Cuando el despido es improcedente: indemnizaciones

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Decir que en España el despido no es libre es una falacia, una falacia expresada o bien de forma malintencionada, o por desconocimiento completo del tema. El despido en España es libre, otra cosa es que según el supuesto de despido el empresario tenga que indemnizar al trabajador despedido.

Dicho de otro modo lo anterior, pagando se puede despedir a cualquiera, por lo que el despido de libre, serlo, lo es. A partir de aquí nos podríamos adentrar en consideraciones sobre si cualquier empresario debería ya no sólo poder despedir a cualquier trabajador, siempre que lo desease, por cualquier motivo, y sin que por ello tuviese que dar justificación, ni por supuesto dar indemnización alguna, o si bien por el contrario, aún se debería ir a un modelo más protector, garantista y favorable para el trabajador, pero eso nos alejaría del tema objeto de este artículo.

Despido es improcedenteY es que el objetivo de este artículo no es tratar sobre el despido libre, sino que este artículo de lo que se pretende hablar, es del despido improcedente, es decir, este artículo pretende hablar de la indemnización que un empresario deberá satisfacer a un trabajador, cuando la libertad de despedir del primero se ve modelada, con la obligación de indemnizar al segundo para poder ejercitarla.

Así, y en este orden de cosas, decir que el despido improcedente nos lo encontramos en la actualidad configurado y moldeado por lo dictado a partir de la reforma laboral practicada por el legislador en el año 2012. Ello no significa que antes no existiese el despido improcedente ni nada por el estilo, lo que significa es que a raíz de tal implantación de la reforma de 2012 se han modificado e integrado nuevos elementos de calado, que han modificado ostensiblemente lo establecido anteriormente al respecto.

La redacción actual del artículo 56 del ET que versa sobre este aspecto, viene dada por lo que resulta de aplicación en lo dictado en el Real Decreto Ley 3/2012 de 10 de febrero. Un Real Decreto, y un artículo 56, que de modo general se puede decir que establece que corresponden 33 días de indemnización por año trabajado, con las prevenciones legales y demás consideraciones que correspondan.

Si entramos en lo concreto se puede ver que el artículo 56 del ET (Estatuto de los Trabajadores) queda redactado de la siguiente forma, en relación a este aspecto, después de lo establecido en el RD 3/2012:

“Cuando el despido sea declarado improcedente, el empresario, en el plazo de cinco días desde la notificación de la sentencia, podrá optar entre la readmisión del trabajador o el abono de una indemnización equivalente a treinta y tres días de salario por año de servicio, prorrateándose por meses los períodos de tiempo inferiores a un año, hasta un máximo de veinticuatro mensualidades. La opción por la indemnización determinará la extinción del contrato de trabajo, que se entenderá producida en la fecha del cese efectivo en el trabajo”. (art.56.1 ET)

A colación con lo anterior decir que según el mismo ET, modelado por el RD 3/2012 nos dice también que en el supuesto en el que después de haber sido dictado un despido improcedente el empresario se decante por readmitir al trabajador despedido improcedentemente, al mismo le corresponderá percibir los salarios de tramitación que corresponda. Los mismos serán equivalentes a “una cantidad igual a la suma de los salarios dejados de percibir desde la fecha de despido hasta la notificación de la sentencia que declarase la improcedencia o hasta que hubiera encontrado otro empleo, si tal colocación fuera anterior a dicha sentencia” (art. 56.2 ET), con las demás consideraciones legales que también correspondan.

Finalmente, decir que en el supuesto de que se dicte despido improcedente y el empresario no opte por readmitir o indemnizar al trabajador despedido improcedentemente, entonces corresponderá aplicar por defecto lo que nos dice el artículo 56.3 del ET que no es otra cosa que la aplicación por defecto de la readmisión del empleado.

De darse la particularidad de que el despedido sea un representante legal de los trabajadores o un delegado sindical la opción de elección corresponderá al mismo, y en ausencia de elección, también aplicará lo mismo que lo dicho anteriormente. Aplicará por defecto la readmisión, que en este caso será de obligado cumplimiento (art.56.4 ET).