Derechos del arrendatario si no hay contrato

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Muchas personas se piensan que los contratos de arrendamiento de una vivienda tienen que ser efectuados de forma indefectible por escrito, que de no existir pacto por escrito no existe ningún derecho y similares. Craso error.

Resulta más que obvio y evidente que resulta absolutamente recomendable realizar el contrato por escrito para evitar problemas y controversias posteriores, pero eso no quiere decir que técnicamente no sea posible alquilar una vivienda sin que exista contrato por escrito de por medio, el contrato verbal es absolutamente válido en nuestro ordenamiento jurídico y los efectos del mismo son exactamente los mismos que el del contrato por escrito.

Derechos del arrendatarioDicho de otro modo lo anterior, no resulta para nada aconsejable alquilar un inmueble sin un contrato por escrito de por medio, y no es aconsejable para ninguna de las partes pero ello no significa que de no hacerse no sea legal o que no existan los mismos derechos que emanan de un contrato por escrito.

El gran problema de los contratos verbales estriba en la gran dificultad de probarlos judicialmente llegado el caso de tener que acudir a los tribunales, la gran dificultad de demostrar lo acordado en el caso de que exista conflicto o controversia.  Todo lo anterior sin menospreciar la teórica necesidad de registrar el contrato oficialmente para mayor seguridad entre las partes y otros menesteres legales que puedan corresponder.

Ahora bien, tal y como se estaba mencionado, la obligación de plasmar el contrato de arrendamiento por contrato es una mera formalidad burocrática que podrá ser libremente implementada o no por las partes. Ello resulta directamente establecida por la LAU (la ley principal en la que se sustentan los arrendamientos urbanos) cuando en su mismo articulado establece que las partes “podrán” obligarse recíprocamente a realizar el contrato por escrito.

La mención al “podrán” es muy importante y absolutamente trascendente pues es la que marca la no obligación de sometimiento al contrato por escrito y, por el contrario, es la que marca la voluntad potestativa al sometimiento voluntario de las partes que pueden compelerse o no a tal realización del contrato escrito.

Por todo ello, en el caso de no existir contrato por escrito de por medio, como mínimo resulta importante que existan comprobantes físicos o fehacientes del pago de la renta, esos podrán ser los documentos que demostrarán que existe una relación contractual. Dicho de otro modo también, nada impide que las partes se paguen en efectivo sin dar recibo (independientemente de las obligaciones fiscales que de ello se desprendan), pero lo más recomendable puede ser que exista recibo o que quede constancia de pago a través de banco u otros sistemas que dejen acreditación de los pagos.

Con relación a los derechos concretos que aplican a un pacto verbal no es necesario extenderse en gran manera, ni mucho menos, y ello es así pues no existe diferencia legal entre un pacto verbal y uno escrito. Todos los derechos que marca la LAU para los arrendamientos son válidos en todos los casos.