Cómo cambiar un testamento

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Las relaciones, las circunstancias y muchas otras cosas cambian a lo largo de la vida. Ello influye en el momento de la muerte a través del testamento que se deja y para que el mismo responda fielmente a esas relaciones, circunstancias y todas las demás cosas que han ido cambiando a lo largo de la vida el mismo debe de estar actualizado.

Cuando se hace un testamento, normalmente, se hace para que el mismo permanezca inalterado para siempre y, en muchas ocasiones, es así. Hacemos un testamento una vez en la vida y listos, pero no siempre es así.

Nuevos matrimonios, peleas con quienes eran nuestros familiares más íntimos, nuevos hijos y cualquier cambio que se produzca, pueden provocar que debamos modificar el testamento tantas veces como sea necesario para que el mismo responda a la realidad y deseos actuales de quien va a testar, de quien va a dejar sus bienes, su patrimonio asignado a sus herederos en un testamento.

La ley ya marca una parte del testamento, una parte de la herencia a aquellos herederos legítimos que deben ir, pero existen algunas excepciones y siempre existe la parte de herencia de libre disposición que se debe designar en testamento, todo ello es susceptible de ser modificado una o más ocasiones a lo largo de la vida.

Cuando se habla de modificar un testamento, en realidad, se está hablando de dos cosas diferentes. Cuando se habla de modificar un testamento se puede estar hablando de sustituir por completo un testamento que se haya realizado o bien se puede estar hablando de modificar alguna de las cosas dispuestas en el testamento vigente, pero dejando el resto de cosas establecidas en este testamento vigente como las válidas y actuales.

Obviamente, en ambos casos de modificación se está hablando de una única realidad, la realidad de modificar de algún modo el testamento, pero técnica y legalmente es diferente sustituir un testamento por otro que modificar alguna de las disposiciones establecidas en un testamento, pero dejando el resto de disposiciones del mismo plenamente vigentes.

En el primero de los casos estaremos hablando de una sustitución completa de un testamento por otro. En este caso lo que deberemos hacer es realizar un nuevo testamento, validarlo debidamente ante notario y todo lo que corresponda y éste dejará sin efecto cualquier otro testamento que hayamos podido realizar con anterioridad.

En el segundo de los supuestos, en el caso de desear actualizar alguna de las cosas establecidas en el testamento, pero no modificar el testamento en su conjunto entonces deberemos recurrir al denominado codicilo.

El codicilo no es otra cosa que establecer un documento aparte, una especie de anexo al testamento original. Este anexo vendrá a reformar y modificar aquel o aquellos puntos concretos que se deseen modificar del testamento vigente, pero dejarán en vigor todo el resto del testamento establecido.