De la competencia en el ámbito civil

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Cuando tenemos un conflicto de ámbito civil y tenemos que dirimirlo judicialmente, uno de los puntos más importantes a conocer es qué juzgados son competentes para conocer y resolver sobre el asunto del que se trate, para ello, para conocerlo primero se deberá saber lo que nos dice la Ley de Enjuiciamiento Civil en relación a la determinación de competencias.

En relación a las competencias decir que nos encontraremos con tres: la competencia objetiva, la competencia territorial y la competencia funcional, y estas tres son las competencias en general que determinarán que una causa sea competencia de un juzgado u otro.

Así, aún a grandes rasgos y sin entrar todavía en detallada materia bien podremos decir para situar a la persona lectora en situación que por competencia objetiva estaríamos hablando de cuáles son los juzgados competentes para conocer sobre un tema por la propia idiosincrasia del tema en cuestión, que la competencia territorial determina hasta qué punto es competente uno u otro juzgado por cuestiones de ubicación geográfica de las partes, del mismo o del suceso y finalmente la competencia funcional trata sobre las funciones concretas, los actos de los que es competente para realizar un determinado juzgado, en este caso del ámbito civil.

De la competencia objetiva y de la competencia funcional

Sobre la competencia objetiva diremos que la ley establece que “corresponde a los Juzgados de Primera Instancia el conocimiento, en primera instancia, de todos los asuntos civiles que por disposición legal expresa no se hallen atribuidos a otros tribunales. Conocerán, asimismo, dichos Juzgados de los asuntos, actos, cuestiones y recursos que les atribuye la Ley Orgánica del Poder Judicial” (art. 45 LEC). Dicho de otro modo, este artículo dicta concretamente cuáles son los juzgados que llevarán los casos civiles, casos que como podemos ver y salvo las salvedades establecidas corresponderá a los Juzgados de Primera Instancia.

Del ámbito civilDicho esto cabría adentrarnos en lo que establece la ley sobre la competencia funcional pues precisamente la misma lo que hace es ya no facultar a unos determinados juzgados (como hacía el apartado de competencia objetiva) , sino que ésta, la competencia funcional, es la que dota de contenido, la que establece qué funciones podrán desarrollar estos juzgados que por competencia objetiva conozcan de los temas civiles. Al respecto la LEC nos dice en su artículo 61 que “salvo disposición legal en otro sentido, el tribunal que tenga competencia para conocer de un pleito, la tendrá también para resolver sobre sus incidencias, para llevar a efecto las providencias y autos que dictare, y para la ejecución de la sentencia o convenios y transacciones que aprobare”.

De la competencia territorial

Ahora bien, para que un juzgado pueda ser conocedor de un caso ya no tan sólo debe de estar habilitado objetivamente para ello y dotado de contenido funcional, sino que además deberá ser competente territorialmente, ¿y cuándo es un tribunal competente territorialmente para conocer sobre un tema? Veamos.

A grandes rasgos y salvo las apreciaciones y los matices oportunos diremos que “salvo que la Ley disponga otra cosa, la competencia territorial corresponderá al tribunal del domicilio del demandado y si no lo tuviere en el territorio nacional, será Juez competente el de su residencia en dicho territorio” (art. 50 LEC). Dicho de otro modo, generalmente aplicará el fuero del demandado.

Como se decía a ello cabría mencionar muchas salvedades y matices, y de las más destacadas diremos que:

“Quienes no tuvieren domicilio ni residencia en España podrán ser demandados en el lugar en que se encuentren dentro del territorio nacional o en el de su última residencia en éste y, si tampoco pudiera determinarse así la competencia, en el lugar del domicilio del actor”. (art. 50.2 LEC)

Y que:

“Los empresarios y profesionales, en los litigios derivados de su actividad empresarial o profesional, también podrán ser demandados en el lugar donde se desarrolle dicha actividad y, si tuvieren establecimientos a su cargo en diferentes lugares, en cualquiera de ellos a elección del actor” (art. 50.3 LEC).

Finalmente, y entre otras salvedades y matices, destacar que la competencia territorial también dependerá de la sumisión tácita o expresa de las partes. Así las partes pueden reconocer tácitamente por el mero hecho de realizar las acciones la competencia de un juzgado, a la vez que también pueden someterse expresamente a unos determinados fueros, renunciando a cualesquier otros que les pudieran corresponder, todo ello con los matices y las debidas consideraciones a lo que establece la ley.