Cinco años de la reforma laboral: mayor precariedad y pobreza

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La reforma laboral cumple ya cinco años, y puede decirse que lo único que se ha sacado en claro es que ha logrado generar mayor número de empleos, pero de una peor calidad, de unas condiciones mucho más duras y deficientes para los trabajadores.

La reforma laboral cumple años y no hay año que no se encuentre rodeada de controversia. Y es que, a pesar de que en su día se trató de una medida que fue muy aplaudida por otros países, en España ha sido una reforma muy criticada por los españoles, quienes han visto cómo la calidad de los puestos de trabajo a los que podían optar, mermaba de manera considerable.

A pesar de que la crisis ha terminado y se comienza a notar una mejoría en la economía del país, a pesar de que se comienza a notar una recuperación, la crisis ha dejado muchos estragos, y uno de los mayores ha sido ocasionado precisamente con motivo de la reforma laboral que salió a la luz hace cinco años.

La reforma laboral ha traído consigo empleos de peor calidad

Si bien es cierto que el número de empleos se ha visto incrementado, también hay que destacar que la precariedad ha aumentado de manera preocupante a lo largo de estos últimos cinco años. No cabe duda alguna que la aprobación por parte del Gobierno de la reforma laboral supuso uno de los mayores y más profundos cambios en el mundo laboral para los trabajadores.

Ahora existe la amenaza por parte de la gran mayoría de partidos de la oposición de lanzar abajo esta reforma, sobre todo por la gran debilidad parlamentaria que existe por parte del Gobierno. A pesar de que el Gobierno explica que se trata de una reforma muy útil y que no hace falta cambiar algo que ‘funciona’, también ha señalado que ha llegado el momento de pensar en los puestos de trabajo de calidad.

El Gobierno señala que los puestos de trabajo han mejorado en comparación a años anteriores, aunque sindicatos como UGT y CCOO, y partidos de la oposición, contradicen esta afirmación e indican que los puestos de trabajo son de una calidad mucho peor y que la precariedad así como la pobreza han aumentado de manera alarmante a lo largo de estos cinco años.

De hecho, el Gobierno ha presumido de que la reforma laboral implantada en España hace cinco años ha logrado cambiar a mejor el mercado laboral del país. Incluso Luis de Guindos ha expresado que “el mayor error sería dar marcha atrás a las reformas aprobadas en los últimos años” y que “este retroceso sería una mala señal para el mercado”.

Después de que los sindicatos hayan realizado un balance de los últimos años desde que fuese implantada la reforma laboral, no cabe duda que los resultados que se han registrado no pueden resultar más preocupantes.

La llegada de la reforma laboral solamente trajo consigo trabajos temporales, con peores sueldos, con peores jornadas y con trabajos mucho menos cualificados. Encadenar trabajos temporales sin ningún fin se ha convertido en la realidad que sufren muchas personas en edad activa que, en la gran mayoría de ocasiones, no pueden salir adelante por sí solos con los bajos sueldos que tienen.

En nuestro país contamos con muchas personas con titulaciones y doctorados que en ocasiones aún no han tenido la posibilidad de desempeñar ningún puesto profesional relacionado con aquello que han estudiado.

Lamentablemente, tal y como está todavía la situación laboral, hay muchos trabajadores que se conforman con sus puestos de trabajo y con lo poco que ganan mientras puedan pagar alquiler, comida, luz y agua.

La mayoría de trabajadores indica que han sido contratados por unos pocos meses e incluso solo por días. Algunos incluso son multiempleados y necesitan completar con dichos trabajos para poder ganar una cantidad de dinero decente al mes que les permita sobrevivir. Muchos otros desconocen lo que ganarán cada mes, ya que su salario es variable.

Esta lamentable situación solamente está provocando que muchas personas se ahoguen con las facturas y les resulte imposible poder llegar a final de mes. Parejas y familias han aprendido a vivir al día, sin contar ni siquiera con dinero para poder hacer frente a un imprevisto cualquiera como la avería de una lavadora o el frigorífico.