Cómo exigir el pago a un moroso

0
664

Cuando alguien tiene una deuda con nosotros es normal que se la queramos reclamar. Llegados a ese caso es bueno saber cómo actuar para intentar recuperar la deuda lo antes posible y de la mejor forma posible.

Obvia y evidentemente, lo ideal es intentar llegar el menor número de veces a tener que reclamar una deuda, por ello resulta imprescindible realizar permanentemente un buen trabajo preventivo para minimizar el riesgo de sufrir impagos.

Analizar la capacidad de pago de nuestros clientes, establecer formas de pago que no puedan dejarnos con las “manos pilladas”, ser muy cuidadosos con las personas a quienes les dejamos dinero y si lo hacemos hacerlo de la manera más formal posible y tantas otras variables que podrían mencionarse son necesarias si queremos evitar ser pasto de los impagos recurrentemente.

Ahora bien, por muchas medidas que tomemos y por muchas acciones de prevención que realicemos, sufrir impagos es algo que nunca podremos evitar en su totalidad. Siempre existe riesgo de ser víctima de impago y siempre seremos víctimas en un grado u otro de algún o de algunos morosos. Llegado a ese punto es necesario saber el modo de hacerle frente.

Lo más recomendable es iniciar primero el proceso de reclamación de una forma amistosa y a partir de ese punto ir in crescendo en la reclamación hasta llegar a la reclamación judicial si corresponde, pero la máxima siempre debe ser intentar resolver la cuestión de la forma más amistosa posible pues la judicialización del asunto no suele ser interesante para nadie y no suele serlo tanto por el coste que puede comportar como sobre todo por el tiempo que puede tardar en resolverle el asunto.

Lo ideal es empezar contactando con el deudor de una forma amable y cordial, intentando averiguar qué ha sucedido, pues bien pudiera ser que la persona haya tenido un mal momento económico puntual pero no tenga la voluntad de no pagarnos o incluso pudiera ser que se hubiese tratado de un error, pero la persona pudiera y quisiera pagarnos.

Si establecido un primer contacto se ve que la persona no tiene ninguna intención de pagar se debe seguir contactando, idealmente de forma telefónica, para intentar hacerle entrar en razón e indicándole de las consecuencias legales de no hacerlo.

Si después de dos o tres contactos telefónicos vemos que la persona no atiende a razones se le puede hacer una visita presencial si vemos que la persona no es agresiva y que ello no puede ponernos en riesgo, y siempre teniendo claro que debemos ser firmes pero cordiales y pacíficos.

Si después de todos esos intentos no funciona, una buena manera es enviar un Burofax formal, a poder ser a través de abogados, para reclamar la deuda. Si nada de esto funciona entonces sólo quedarán dos vías: contratar a una empresa de reclamación de deuda o bien iniciar directamente un proceso de reclamación judicial.

Obviamente se decía que la vía judicial no es la más óptima pero sin duda es la adecuada cuando todas las demás opciones han fracasado.

Una vez llegados a este punto, podemos explorar la posibilidad de iniciar un procedimiento verbal puesto que es de los más sencillos y si la cuantía a reclamar no supera los 2000 euros, no haría falta ni abogado ni procurador. Hasta 6000 euros se podría solicitar juicio verbal y sus pros son, no solo que tanto demanda como contestación se realizan por escrito, sino que, si ninguna de las partes lo solicita, no será necesaria la celebración de la vista.