Cuando las redes sociales se convierten en un estado virtual a nivel legislativo

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¿Puede decirse que Facebook, Twitter, LinkedIn y todas las grandes redes sociales se han convertido cada una de ellas en una especie de estado virtual a nivel legislativo por tener unas determinadas normas de funcionamiento dentro de ellas? Bien, la respuesta no es simple: obvia y evidentemente un estado, tal y como se entiende el concepto de estado en nuestros días no resultan y tampoco son entes etéreos que funcionen por encima de la ley pero, sin duda, las mismas conforman una realidad compleja.

Resulta evidente que las grandes redes sociales tienen en la actualidad por sí mismas muchos más usuarios (habitantes) cada una de ellas que la gran mayoría de estados/naciones del mundo, y cierto es que dentro de estas grandes comunidades tienen unas normas para poder participar en las mismas, pero, ¿qué sucede cuando estas normas colisionan con otras normas nacionales o supranacionales que puedan existir? Y también, ¿qué sucede cuando las normas de funcionamiento de una determinada red social colisionan con una determinada legislación nacional pero no lo hacen en otra en la que también operan.

legilación redes socialesLa gran complejidad del asunto parte de una realidad que hace tan sólo unos pocos años era prácticamente inexistente: las mismas operan a nivel global y sus normas interiores en la práctica no entienden de fronteras. Obviamente, en pureza esto no debería ser así, en teoría cada red social debería adaptarse legislativamente a cada entorno nacional en el que opere para no contravenir su legislación, pero la realidad no es así y la realidad es que las mismas aplican sus normas y la fuerza de los hechos las acaba implementando.

Lo anterior puede resultar un abuso para los más proteccionistas que entienden que ninguna empresa privada debería poder imponer sus normas y puede resultar un alivio para muchos otros que ven como el poder y la fuerza de los avances que las redes propician romper antiguos corsés y hacen avanzar la sociedad y la legislación mucho más de lo que lo harían por su propia cuenta. Pero sea como sea no es una situación exenta de controversia.

Resulta evidente que cualquier empresa privada como pueden ser Facebook, Twitter, LinkedIn o cualquiera de las demás redes sociales existentes puede poner e imponer sus normas para formar parte de su “club”, las mismas no obligan a nadie a formar parte de la red social, quien no quiera someterse a sus normas que no forme parte de esa red social y punto, pero no siempre es tan simple y, en muchas ocasiones, muchos asuntos relacionados con las normas de las redes sociales termina en los tribunales.

Tal y como se decía, toda empresa privada como es una red social puede poner o imponer sus normas, pero se entiende que las mismas no deben contravenir ninguna “ley” que sea considerada superior, así las redes sociales no pueden contravenir normas por ejemplo nacionales y como se ha dicho no siempre es así.

La solución que adoptan estos gigantes de la industria tecnológica es adaptar sus normas que contravienen algunas normas nacionales o, por ejemplo, comunitarias en el caso de la Unión Europea a la legislación nacional, o supranacional que corresponda para los usuarios que se encuentren bajo el paraguas, o la influencia, de dichas legislaciones pero, en muchas otras ocasiones, las mismas no lo hacen así y entonces el choque entre la realidad legislativa nacional o supranacional y la normativa de la compañía colisionan frontalmente, ¿qué sucede en esos casos?

Pues la respuesta a la cuestión anterior es un rotundo “depende”. No existe una única línea que se pueda mencionar pues según se van presentando supuestos concretos los jueces van tomando distintas resoluciones al respecto.

De este modo, podemos encontrarnos casos en los cuales los órganos competentes hayan resultado habilitados para exigir modificar sus normativas si las mismas colisionaban con su realidad nacional y existen muchos otros casos donde la realidad normativa es la que se ha acabado imponiendo.

En este último supuesto anteriormente mencionado se encuentra, por ejemplo, el caso que recientemente he enfrentado a Alemania y la red social Facebook: el país germano demandó a la red social por una política interna de la empresa que contravenía una norma nacional, pero los jueces han terminado dando la razón a Facebook por entender que la red social podía seguir aplicando esa política, pues si bien la misma podía contravenir una norma alemana, no contravenía una norma irlandesa que es desde donde la red social legalmente prestaba sus servicios dentro del seno de Unión Europea.