¿Cuándo puedo solicitar una excedencia? ¿Por cuánto tiempo?

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Las excedencias aparecen debidamente reguladas en el artículo 46 del Estatuto de los Trabajadores, el cual consagra diversas clases de excedencias, todas enmarcadas dentro del ámbito de la suspensión de la relación laboral. En este artículo, hablaremos de quizás la más común de las excedencias: la excedencia voluntaria.

Esta excedencia recibe el nombre de voluntaria en virtud a que es una situación en la cual el trabajador decide colocarse de forma voluntaria, sin embargo, con toda veracidad podemos afirmar de que para el empresario, se trata de una excedencia de forzosa concesión cuando el trabajador la ha solicitado.

ExcedenciaEl objeto o fin de esta clase de excedencia es que el trabajador pueda brindar atención a temas personales y subjetivos, propios de la esfera de su intimidad o vida privada, situación que la diferencia de otras clases de excedencias que requieren la acreditación de unas causas concretas y específicas para poder ser concedidas.

La particularidad más especial que posee la excedencia voluntaria es que el trabajador no está obligado a justificar los motivos que lo obligan a solicitar la excedencia, no tiene que revelar tales razones ni tampoco debe acreditarlas, se trata de un verdadero derecho subjetivo a favor del trabajador.

No obstante, esta excedencia voluntaria no representa necesariamente un derecho a la reserva del puesto de trabajo, lo que básicamente otorga al trabajador es el derecho preferencial a un reingreso en un puesto similar o igual al que venía desempeñando en la empresa.

Luego de terminada la excedencia, el empleado debe solicitar el reingreso de manera previa, y como mencionábamos, su reingreso no debe producirse obligatoriamente en el mismo puesto de trabajo que venía realizando antes de solicitar la excedencia, pueden ser otros puestos en una categoría similar, permitiendo la movilidad funcional del trabajador de acuerdo a lo consagrado en artículo 39 del Estatuto del Trabajo.