Cuando nos demandan en otra ciudad

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 Siempre que una persona es demandada por cualquier motivo siempre supone un quebradero de cabeza, si esa demanda tiene carácter judicial el quebradero de cabeza aumenta, y si esa demanda recae – por el motivo que fuere – en un juzgado que se encuentra lejos de nuestra localidad de residencia aún supone un mayor inconveniente.

En ocasiones se puede dar el caso de que si por ejemplo somos denunciados por otra persona, se nos llame a comparecer al juzgado para tomarnos declaración y para proseguir con el proceso judicial si corresponde. En estos casos, también puede darse la situación de que esa denuncia sea injusta, es decir, que la persona que nos denuncia lo haga de una forma falsa y sin razón, ¿qué sucede entonces con los gastos que debemos sufragar para ir a declarar? ¿Qué sucede con los costes que nos ocasiona?

Distintas cuestiones a tratar

Analizando este asunto debemos tratar distintas cuestiones. Por un lado, debemos analizar sobre la necesidad de comparecer en el juzgado, la forma en la que deberemos hacerlo, y luego por un lado analizar qué medidas podemos emprender contra quien nos ha denunciado injustamente y la forma, si existe, de resarcirnos de los costes y daños causados.

Qué ocurre si nos demandan en otra jurisdicciónEntrando en el primero de los asuntos decir que siempre que seamos requeridos por una autoridad judicial estaremos obligados a comparecer y que deberemos hacerlo. Ahora bien, dicho ello también deberemos saber que las consecuencias de no comparecer, de no cumplir con la citación judicial serán distintas según sea el motivo de la denuncia, siendo la jurisdicción penal el único lugar donde el juez podrá dictar nuestra búsqueda y captura, nuestra detención para ser conducidos al juzgado. En ninguna otra jurisdicción eso puede suceder, se nos podrá declarar en rebeldía procesal (la palabra “rebeldía” suena muy mal, pero en la jurisdicción no penal carece de gran relevancia para los efectos que aquí se expresan ciertamente) y no enviarnos más requerimientos y celebrar el juicio sin nosotros, pero en ningún caso nos podrán detener ni nada por el estilo.

Ahora bien, a pesar de todo lo anterior, la necesidad de comparecer resulta obvia. Evidentemente lo ideal será comparecer de mutuo propio, en persona y acompañados de un abogado, pero en los casos en los que se trata de otra ciudad eso puede sernos costoso. En estos casos, que no vivamos en el lugar no nos exime de comparecer, pero lo que sí que podemos intentar, es solicitar al juzgado que nos comunica que deberemos comparecer que vivimos lejos y que solicitamos comparecer mediante exhorto o bien que se nos tome declaración por videoconferencia, ¿qué significa todo eso? ¿Cómo se hace?

En primer lugar, para comunicarlo al juzgado podremos utilizar distintas fórmulas, quizás, la más recomendable sería enviar un correo administrativo en sobre abierto mediante Correos al juzgado realizando tal petición, ¿y qué supone realizar tal petición? Bien, si solicitamos comparecer en el juzgado mediante exhorto en realidad lo que estemos solicitando es que se nos permita comparecer para esa causa ante un juzgado que resulte más cercano a nuestro domicilio, y la solicitud de videoconferencia supone solicitar que también ante un juzgado más cercano a nuestro domicilio se nos tome declaración sobre la causa por parte del juzgado ordenante.

Todo lo anterior estará a discreción aceptarlo por parte del juzgado en cuestión o no, y sobre ello decir que por ejemplo los exhortos son más comunes, mientras que la videoconferencia no lo es aún tanto y está –además- supeditada a que ambos juzgados dispongan de la tecnología para llevarla a cabo, etc.

En el supuesto de que ningún acto procesal (declarar, etc.) o alguno sí y alguno no, no podamos realizarlo “a distancia” deberemos comparecer ante el juzgado que nos cita presencialmente, ello por supuesto llevará unos costes de desplazamiento y dietas mientras tenemos que viajar al juzgado, ¿qué sucede cuando la denuncia de quien nos ha denunciado es falsa?

Varios escenarios

En este caso no debemos incurrir en confusión, pues nos encontraremos ante dos escenarios: el de las costas judiciales y el de nuestros gastos digamos de viaje y desplazamiento, más las pérdidas por horas y/o días de trabajo que perdamos, etc. Ambos escenarios son distintos.

En el primero de los escenarios en el de las costas judiciales (no estamos hablando de las tasas sino de las costas del proceso), quien nos ha denunciado tendrá que pagar todas las costas (no sólo si es falsa, sino por lo general si pierde la demanda), pero atención, si pensamos que dentro de esas costas podremos incluir nuestros gastos y pérdidas vamos errados, pues dentro el concepto costas tan solo van incluidos los honorarios del abogado y derechos del procurador siempre que resulte obligatorio que estos intervengan, los costes de publicar anuncios o edictos que sean obligatorios, los gastos de notario y honorarios de peritos, así como los gastos en los que incurramos para las solicitudes de copias, certificados y demás a los registros públicos.

Como podemos ver, en ninguno de dichos supuestos se incluye lo que nos ha costado viajar hasta el juzgado donde nos van a tomar declaración, juzgar, etc. ¿Está todo perdido entonces? Técnicamente no, pero deberemos valorar la conveniencia de reclamarlo o no (pues igual nos sale más caro reclamarlo que dejarlo estar, aunque realmente sea injusto que no se consideren costas a entender de quien este artículo firma).

Si nos encontramos en esa situación, la opción que nos quedaría sería interponer nosotros una demanda civil contra quien nos ha causado dichos daños, dichas pérdidas para intentar que nos las resarza. Dicho de otro modo, en el proceso en el que él o ella nos han denunciado no nos resarcirán por ello, aunque esa denuncia sea injusta, pero sí que podremos abrir un proceso contra esa persona para intentar cobrar.

Todo lo anterior, por supuesto, sin pasar por alto que además de todo ello, siempre podremos además denunciar a esa persona por denuncia falsa y lo que fuere, pero este asunto es un asunto distinto, pues se aleja del objeto y objetivo concreto de este artículo y nos adentrará en un ámbito que en todo caso debe de ser tratado convenientemente de forma independiente, pues supone otra realidad y procedimientos muy distintos.