¿Cuándo es obligatorio colegiarse?

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La colegiación viene a ser la versión moderna de los conjuntos gremiales donde se agrupan entorno a los mismos unos determinados profesionales que ejercen una determinada profesión. Pero los colegios profesionales más allá de una mera asociación de profesionales de una profesión (que paralelamente existen) son unos órganos reguladores para el ejercicio de dichas profesiones.

Dicho de otro modo lo anterior, los colegios profesionales no son meramente un lugar donde se agrupan unos determinados profesionales de una determinada profesión para defender sus intereses y poner puntos en común, los colegios profesionales son organismos que sirven para regular la actividad de estos profesionales en cierta manera, de garantizar que se cumplen ciertos modos de proceder y que se reúnen unos requisitos esenciales y básicos para poder ejercer la profesión, habilitando los mismos para ejercer la misma mediante colegiación a ellos.

Pero, ¿resulta necesario estar colegiado para poder ejercer cualquier profesión? La respuesta es no, un rotundo no es la respuesta a la pregunta anterior. En realidad, son tan sólo unas pocas profesionales, actualmente concretamente 38, las profesiones que requieren de colegiación profesional obligatoria para el ejercicio de las mismas.

Este número de profesiones que mantienen la obligación de colegiación para poder ejercer legalmente las mismas no ha sido siempre tan reducido, ni mucho menos, al contrario. Hace tan poco unos pocos años, antes de la entrada en vigor de la nueva ley que redujo el número de profesiones sujetas a colegiación obligatoria el número se elevaba a más del doble que el actual, concretamente se alcanzaban entonces las 80 profesiones que requerían colegiación obligatoria.

Cuándo es obligatorio colegiarse

Lo que ha ido sucediendo con el tiempo es que en pos de la liberalización de los servicios profesionales se han ido reduciendo las profesiones que requieren de colegiación obligatoria para el acceso a la misma, todo ello con la intención de poner menos cortapisas para poder ejercer la profesión.

Para algunos la norma liberalizadora resulta excesiva mientras que, para muchos otros, aún se ha quedado corta y se podría haber ido mucho más allá si se hubiese respetado el sentido original dimanante de los deseos de la UE de liberalizar los servicios profesionales y no se hubiese cedido a la presión de determinados sectores profesionales, pero fuere como fuere la realidad es la que es y la misma no es otra que una realidad que si bien nos ha dejado aún algunas profesiones con obligación de colegiación ciertamente las mismas se han reducido mucho y se han marcado unas directrices bastante más laxas en relación a las cuotas y poder de dichos colegios profesionales.

Así, en la actualidad, en realidad tan sólo es necesario colegiarse si se pretende ejercer una profesión que se entiende que puede poner en peligro a la vida, salud o integridad de las personas. Se pretende mediante la colegiación dar esa garantía de cara a quien contrata alguno de estos servicios de estar ante un profesional auténticamente colegiado, y por ende, un profesional que supuestamente reúne unos mínimos estándares de calidad.

Las profesiones sujetas actualmente a colegiación obligatoria son la de abogados y otras profesiones afines, los médicos y sus distintas variantes y extensiones, los veterinarios, los arquitectos (y los arquitectos técnicos), los registradores mercantiles así como los registradores de la propiedad y algunos casos concretos de profesiones relacionadas con la ingeniería.