Dación en pago, ¿sí o no?

0
1279

De unos años a esta parte, desde el estallido de la burbuja inmobiliaria en España, muchas personas se han encontrado en una situación complicada. Situación complicada no solo por el estallido de la burbuja inmobiliaria sino porque sumada esta a otras causas, como el galopante y grave desempleo o una situación internacional compleja y complicada, ha convertido el panorama social en insostenible para muchas personas.

Una insostenibilidad a la que se han enfrentado, y se enfrentan muchas personas, que en los casos más extremos y lamentables han terminado con ejecuciones de las viviendas donde residían por no haber podido pagar las hipotecas que en su momento habían contraído.

dación en pagoEstos casos de desahucios (de propietarios pero también de inquilinos que no han podido hacer frente a sus obligaciones de pago del alquiler, si bien aquí, al centrarnos en la dación en pago nos centraremos en los desahucios por impago hipotecario) que lamentablemente son muchos más de los que un país avanzado y saludable puede soportar, ha desvelado y traído a la palestra un concepto controvertido y que debe de ser tenido en cuenta, el de la dación en pago.

Elementos a favor y elementos en contra de la dación en pago

Una vez más, en un tema de estas características, no es objeto de quien este artículo firma tomar parte de una posición y otra, pues aún y cuando, como es obvio a nivel personal pueda tener una determinada postura no corresponde entrar en valoraciones subjetivas y personales que desvirtúan el auténtico tema y que privarían al lector y lectora de este artículo de poder analizar el asunto desde su propio prisma.

Dicho ello deberíamos tratar cuatro elementos esenciales: los derechos de las partes, la utilización populista de estos temas, la problemática social y la problemática legal que despierta este asunto. Vayamos por partes.

Desgranando la dación en pago

Por supuesto, si mirásemos el asunto desde una perspectiva meramente del impacto social, del drama personal que puede suponer el desahucio de su vivienda para una persona se tendría que decir que por supuesto todas las medidas que sean destinadas a eliminar o mitigar el dolor, el sufrimiento o el daño en la persona afectada bienvenido sea, y por supuesto entonces la dación en pago tiene que ser bienvenida. Pero si bien ello, entendido así, pudiera parecer muy claro, en realidad no lo está tanto, y queremos enfocar sólo y desde ese prisma nos acerca a planteamientos de discurso muy populista y efectista pero muy poco real en ocasiones y se podría decir que perjudicial en otros.

Cierto es que la dación supone una parcial solución al problema de una persona que contrajo voluntariamente una hipoteca que ahora no puede pagar, pero ¿qué esa persona sea perdonada o liberada parte de su deuda no supone un atentado, una quiebra o una merma en los derechos de la otra parte? Dicho de otro modo, liberar a esa persona de una deuda, supone obligar a la otra parte a renunciar a recuperar una parte del dinero que prestó, es decir, beneficiar a uno perjudica a otro. Algunos dirán que la parte perjudicada entonces será un banco que “ya gana mucho”, que las casas valían mucho o que por humanidad debe de ser así. Sin entrar en valoraciones personales sobre ello, y sin decir que ello no pueda o no deba de ser así, como mínimo debe dar lugar pie a debate: pues por una parte no se puede decir que porque alguien ya gana dinero sea malo y no pueda ganar más o se le quiten derechos sobre dinero que le corresponde, en segundo lugar que sea algo caro o barato no es excusa pues si uno lo compra ya sabe lo que debe devolver y si luego se deprecia debe asumir la responsabilidad, y finalmente decir que si bien es cierto que por humanidad debería encontrarse una solución, también se debe decir que ese en todo caso debería ser un caso de Servicios Sociales, no de un asunto legal o de un creditor que quiere cobrar lo que es suyo.

Por supuesto, toda esta lectura anterior también puede encontrar su respuesta y sus antípodas en la parte contraria. Y más allá entonces de decir lo que anteriormente se ha mencionado en defensa de la dación, decir también que las entidades financieras tenían su parte de responsabilidad en otorgar créditos por unos valores y a personas que existía mucho riesgo de que fuesen incobrable, etc.

Finalmente, y visto desde una perspectiva meramente legalista, diremos que –con excepción de determinadas medidas protectoras del deudor hipotecario que precisamente por estos casos se han implantado- a quien se le debe el dinero tiene todo el derecho legal de reclamar lo que prestó y que si la vivienda que se le entrega como parte de la deuda su valor ya no cubre esa deuda que siga exigiendo el pago. Legal es, pero ¿moral? Eso dependerá de la ideología y pensamiento del lector.

Una ideología y pensamiento del lector o lectora que por ejemplo puede llevarle a plantear y apoyar o por el contrario entender como una auténtica barbaridad la posibilidad de que si bien el creditor pueda tener derecho de cobrar del deudor se condone a este la deuda cubriéndola con fondos públicos, rescatando al ciudadano del mismo modo que se rescató en su momento a las entidades financieras.

Llegados al punto del párrafo anterior, debemos sobre todo entrar a analizar un elemento que debe resultar clave: ¿se deben rescatar estos casos de alguien que no pueda pagar con dinero público? ¿Sea una empresa, una persona o un banco que no puede pagar y va a quebrar debemos ser responsables todos de esas malas o erróneas decisiones o de una mala gestión? Sin duda este es un tema que va íntimamente e intrínsecamente ligado al tema que se ha venido desarrollando a lo largo de todo el artículo pero que en su corazón nos aleja del mismo, así, que en todo caso ese sería otro tema individual para el análisis y el debate, sin duda también interesante de discutir.