Denuncia, sanción, multa, imputación, acusación y mucho más

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En este artículo vamos a tratar un aspecto no siempre bien resuelto de explicar al común de la sociedad, y ello conlleva que después ante pequeños percances o asuntos muy diversos el gran común de las personas tengan una idea o una visión distorsionada de la realidad. Además tampoco ayuda el auge de los que no tienen ni ápice de conocimiento del tema pero aportan sus opiniones como los más expertos en leyes creando aún más confusión en las personas, estamos hablando de la interpretación de distintos términos que pueden darse en distintos procesos contra nosotros.

El proceso del procesado quién lo desprocesará

Se ha querido comenzar este artículo con un título un poco particular como es el de utilizar un compendio de términos para dar a entender que lo que nos conviene saber es realmente el significado de cada uno de ellos y no pensar siempre que ya estamos condenados o en la cárcel por una simple nimiedad. Del mismo modo, se ha querido dar este subtítulo a modo de juego de palabras para también dar a entender que a veces el desconocimiento del lenguaje, de los términos que nos puedan afectar puede llevarnos a una confusión que nos suponga un auténtico trabalenguas en el entendimiento de los asuntos que nos atañen.

Conceptos judicialesCabe decir todo lo anterior, y tiene sentido este artículo, pues resulta muy doloroso ver como personas de todo tipo ante una simple deuda que puedan tener, una multa que les puedan poner o una denuncia que les pueda llegar ya piensan lo peor, se ven condenadas y en el peor de los supuestos: siempre se ven arruinadas y en la cárcel, y cabe decir que por supuesto no todas nuestras acciones nos llevarán a dar con nuestros huesos a presidio y nuestras vidas arruinadas.

Conste que ya no es que estemos hablando de diferenciar cuando aplica la jurisdicción penal (para los supuestos de delitos que sí que nos puedan llevar en última instancia a la cárcel) u otras jurisdicciones como por ejemplo la civil, la social o la contencioso-administrativa que no podrán de ningún modo llevarnos a la cárcel, sino que estamos hablando de conocer los términos básicos del momento en el que nos encontramos y de los asuntos esenciales que nos podremos encontrar en el día a día.

La condena del condenado será

Si quisiésemos hacer un trío de confusiones más comunes que se dan en estos asuntos, sería muy difícil quedarnos con algunos de los términos que generan mayor confusión pues los hay muchos, pero sin duda tres de los que tendrían más visos de tener el dudoso honor de ocupar ese podio de confusiones lo encontraríamos en los términos siguientes: procesado, imputado y condenado.

Deberíamos empezar por el término procesado, pues parece ser que cuando a alguien le dicen que está procesado en un asunto sea el fin del mundo, la gente se asusta y escandaliza y ya se ven, o ven a esa persona, como un delincuente en toda regla, ¡ser procesado no es nada! Un proceso (cualquiera) se inicia con unos procesados, pero de ahí que esos procesados lleguen a ser considerados culpables media un trecho, y una buena gama de otros términos de por medio.

El siguiente escalafón lo encontraríamos en el término que se refiere a los imputados. Aquí sí, aquí el pánico ya se desata y si por ejemplo se ve a alguien que en televisión dicen que va a ser imputado o que es imputado la opinión pública indefectiblemente le da por más que culpable. Otra vez craso error, el proceso se inicia con los procesados que por ejemplo lo son con carácter de imputados, pero nada más, ser imputado nuevamente simplemente dice que existen sospechas de que hayamos podido cometer algo ilícito, ¡pero no que lo hayamos cometido! Como tampoco se podrá decir que las hayamos cometido cuando seamos considerados, si lo somos, como acusados. Un acusado está como su palabra lo dice acusado, pero no condenado, en todo caso si se demuestra que ese procesado que fue imputado de un delito y de ahí paso a acusado de este es culpable del mismo ya se le condenará a ello, pero hasta que llegue esa sentencia (y esta sea firme) no se puede decir que lo sea.

Lo mismo, pero en un ámbito distinto sucede con las denuncias, pues estas si son por ejemplo de los supuestos anteriores serán simplemente el primer paso que abre el proceso, y si son por ejemplo administrativas (cómo sanciones de tráfico, etc.) serán el primer paso de esos procesos, ¡pero no su final!

De modo que, una denuncia será el primer paso para abrir un proceso, que en el caso por ejemplo de los asuntos administrativos supondrá la apertura de un expediente sancionador en nuestra contra, cuyo final del mismo será, si corresponde, imponernos la sanción que corresponda.

Obviamente a todo ello cabe añadir que en todos los procesos, y cabe destacar en todos, existen una serie de garantías marcadas por los distintos procedimientos a seguir según cada asunto en particular que permitirán que nos defendamos, que aportemos las pruebas que resulten de menester para demostrar nuestra inocencia y todo lo que resulte necesario para que al final las consecuencias no sean perniciosas para nosotros.

Dice el dicho que si algo no tiene solución para qué preocuparse y si la tiene tampoco tiene sentido preocuparse pues entonces lo que debemos hacer es ocuparnos de revertir la misma, pues en estos casos el dicho aplica perfectamente: ¿qué sentido tiene preocuparnos de aquello que puede hipotéticamente sucedernos si aún no sabemos ni si nos va a suceder? ¿Qué sentido tiene sentirse ya como condenado si aún nos quedan trámites y pasos que seguir y luchar? Seguro que ninguno, pues en todos estos casos lo que deberemos hacer es actuar en consecuencia y tomar las acciones que debamos para mirar de salir airosos de la situación, o como mínimo, con el menor coste negativo de todo tipo para nosotros.