Cómo denunciar un caso de acoso laboral

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El acoso laboral existe y es mucho más frecuente de lo que pudiera parecer. Lamentablemente, el acoso laboral también es una realidad bastante silenciada por la vergüenza de hacerlo público de la víctima del acoso, por miedo a perder el puesto de trabajo, etc.

El acoso laboral puede producirse y se produce en todas las circunstancias y, normalmente, suele producirse en un doble nivel: en el nivel de igual a igual (en rango dentro de la empresa) o de superior a subordinado dentro de la empresa. El caso al revés, el de subordinado contra un superior, también puede darse y se da en casos puntuales, pero no resulta algo tan generalizado.

Sea cual sea el ámbito en el que se produce el acoso laboral y sea cual sea la esfera en la que el mismo se hace presente, la respuesta tiene que ser siempre la misma: tolerancia cero con el acosador, tolerancia cero con el acoso dentro del ámbito laboral, como en realidad debe de ser una lucha contra el acoso contra cualquier persona en cualquier ámbito y esfera de la vida.

Ahora bien, que el acoso deba de ser perseguido y combatido en cualquier ámbito donde se produzca dentro de la esfera laboral no significa que sea exactamente igual si se trata de un acoso laboral entre iguales en rango o si se trata de acoso laboral de un superior jerárquicamente contra un subordinado del mismo.

En justicia, y teóricamente, no debería existir diferencia alguna pero, evidentemente, no existe el mismo riesgo si nos enfrentamos a otro compañero de trabajo que si lo hacemos a un directivo o bien a alguien que tiene poder dentro de la empresa sobre nosotros.

Sea cual sea el caso que nos tiene sometidos a acoso laboral es importante tener una visión global del modo de hacer frente a ello. Por un lado, existe la línea médica, por otro lado, existe la línea empresarial y, finalmente, existe la vía legal. Todas estas vías son válidas y deben ser utilizadas por separado o conjuntamente según sea el caso.

La vía médica es la vía de ponernos en manos de profesionales sanitarios, por ejemplo un psicólogo, que nos permita afrontar mejor la situación y que nos ayude a encontrar salida a ese callejón en el cual de buen seguro que nos encontramos metidos en contra de nuestra voluntad.

El otro eslabón de la cadena es el de la misma empresa. Es el de hablar, sí es posible y aconsejable, con aquellos superiores de la empresa que puedan atendernos, entendernos y ayudarnos con el fin de que sean conocedores de la situación y que nos ayuden a resolverla.

Y, evidentemente, en estos casos la vía legal es muy importante. No nos debe temblar el pulso contra el acosador y siempre que sea necesario debemos tener toda la valentía de denunciarlo para evitar que se siga produciendo una actuación a todas luces dañina e injusta contra nosotros.