De los delitos contra la seguridad vial

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En el tema de la seguridad vial, hay que reconocer que nuestra Sociedad ha madurado mucho en los últimos años. Hechos que hoy son a todas luces delictivos, pasaban inadvertidos en otros tiempos, con el consiguiente peligro para la integridad de todos los usuarios de las vías en nuestro país.

Hace no tantos años existía una relativa permisividad en las acciones ilegales y temerarias al volante. Hace no tantos años conducir ebrio, a una elevada e ilegal velocidad y otras acciones hoy delictivas no eran tan perseguidas e incluso en muchos casos eran bien vistas socialmente. En la actualidad, afortunadamente, eso ha cambiado, la sociedad ya no es tan permisiva como lo fue antaño y la ley impone duras penas a los infractores.

La sociedad avanza

En muchos ámbitos de la vida se ha avanzado, en muchos aspectos que hoy vemos completamente normales o anormales hemos dado pasos gigantescos en el desarrollo y planteamientos de los mismos y es que la sociedad actual no es la sociedad de los años 80 ó 90 del siglo pasado, para bien o para mal no lo es. En muchos aspectos podrá ser mejor o peor pero para el caso que aquí nos atañe sin duda la transformación ha sido a mejor, ha supuesto una evolución en toda regla y bien podemos decir que puede que sea en uno de los terrenos donde la legislación y la sociedad han provocado un vuelco de grandes dimensiones y de gran transcendencia (menor número de muertos en las carreteras, etc.).

Como decíamos la sociedad ha acompañado en este campo y la educación y concienciación vial ha hecho su trabajo dando sus frutos, creando en ese aspecto ciudadanos cada vez más concienciados y responsables (generalmente, como es obvio). Pero sin duda, uno de los aspectos clave ha sido el endurecimiento legislativo e incorporar en el Código Penal delitos que antes sólo eran infracciones administrativas ha supuesto un antes y un después en este tema. Y ¿qué dice el Código Penal vigente en nuestro marco jurídico respecto a los delitos contra la seguridad vial? Distintas cosas nos expresa el mismo, veámoslas.

En primer lugar el artículo 379.1 del CP nos dice que incurrirá en hecho punible penalmente aquel que “…condujere un vehículo de motor o un ciclomotor a velocidad superior en sesenta kilómetros por hora en vía urbana o en ochenta kilómetros por hora en vía interurbana a la permitida reglamentariamente”. Al respecto, el mismo CP establece para el que en este delito incurra una pena de prisión de tres a seis meses o bien multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad (de treinta y uno a noventa días), además, y en todo caso, el mismo será castigado con la retirada del carnet de conducir de todo tipo de vehículos a motor y ciclomotores por un periodo que siempre será superior al año y que podrá llegar hasta los cuatro años.

Luego, el mismo CP (en su artículo 379.2) castiga con las mismas penas que las expuestas anteriormente a todo aquel que “condujere un vehículo de motor o ciclomotor bajo la influencia de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o de bebidas alcohólicas”. Cabe decir que para considerar (en lo que se refiere a la conducción bajo los efectos del alcohol) estas acciones como perseguibles penalmente y poder entonces imponer estas penas el conductor deberá dar “con una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 miligramos por litro o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro”.

Temeridad y desprecio por la vida

A tenor de lo aquí expuesto también resulta muy interesante de exponer lo que nos dicta el artículo 380 del vigente CP. Dicho artículo nos dice que “…quien condujere un vehículo a motor o un ciclomotor con temeridad manifiesta y pusiere en concreto peligro la vida o la integridad de las personas será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta seis años”.

Y finalmente, es importante de matizar lo dicho en el párrafo anterior con lo que dicta el siguiente artículo del vigente CP, es decir lo establecido en el artículo 381 del mismo. Este nos dicta que “será castigado con las penas de prisión de dos a cinco años, multa de doce a veinticuatro meses y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores durante un período de seis a diez años el que, con manifiesto desprecio por la vida de los demás, realizare la conducta descrita en el artículo anterior”.

Este punto último es de suma importancia pues eleva a una categoría de castigo mucho mayor la forma en la que se produce un acto delictivo concreto, es decir, el mismo CP permite castigar de una forma mucho mayor a aquel que además de realizar conducción temeraria y poner en peligro la vida o integridad de los demás, lo haga con notorio desprecio. Puede parecer que no existe diferencia, pero la misma, aunque sutil, es importante: el fondo (el hecho cometido es idéntico) es el mismo, pero la forma no lo es (la forma de cometer el delito) y eso, en este aspecto también el Código Penal vigente lo tiene en cuenta.