De la declaración de bienes de interés cultural

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En virtud de lo que se establece en la Ley del Patrimonio Histórico Español existen determinados elementos que merecen especial tutela y protección. Por ello en este artículo se va a tratar de los aspectos principales que determinan la declaración de bienes de interés cultural.

El carácter de especial tutela y protección de los bienes declarados de interés cultural emana del artículo primero de la ley, artículo que así lo determina y lo enmarca dentro de los bienes que sean declarados de interés cultural por ministerio de la misma ley o bien mediante RD que así lo haga de forma individualizada.

Cabe decir que no se podrá incorporar al catálogo de bienes de interés cultural aquellas obras de un autor vivo, a no ser que este exprese su particular y voluntario consentimiento para ello, en virtud de lo establecido en el artículo 9.4 de la LPHE.

decalración de bienes de interés culturalInteresante resulta también al respecto de esta ley lo establecido en el artículo 10 de la misma. Este artículo es de especial importancia pues faculta a cualquier persona a instar a que un determinado bien sea incorporado al catálogo de bienes tutelados y protegidos bajo el régimen de bienes de interés cultural. Por supuesto que cualquier persona pueda instar, pueda solicitar tal incorporación, no significa que la misma solicitud sea siempre aprobada. En cada caso en particular, la administración resolverá de forma individualizada al respecto.

Cuando un bien sea incorporado al catálogo de bienes de interés cultural, el mismo será debidamente registrado e identificado (art. 13.1 LPHE), asimismo

“…los propietarios y, en su caso, los titulares de derechos reales sobre tales bienes o quienes los posean por cualquier título, están obligados a permitir y facilitar su inspección por parte de los Organismos competentes, su estudio a los investigadores, previa solicitud razonada de éstos, y su visita pública, en las condiciones de gratuidad que se determinen reglamentariamente, al menos cuatro días al mes, en días y horas previamente señalados. El cumplimiento de esta última obligación podrá ser dispensado total o parcialmente por la Administración competente cuando medie causa justificada. En el caso de bienes muebles se podrá igualmente acordar como obligación sustitutoria el depósito del bien en un lugar que reúna las adecuadas condiciones de seguridad y exhibición durante un período máximo de cinco meses cada dos años” (art. 13.1 LPHE)

Sobre los tipos de bienes de Interés cultural existentes decir que existen dos tipos los inmuebles y los muebles. En relación a los bienes inmuebles decir que se entiende por inmuebles a los efectos de la LPHE la definición la misma que en su artículo 14 establece. Definición que no se reproduce en este artículo por su extensión que desvirtuaría el contenido mismo de este artículo.

Ahora bien, si bien no corresponde entrar a definir por bien inmueble, sí que resulta extremadamente reseñable los tipos de bienes inmuebles que la ley considera en su artículo 15.

Así, por un lado se encuentran los bienes inmuebles de carácter monumental (obras arquitectónicas, ingeniería o escultural colosal), los jardines históricos (espacios delimitados, con elementos naturales ordenados por la mano humana), los conjuntos históricos (agrupaciones de bienes inmuebles), los sitios históricos (lugares o parajes naturales) y las zonas arqueológicas (lugares o parajes naturales que resulten susceptibles de ser estudiados arqueológicamente).

Por supuesto, las definiciones expresadas entre paréntesis en el párrafo anterior de cada uno de los distintos tipos de bienes inmuebles existentes tan sólo son una mera indicación resumida. Si se quiere ver toda la definición en su conjunto, tal y como se indicaba, debemos remitirnos a las definiciones establecidas en el artículo 15 LPHE.

Finalmente, y en relación al otro tipo de bienes, al de los bienes inmuebles destacar un detalle que no se nos debe pasar por alto. Este detalle es el que nos dicta el artículo 26.4 de la LPHE cuando establece que

Los propietarios o poseedores de los bienes muebles que reúnan el valor y características que se señalen reglamentariamente, quedan obligados a comunicar a la Administración competente la existencia de estos objetos, antes de proceder a su venta o transmisión a terceros. Igual obligación se establece para las personas o entidades que ejerzan habitualmente el comercio de los bienes muebles integrantes del Patrimonio Histórico Español, que deberán, además, formalizar ante dicha Administración un libro de registro de las transmisiones que realicen sobre aquellos objetos”.