley fue derogada por el bloque franquista.

En los últimos tiempos, varias leyes lo han despenalizado en determinados supuestos; por un lado, la Ley Orgánica 9/1985, aprobada el 5 de julio de 1985, que legitimó el aborto inducido en tres supuestos: riesgo grave para la salud física o psíquica de la mujer embarazada (supuesto terapéutico en cualquier momento del embarazo), violación (supuesto criminológico en las primeras 12 semanas) y malformaciones o taras, físicas o psíquicas, en el feto (supuesto eugenésico en las 22 primeras semanas); estos dos últimos previo informe médico certificado y con penas de prisión para los profesionales y las mujeres que practicaran el aborto fuera de dichos supuestos legales.

Por otro lado, la Ley Orgánica 2/2010, promulgada el 3 de marzo de 2010 y llamada de “salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo y que entró en vigor el 5 de julio de 2010. Esta Ley traía importantes novedades en la carrera hacia la despenalización del aborto, como por ejemplo, la posibilidad de decidir libremente la mujer sobre la interrupción de su embarazo en las 14 primeras semanas. Además, este plazo aumentaba hasta las 22 semanas en el caso de existir “graves riesgos para la vida o la salud de la madre o el feto”. A partir de esta semana, se podía interrumpir el embarazo en caso de detectar “anomalías en el feto incompatibles con la vida” o también en el caso de detectar en el feto “una enfermedad extremadamente grave e incurable en el momento del diagnóstico” una vez confirmado con un comité clínico. Una de las novedades que causó más indignación entre las personas posicionadas en contra del aborto, fue la posibilidad que se ofrecía a las mujeres de 16 y 17 años, menores de edad, de interrumpir su embarazo sin la necesidad de contar con la aprobación de sus padres, madres o tutores, pudiendo decidirlo libre y voluntariamente (al menos tres días después de haber sido perfectamente informada), eso sí, debiendo estar al menos uno de los representantes legales debidamente informados sobre el tema, siempre que esto no ocasionara a la menor un conflicto grave, la posibilidad de crear una situación de violencia intrafamiliar, amenazas, o se produjera una situación de desarraigo o desamparo, etc.

Nueva ley del aborto: Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada

Según nuestro Ministro de Justicia, la ley surge “para proteger “a los más débiles: los concebidos y no nacidos”, pero “siempre en interés de la mujer”, de ahí su nombre. Al contrario que las leyes anteriores, esta cuenta con el beneplácito de los sectores más conservadores también del ámbito Internacional y de la Iglesia católica.

No olvidemos que además, la anterior Ley Orgánica 2/2010 se encuentra recurrida en el Tribunal constitucional, aunque este Órgano aún no se ha pronunciado al respecto.

Sin entrar en este momento en posicionamientos a favor o en contra, debatamos cuáles son las nuevas (o viejas) cláusulas aprobadas en la nueva ley; veremos que se trata de una norma mucho más restrictiva, no solo que la anterior, sino incluso más restrictiva que la Ley Orgánica 9/1985, con lo que nos remontamos bastantes años atrás en lo que a legislación sobre el aborto se refiere.

Esta reforma del aborto ya fue anunciada por el Ministro de Justicia poco después de la toma de posesión de su cargo, mostrándose claramente contrario a la ley de plazos (por otro lado existente en la mayoría de países europeos)

Analizando con detalle los pormenores de la nueva ley

1. Se requiere nuevamente el permiso de los padres, madres o tutores legales para que las mujeres de 16 y 17 años, menores de edad, puedan abortar. En algunos casos extremos, puede intervenir un juez, primando, en cualquier caso, la opinión de la menor.

2. Se suprime la causa de interrupción por anomalía fetal, aunque podrá llevarse a cabo si esto supone un riesgo para la salud psíquica de la embarazada, que podrá alegar este daño psíquico, aunque hacerlo será más largo, duro y difícil que hasta el momento. Aunque durante un tiempo se abrió un debate para diferenciar entre fetos con graves malformaciones incompatibles con la vida (posibilidad de abortar) y aquellos fetos con discapacidad (no discriminación de los discapacitados y su derecho a la vida), finalmente ambos casos quedaron excluidos de supuesto para la interrupción del embarazo.

3. Se debe informar debidamente a la mujer embarazada, de forma verbal, y con un periodo de reflexión de siete días. Hasta ahora (y hasta que la ley entre en vigor) la mujer recibía un sobre con toda la información y como ya hemos comentado anteriormente, tenía un plazo de tres días para reflexionar. Un aspecto muy positivo y aplaudido es la decisión de no incluir en la información (que se dará a la mujer embarazada en persona) fotos de ecografías, trámite este que muchos habían tachado de “chantaje emocional” a la mujer.

4. Para la interrupción del embarazo en el caso de alegar graves daños psicológicos para la mujer por las graves malformaciones del feto, se debe emitir un informe de dos médicos que además deberán ser externos al centro médico. En esto último estriba la principal novedad, pues estos profesionales no podrán ni siquiera trabajar en la misma clínica en la que se lleve a cabo el aborto.

5. Todos los médicos y cualquier profesional de la sanidad relacionado con el proceso de interrupción del embarazo, tendrá derecho a acogerse a la objeción de conciencia. Hasta ahora, solo podían hacerlo los médico que llevaban a cabo el proceso de interrupción del embarazo.

6. Un aspecto importante de esta ley es la despenalización del delito para la mujer. En los casos en los que se practique un aborto fuera de los supuestos legales, solo tendrá castigo el médico que lo lleve a cabo, en las mismas condiciones que hasta el momento, pero la mujer que interrumpa su embarazo no tendrá pena de cárcel.

En este momento nos encontramos con un anteproyecto que aún debe ser sometido a diversos informes y después al debate parlamentario, por lo que no entrará en vigor hasta dentro de aproximadamente un año.

¿Qué piensa de la nueva ley del aborto? ¿Cree que se trata de un retroceso en las libertades de la mujer? ¿Es una ley necesaria que viene a proteger a los más débiles? Comparta con nosotros su opinión.