Cómo aportar correos electrónicos como prueba judicial

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En la actualidad, aun son muchas las personas que se preguntan si los correos electrónicos pueden servir y sirven como prueba en los procesos judiciales. La respuesta es sencilla: los correos sí que sirven a priori como prueba, pero los mismos deben cumplir una serie de requisitos que resultan imprescindibles.

En realidad, puede decirse que no se trata tanto de si los correos electrónicos resultan elementos válidos como prueba ante un proceso judicial (que sí que resultan válidos para ser aportado) sino de aquellas características y atributos que deben reunir esos correos electrónicos para que los mismos puedan ser validados como prueba válida dentro del proceso. Continúa leyendo nuestro artículo si quieres saber cómo aportar correos electrónicos como prueba judicial de forma válida.

Un correo electrónico puede ser tan válido como una conversación telefónica, una carta manuscrita o cualquier otro elemento de prueba que reúna los requisitos básicos para que pueda resultar admitido y puede ser tan poco válido como cualquiera de estos otros elementos susceptibles de ser aportados como prueba que en este párrafo se han mencionado si los mismos no cumplen los requisitos correspondientes.

Pero ¿cuáles son los requisitos básicos y esenciales que deben reunir los correos electrónicos para que puedan ser considerados válidos y, en consecuencia, para que puedan ser aportados como prueba? La clave está en la integridad de aquello que se ha transmitido.

Para que un correo electrónico pueda ser aportado como prueba sobre el mismo no debe pesar sospecha razonable de que ha sido manipulado y tiene que existir certeza cierta suficiente sobre quien lo ha transmitido, sobre cuando lo ha transmitido y sobre el contenido de aquello que ha transmitido.

Cómo aportar correos electrónicos como prueba judicial

Dicho de otro modo todo lo anterior, el mensaje que se ha transmitido tiene que quedar claro que no ha sido alterado en el camino, tanto en su contenido como en el tiempo y forma en que se ha transmitido, y tiene que resultar acreditado que lo ha enviado la persona que dice haberlo enviado o que niega haberlo enviado.

Todo correo electrónico que pueda cumplir estas premisas básicas puede decirse que es susceptible de ser aportado como prueba a un proceso judicial, el problema es que en la mayoría de correos electrónicos convencionales que se envían demostrar que toda esa cadena de integridad se ha mantenido inalterada desde el principio hasta el fin y que no se ha pervertido nada a veces no resulta tan fácil o, como mínimo, resulta muy fácilmente impugnable. Una solución a todo eso son los emails certificados.

Si se quiere aportar un correo electrónico que seguro sea aportado como prueba fehaciente en un proceso judicial y que la misma sea aceptada seguro como prueba, una buena opción es enviar los correos electrónicos de forma certificada.

Resulta muy recomendable enviar todos los correos electrónicos que se puedan considerar importantes de forma certificada a través de servicios que se encuentran muy fácilmente de forma muy poco costosa en Internet. Para aquellos emails que no se envían certificados debe guardarse el original y conservarlo tanto tiempo como resulte necesario.

Esperamos que tras la lectura de este artículo ya sepas cómo aportar correos electrónicos como prueba judicial de forma totalmente válida.