Conocer las leyes antes de montar un negocio

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Pongámonos en un supuesto concreto: hemos tenido lo que nos parece una interesante idea de negocio, nos hemos puesto a desarrollarla horas y horas, semanas y semanas, meses y meses. Hemos dedicado todo nuestro tiempo, esfuerzo, a veces recursos e ilusiones y una vez desarrollada, en los pasos previos a lanzar nuestra idea al mercado nos damos cuenta que la misma es inviable pues por motivos legales no es posible desarrollarla, ¿se podría haber evitado? Sí, por supuesto, con una mera aplicación de análisis legal preventivo.

La importancia de un buen profesional

Cuando hemos tenido una idea de negocio y pensamos en desarrollarla, no se trata de que todos seamos abogados o grandes expertos en leyes, ni mucho menos, se trata de que en primer lugar tengamos unos conocimientos básicos y previos de aquello que legalmente nos vamos a encontrar en el desarrollo de nuestra idea de negocio, y segundo de que a lo largo del desarrollo de nuestra idea de negocio sepamos dotarnos y contar con el asesoramiento y la experiencia de aquellos profesionales expertos en leyes que podrán evitarnos muchos problemas y daños posteriores.

Montar un negocio conociendo la legislaciónA veces, puede existir la creencia de que contratar a un profesional de forma preventiva para que nos diga qué es legal o no lo es, cómo se puede enfocar legalmente un negocio o no y los múltiples matices que nos encontraremos, no tiene valor y que representa una clara pérdida de dinero, pero en la mayoría de casos ello no es así, al contrario, es un recurso que se nos torna indispensable disponer de él para poder desarrollar nuestra idea de negocio con garantías.

De no hacerlo así, sin duda corremos el grave riesgo de que nuestra idea de negocio nazca cuando menos coja, o peor aún, que nazca con pecados y vicios originales que la hagan inviable y arruinen nuestra inversión.

Atención de que lo anterior no significa que debamos invertir siempre miles y miles de euros en asesoramiento legal previo, ni mucho menos, pero sí que es necesario que un análisis previo de las necesidades y requisitos, de las consideraciones legales que puedan existir en relación a la idea de negocio que pensamos desarrollar puede suponer una ayuda inestimable en el lanzamiento de la misma.

Puntos legales clave para una idea de negocio

Pero más allá de contar o no con los servicios profesionales que nos ayuden en el desarrollo de nuestra idea de negocio desde el ámbito de su estructuración legal y dentro del marco legal que corresponda, debemos tener muy presente que son dos grandes bloques legales los que deberemos tener muy presentes, y que cada uno de ellos tiene sus puntos clave particulares.

En primer lugar, encontraríamos las consideraciones legales para desarrollar de forma genérica cualquier negocio: en este caso no se estaría tango hablando de aquello que resulta concretamente exigible para un negocio en concreto, sino más bien aquello que se requiere para llevar adelante cualquier negocio, si bien por supuesto el tipo de negocio concreto a desarrollar puede condicionar también alguna de las respuestas a estas consideraciones genéricas. Así, por ejemplo, dentro de este grupo nos encontraríamos más con si resulta más adecuado desarrollar la actividad cómo autónomos o montando una sociedad, o consideraciones por el estilo, consideraciones que a la postre nos llevarán a respuestas sobre como presentar las declaraciones ante el fisco, de cómo cotizar ante la seguridad social, etc.

Y, en segundo lugar, nos encontraríamos con las consideraciones legales para desarrollar de forma concreta la idea de negocio que nos estemos planteando. En estas, es quizá donde estriba la auténtica dificultad de detallarlas, y también donde deberemos poner especial atención.

Son muchas las respuestas que deberemos buscar de carácter legal para desarrollar la idea de negocio que hayamos tenido, y muchas de estas respuestas estarán en consonancia de preguntas como las siguientes:

¿La idea de negocio que hemos tenido es legal en el territorio que la queremos desarrollar? Dicho de otro modo, ¿no nos encontramos ante una acción, acto o desarrollo de actividad ilícito, no? La respuesta a esta pregunta es la piedra angular de todo, pues evidentemente una respuesta negativa a lo anterior finaliza la partida y no podremos seguir desarrollando la idea de negocio (a no ser que sea un sector que esté en regulación y que pensemos operar en previsión de que el mismo en breve vaya a ser legal, o bien que pensemos operar en otras jurisdicciones donde el mismo si resulte legal.

Una respuesta afirmativa a la pregunta anterior nos debe conducir a la siguiente pregunta, ¿Qué requisitos legales, que forma se exige a la idea de negocio que hemos tenido y como debemos desarrollarla para que la misma se desarrolle dentro de los parámetros legales?

La respuesta a la anterior pregunta nos debe conducir a saber la forma que debemos dar a la idea, como debemos presentarla y que características debe reunir para que se ajuste a la ley. Dicho de otro modo, ¿qué licencias, certificaciones, permisos o documentos se deben obtener para operar?

Una vez respondido a todo ello entraríamos en otro terreno, del mismo ámbito pero en otro terreno. La idea de negocio ya está claro que tiene visos de convertirse en un auténtico negocio, es legal y sabemos cómo estructurarlo, pero luego corresponde llevarlo a cabo. Así, las respuestas que se deberán ahora buscar son aquellas relacionadas con la forma de desarrollar el negocio en sí mismo.

¿Qué tipo de contratos con proveedores, clientes y otros entes que deban participar en el negocio debemos preparar, desarrollar, planificar y tener disponibles para el desarrollo del negocio? Es más, ¿qué deben contener y cómo deben contener estos contratos aquellas condiciones y consideraciones que deben permitir que desarrollemos el negocio y hacer que todo lo contenido se encuentre dentro del marco o de los marcos legales donde operemos o vayamos a operar? Estas, sin duda, entre muchas otras, son algunas de las respuestas concretas a las múltiples preguntas que nos podemos plantear al respecto.