De las distintas esferas y capas de la ley

0
1206

Se habla mucho del imperio de la ley, del debido cumplimiento de las leyes, pero ¿todas las leyes deben cumplirse? ¿Debe cumplirse una ley que a todas luces es injusta? ¿Todas las leyes tienen el mismo rango? ¿existen límites en la ley? Y, ¿todas las leyes nos afectan de la misma manera? Veamos, vayamos por partes.

¿Qué es la ley? ¿De qué sirve la ley? Entre otras definiciones y a los efectos que aquí nos ocupan una ley es, según la RAE un “precepto dictado por la autoridad competente, en que se manda o prohíbe algo en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados”. Es decir, una ley es una norma que obliga y determina el marco de derechos y deberes en un determinado aspecto. De modo que, el conjunto de leyes, normas y reglamentos conforman el escenario de un ordenamiento jurídico del cual una sociedad se dota por medio de un legislador (los gobiernos) una determinada sociedad (los gobernados).

cumplimiento de la leyObviamente, leyes hay de mucho tipo y de muchos rangos. En pureza, toda norma que determine unos determinados derechos y unas determinadas obligaciones, que configure una determinada relación puede decirse que es ley. Así, por ejemplo, las normas de convivencia que puedan establecerse dentro de una casa particular son ley para esa casa, eso es ley para esas personas que deciden someterse a unas normas específicas dictadas por unas personas concretas.

Ahora bien, lo anterior no trasciende del mero ámbito particular, del mero ámbito de un hogar en concreto y en realidad, en la práctica, no puede decirse ni que a eso se le pueda llamar ley como tal, no se puede entender como lo que la sociedad interpreta como ley pues no existe una fuerza dimanante suficiente que establezca eso como ley, ni atañe más allá de ese ámbito. Por ejemplo, de nada será válido que dentro de esa casa exista una norma concreta si va una persona de visita, obviamente podrá someterse a esa “ley”, pero no es una ley en toda regla que se conforme por el ordenamiento jurídico.

Por el contrario, cuando esa ley trasciende a lo público, aunque regule aspectos del ámbito privado, entonces sí que se puede hablar de una ley como tal, y la ley, dentro de ese ordenamiento en el cual se dicta debe legalmente cumplirse. Y debe cumplirse pues es el propio ordenamiento jurídico, es la propia sociedad (o el poder militar en el caso de dictaduras) quien ha otorgado al legislador del poder suficiente para dotarse de los instrumentos suficientes para hacer cumplir la ley o castigar su incumplimiento.

Lo anterior nos lleva a una paradoja cuando esa ley que legalmente debe cumplirse colisiona frontalmente con los derechos humanos más fundamentales, con la dignidad humana y con otros aspectos irrenunciables. Ante estas situaciones, la respuesta debe de ser clara: las leyes cambian leyes y las sociedades afectadas por leyes injustas deben de ser capaces de dotarse de un nuevo gobierno capaz de dotarlas de leyes ya no sólo legales, sino legítimas.

Pero, del mismo modo, la respuesta también es clara en otro sentido: por muy injusta que sea una ley es obligación legal del obligado a la misma cumplirla, todo ello sin perjuicio de que, desde el punto de vista humano e incluso racional, pueda decirse que la ley manifiestamente injusta ya no tan sólo debe estarse en el derecho moral de incumplirlas, sino que debería ser deber de los afectados no acatarlas.

Lo anterior nos lleva a la respuesta de la segunda parte de este artículo: más allá de lo legal y lo legítimo, más allá de aquello que resulta justo o injusto, existe otro aspecto clave en el ámbito de las leyes: no todas las leyes tienen el mismo poder, no todas las leyes tienen la misma fuerza.

Obviamente, en el ámbito en el que una ley regula la misma tiene la autoridad de regular ese ámbito pero, obviamente, también ninguna ley debe colisionar con derechos que colisionen con derechos superiores establecidos por leyes o capas del ordenamiento jurídico de rango superior. Por ejemplo, por ello ninguna ley puede colisionar con un precepto constitucional (pues este es el máximo rango del que se dota una determinada sociedad) y, por ello, también cualquier ley debería someterse a valores superiores de respeto a los derechos humanos y otros tal y como se mencionaba.