Cómo debe formalizarse un contrato de seguro

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Son numerosas comúnmente las veces que a lo largo de nuestra vida nos dirigimos a un corredor o bien directamente a una compañía de seguros con el fin de contratar algún tipo de póliza de seguro, en estos casos es importante que conozcamos algunos de los detalles más importantes que establece la ley del modo de formalizar la póliza, veámoslos en este artículo.

En primer lugar, decir que es la Ley 50/1980, de 8 de octubre de Contrato de Seguro la que regula este ámbito en general y este aspecto en concreto. Destacándose el aspecto de la formalización de la póliza especialmente entre los artículos 5 y 9 (ambos inclusive) de dicha ley, entre otros preceptos que puedan resultar de aplicación.

Sobre la necesidad de formalizar la póliza por escrito

Lo primero que nos dice la ley sobre este tema es que el contrato de seguro deberá ser formalizado por escrito. Esta apreciación es muy importante, pues en un marco jurídico donde prima en la mayoría de casos ya no sólo la libertad de pacto, sino la libertad en la forma de plasmar esta libertad de pacto, admitiendo en muchos asuntos la forma verbal, el legislador establece nítidamente que una póliza de seguro no podrá ser suscrita de no ser que medie contrato escrito de por medio (art. 5 de la Ley de Contrato de Seguro).

Aún siguiendo con el asunto que en el anterior párrafo se expresaba, decir que si en algunos casos el asegurador no puede entregar inmediatamente la póliza por escrito al cliente, este último tiene derecho a recibir un documento provisional de coberturas del seguro contratado.

Destacar que en los supuestos de que alguna disposición legislativa permita a algún tipo determinado de seguro no emitir la póliza se estará sujeto a lo que establece la ley, una ley que en su mismo artículo quinto dicta que “…en las modalidades de seguro en que por disposiciones especiales no se exija la emisión de la póliza el asegurador estará obligado a entregar el documento que en ellas se establezca”.

Sobre el idioma, el contenido y la propuesta de seguro

Ya hemos visto que los contratos de seguro sean formalizados por escrito, ahora nos adentraremos en el idioma que el mismo deberá tener, el contenido mínimo que el mismo deberá contener y finalmente nos pararemos a nombrar en un punto que paradójicamente nos sitúa en el punto previo a la contratación del mismo contrario pero que es vital de mencionar, pues de no existir este paso puede no existir el contrato de seguro formalizado con posteridad, este punto a nombrar es el de la propuesta de seguro.

Si empezamos por el idioma en el que debe ser formalizado cualquier contrato de seguro decir que la ley dice que “la póliza del contrato deberá redactarse, a elección del tomador del seguro, en cualquiera de las lenguas españolas oficiales en el lugar donde aquélla se formalice. Si el tomador lo solicita, deberá redactarse en otra lengua distinta, de conformidad con la Directiva 92/96, del Consejo de la Unión Europea, de 10 de noviembre de 1992” (art.8 Ley del Contrato de Seguro). Ello quiere decir que corresponde a quien contrate elegir el idioma en el que se redactará la póliza del seguro que contrae. Dicho de otro modo, en cualquier punto de España el cliente podrá exigir que el idioma de la póliza sea el castellano o cualquier idioma externo reconocido en la UE. Además en aquellas zonas del territorio español donde exista otra lengua oficial distinta al castellano, el contratante podrá exigir que la misma sea redactada en ese idioma.

Refiriéndonos a lo que establece la ley sobre el contenido mínimo que deberá contender una póliza de seguro decir que la misma establece que los datos mínimos serán: “el nombre y apellidos o denominación social de las partes contratantes y su domicilio, así como la designación del asegurado y beneficiario, en su caso. El concepto en el cual se asegura, la naturaleza del riesgo cubierto, la designación de los objetos asegurados y de su situación, la suma asegurada o alcance de la cobertura, el importe de la prima, recargos e impuestos, el vencimiento de las primas, lugar y forma de pago y la duración del contrato con expresión del día y la hora en que comienzan y terminan sus efectos”.

Y finalmente, destacar el punto que nos situaba en el momento previo de la contratación, pero sin él que puede que después no exista contratación. En este caso, en el de solicitar una propuesta de seguro antes de contratar el seguro definitivo, deberemos saber que “la solicitud de seguro no vinculará al solicitante. La proposición de seguro por el asegurador vinculará al proponente durante un plazo de quince días” y que “por acuerdo de las partes, los efectos del seguro podrán retrotraerse al momento en que se presentó la solicitud o se formuló la proposición”. Ambas indicaciones establecidas en el artículo 6 de la Ley de Contrato de Seguro.