Comunicaciones y visitas en la prisión

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Puede que nunca tengas la necesidad de tener que conocer cómo funciona el régimen de comunicaciones y visitas en la prisión, ello significará (que salvo el caso que sean un profesional de las leyes y de la justicia al que le interesen estos temas por distintos motivos) que no habrás entrado nunca en prisión o bien que no tienes que ir a visitar a nadie a la cárcel, pero por si ese fuese el caso, o por si puedes tener múltiples intereses en conocer sobre ello, a continuación vamos a exponer lo que dice la ley sobre las comunicaciones y las visitas en prisión.

Comunicaciones y visitas con carácter general

En este artículo vamos a tratar concretamente sobre la regulación de las comunicaciones y visitas en prisión que realiza la LOGP (Ley Orgánica General Penitenciaria), sin entrar a valorar otros preceptos o leyes que puedan resultar de algún tipo de observancia o aplicación, así como en consecuencia sin entrar a detallar aspectos más específicos de tales visitas como formas de realizarlas, duración de las mismas, supuestos de incomunicaciones u otras características que en todo caso deberían quedar para otros artículos concretos para cada asunto, pues sus distintas formas y particularidades invitan a no hablar de forma general de aspectos muy parecidos, pero a la vez dispares entre sí.

Derecho a ser visitado con intimidad

Uno de los primeros aspectos que se desprenden de la ley es el derecho de los presos a ser visitados con el máximo respeto a su intimidad durante la celebración de las visitas en la prisión. Esta apelación a la intimidad queda clara en dos puntos fundamentales de la ley; queda claro en el artículo 51.1 en su parte segunda y en el artículo 51.2; veamos:

El artículo 51.1 nos dice en su parte primera que “los internos estarán autorizados para comunicar periódicamente, de forma oral y escrita, en su propia lengua, con sus familiares, amigos y representantes acreditados de organismos e instituciones de cooperación penitenciaria, salvo en los casos de incomunicación judicial”, y en su parte segunda que “estas comunicaciones se celebrarán de manera que se respete al máximo la intimidad y no tendrán más restricciones, en cuanto a las personas y al modo, que las impuestas por razones de seguridad, de interés de tratamiento y del buen orden del establecimiento”.

Todo lo anterior nos deja claro que los presos ya no tan solo estarán autorizados (salvo incomunicación judicial) a comunicarse oralmente (esto incluye también pero no exclusivamente de forma telefónica) y por escrito con sus familiares, amigos y demás entes que marca la ley, sino que además estas comunicaciones deberán guardar la máxima intimidad para el preso, sin menoscabo de los requisitos que mermen en parte ello y que tengan que ver con las razones que especifica la ley.

Luego el mismo artículo en su punto segundo vuelve a mencionar tal derecho a que sean comunicaciones íntimas aquellas que tengan que ver con el preso y su abogado defensor u otros que la ley dicta, así el mismo punto nos dice que “las comunicaciones de los internos con el Abogado defensor o con el Abogado expresamente llamado en relación con asuntos penales y con los Procuradores que los representen, se celebrarán en departamentos apropiados y no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo”. Como podemos ver el artículo hace mención clara a la intimidad de sus conversaciones utilizando la forma de imposibilitar la intervención de las mismas de no existir orden judicial y en los supuestos de terrorismo.

Límites y otros supuestos

El artículo 51.3 sigue tratando los supuestos de comunicaciones autorizadas, y el mismo dice que los presos podrán ser autorizados a comunicarse con profesionales acreditados como por ejemplo asistentes sociales o sacerdotes con los que se establezcan las visitas en la prisión. En estos casos, existen dos salvedades importantes que no se producían en los dos anteriores supuestos analizados; el mismo artículo hace mención expresa al “podrán”, dejando abierto que la concesión de comunicación se autorice o no, y aún y autorizándola la ley dice que “estas comunicaciones podrán ser intervenidas en la forma que se establezca reglamentariamente”. Por lo que queda claro que si bien todas las comunicaciones en sus supuestos concretos pueden ser intervenidas, en este caso el abanico es más amplio o como mínimo menos concreto.

Del mismo modo otro límite importante al respecto de las comunicaciones aquí descritas es el que marca el artículo 151.5 de la ley, el mismo nos dice que “las comunicaciones orales y escritas previstas en este artículo podrán ser suspendidas o intervenidas motivadamente por el Director del establecimiento, dando cuenta a la autoridad judicial competente”

Finalmente, y en otro orden de cosas, decir que el preso tiene derecho a comunicar inmediatamente su familia y a su abogado su detención, del mismo modo que tiene derecho a comunicar que ha sido ingresado en otro centro penitenciario cuando ingrese en el mismo (todo ello en el art. 52.3 LOGP), y decir que todo aquel preso al que le fallezca o enferme gravemente un pariente próximo o persona íntimamente ligada al mismo será informado inmediatamente (art.52.2) y si el enfermado o fallecido fuese el preso será informado su familiar más próximo o persona que el preso designase (art.52.1)