Contaminación acústica y otras figuras delictivas análogas

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No resultan muy habituales pero cuando salen a la palestra suelen ser casos que causan controversia y debates encendidos entre la sociedad, estamos hablando de casos que conllevan delitos por contaminación acústica, delitos que se encuentra encuadrados en nuestro ordenamiento jurídico dentro de los delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente que contempla a partir del artículo 325 el vigente Código Penal, y es a todo este tipo de delitos a lo que en este artículo nos queremos referir.

Ilícitos penales concretos

Antes de entrar a valorar el asunto del que aquí se pretende tratar, decir que en este artículo se tratará el tema desde su pura vertiente penal y desde el mero delito que aquí se reseña, es decir, no entraremos ni en consideraciones o juicios morales, de valor o de posición sobre la idoneidad o no de determinadas penas para determinados delitos, ni tampoco nos referiremos a lo que se pueda dictar sobre irregularidades aquí contempladas en determinadas ordenanzas administrativas y/o en otras jurisdicciones, pero no en el ámbito penal aquí establecido, ni tampoco nos adentraremos en el análisis de otros delitos que pudieran ir asociados a una acción ilícita penal aquí contemplada.

Dicho de otro modo lo anterior, puede ser que de una acción que se realice y que de la misma puedan desprenderse acciones penales por un delito contra los recursos naturales y el medio ambiente, se desprendan además otros delitos como son por ejemplo lesiones a alguien u otros, en este caso el acusado sería reo de ambos (o de los distintos delitos que apliquen) pero no es lo que queremos ni contemplar, ni analizar en este artículo.

Lo que establece el Código Penal

La gran piedra angular de este tipo de delitos la encontramos configurada en el artículo 325 del Código Penal vigente. Dicho artículo establece que:

“Será castigado con las penas de prisión de dos a cinco años, multa de ocho a veinticuatro meses e inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de uno a tres años el que, contraviniendo las leyes u otras disposiciones de carácter general protectoras del medio ambiente, provoque o realice directa o indirectamente emisiones, vertidos, radiaciones, extracciones o excavaciones, aterramientos, ruidos, vibraciones, inyecciones o depósitos, en la atmósfera, el suelo, el subsuelo o las aguas terrestres, subterráneas o marítimas, incluido el alta mar, con incidencia incluso en los espacios transfronterizos, así como las captaciones de aguas que puedan perjudicar gravemente el equilibrio de los sistemas naturales. Si el riesgo de grave perjuicio fuese para la salud de las personas, la pena de prisión se impondrá en su mitad superior”

Y es en base a todo lo establecido en este artículo que se desarrolla todo lo relacionado con este tipo de delitos.

Como podemos ver, y para el caso principal que aquí nos ocupa (el de los delitos por contaminación acústica) el Código Penal establece penas de prisión de dos a cinco años, más una multa e inhabilitación profesional. Y ello es así, pues si comprobamos el literal del mismo contenido del artículo vemos que el mismo hace expresa mención a la provocación o realización de “ruidos”. Quedando entonces encuadrado en este tipo de delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente.

Finalmente indicar, a los efectos que aquí nos atañen que todas las penas anteriormente mencionadas se impondrán en su grado superior (y sin perjuicio de que puedan existir otras consideraciones en el Código que resulten de aplicación al respecto) siempre que los hechos delictivos que hayan dado pie a la calificación de hechos delictivos de los mismos se hayan producido o bien de forma clandestina en el funcionamiento de la industria o actividad, cuando se haya ocultado información sobre el impacto ambiental de la ilícita actividad realizada, cuando de tales hechos se desprenda un riesgo de deterioro irreversible o catastrófico, o cuando (y este es un punto muy importante) cuando se nos haya advertido de suspender/rectificar las actividades ilícitas por la autoridad administrativa competente y nosotros no hayamos atendido a tal petición y no hayamos corregido o suspendido lo ilícito que estábamos realizando. (art. 326 del CP en sus apartados a, b, c, d, e, mientras que el f en este caso no resultaría de aplicación pues el mismo versa sobre la extracción ilegal de aguas en periodos de restricciones y no atañe directamente a lo aquí tratado).

Tomemos en cuenta entonces que estos delitos por contaminación acústica llevan aparejadas sus citadas sanciones penales anteriormente nombradas (refiriéndonos en este artículo, tal como comentábamos al principio, únicamente a la vertiente penal del mismo).