Conoce los plazos y los términos en el ámbito de los procesos civiles

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Si alguna vez el lector o lectora de este artículo se ha visto involucrado en cualquier forma en un proceso judicial o administrativo ya debe saber que los plazos son muy importantes. Un incumplimiento de los plazos puede hacer que perdamos la ocasión de recurrir, de pagar voluntariamente o de muchas otras cosas que después pueden acarrear importantes consecuencias. Hoy, en este artículo, vamos a conocer un poco más sobre los plazos.

En este artículo y con el fin de dar a conocer un poco más sobre el ámbito de los plazos en el ámbito de la justicia vamos a entrar a analizar lo que dice la ley sobre los plazos y los términos en los procesos civiles.

Le Ley de Enjuiciamiento Civil: el cumplimiento de los plazos lo es todo

Para conocer sobre los términos y los plazos que se utilizan y que aplican en el ámbito de la jurisdicción civil nos hemos de dirigir a lo que dice la Ley de Enjuiciamiento Civil. La misma regula y establece todo lo relacionado con estos y es el gran marco de referencia al respecto.

Concretamente la Ley de Enjuiciamiento Civil empieza refiriéndose a los términos y los plazos destacando sobre los mismos que todas las actuaciones del proceso se deberán practicar dentro de los términos y plazos que se establezcan para cada proceso (art. 132 LEC). Este punto que puede parecer insustancial de comentar, obvio e incluso de perogrullo mencionarlo, en realidad si nos lo ponemos a analizar un poco en profundidad vemos que en el mismo se encuentra toda la fuerza, todo lo que es el eje centrar de lo que pretende la ley en relación a los términos y los plazos.

Y, ¿cómo podemos decir que en esa frase sobre los términos y plazos de encuentra todo el centro de lo que la LEC pretende transmitir si a priori el contenido de la frase parece bien simple e insustancial? Pues bien la respuesta es clara: ese artículo fija bien claro que fuera de los términos y de los plazos no hay nada. Son el cumplimiento de los términos y de los plazos los que facultan que haya proceso, es el cumplimiento de éstos lo que faculta que se puedan practicar las actuaciones que están sujetas a los mismos, pues resulta claro también que, con carácter general (pues obviamente cabría incorporar matices), no existirán actuaciones si no se cumplen ni los términos ni los plazos establecidos.

Estructura de los plazos

Sobre los plazos en sí mismos el primer punto a destacar es que, para su computo “los plazos comenzarán a correr desde el día siguiente a aquel en que se hubiere efectuado el acto de comunicación del que la Ley haga depender el inicio del plazo, y se contará en ellos el día del vencimiento, que expirará a las veinticuatro horas“(art. 133 LEC), indicando la misma ley que para su computo se excluirán los días inhábiles (art. 133.2 LEC)

Los sábados, domingos y festivos serán considerados días inhábiles, así como el mes de agosto a no ser para los casos que como dice la LEC en “las actuaciones urgentes a que se refiere el apartado 2 del artículo 131 no se considerarán inhábiles los días del mes de agosto y sólo se excluirán del cómputo los sábados, domingos y festivos“.

Para aquellos plazos que tengan como conclusión un día inhábil, se entenderá siempre que el plazo queda prorrogado hasta el siguiente día hábil (art. 133.4 LEC).

Del mismo modo que lo anterior es muy importante destacar que los plazos que se establezcan son improrrogables (art. 134.1 LEC) con la salvedad de aquellos supuestos en los que sí podrían prorrogarse excepcionalmente, siendo los mismos los que marca el art. 134.2 LEC, artículo que nos dice que

Podrán, no obstante, interrumpirse los plazos y demorarse los términos en caso de fuerza mayor que impida cumplirlos, reanudándose su cómputo en el momento en que hubiera cesado la causa determinante de la interrupción o demora. La concurrencia de fuerza mayor habrá de ser apreciada por el Secretario judicial mediante decreto, de oficio o a instancia de la parte que la sufrió, con audiencia de las demás. Contra este decreto podrá interponerse recurso de revisión que producirá efectos suspensivos

Finalmente, en relación a los plazos, tan sólo decir que si lo que está sujeto a plazo es la presentación de un escrito al juzgado, la presentación del mismo “podrá efectuarse hasta las quince horas del día hábil siguiente al del vencimiento del plazo, en el servicio común procesal creado a tal efecto o, de no existir éste, en la sede del órgano judicial” (art. 135.1 LEC), tendiendo siempre presente que “en las actuaciones ante los tribunales civiles, no se admitirá la presentación de escritos en el Juzgado que preste el servicio de guardia” (art. 135.2 LEC).