Divorcio de mutuo acuerdo: sus beneficios

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Todo proceso de divorcio es un proceso que resulta doloroso para ambas partes. Y resulta doloroso para las partes pues, más allá de aspectos patrimoniales, existen asuntos personales muy profundos (sentimientos y muchos otros) que hacen que no sea agradable para nadie afrontar el proceso. Pero, una vez llegado a ese punto, si puede ser acordado, mucho mejor.

Parece existir en la mente de las personas que cuando dos personas llegan al final de una relación amorosa la misma tiene que terminar mal de forma irremediable cuando ello para nada tiene que ser así. Obvia y evidentemente que, en muchas ocasiones, el conflicto resultará inevitable, pero en muchas otras si todas las partes ponen de su parte el mutuo acuerdo resultará posible y los beneficios serán visibles para ambas partes.

Obvia y evidentemente, también en los casos en los que no sea posible el mutuo acuerdo, cada parte deberá obrar en consecuencia y seguir para adelante con el divorcio contencioso. Lo contrario sería quedar ligado o ligada a un matrimonio ya no deseado y eso es reprochable y carece completamente de sentido, pero obviamente también si existen vías de acuerdo mejor explorarlas.

Si quitamos toda trascendencia sentimental y personal a un divorcio y lo miramos simplemente desde fuera, de una forma fría y objetiva, tratando el asunto como un mero asunto contractual entre dos partes que en un momento determinado deciden poner punto y final al contrato que les unía, veremos que el acuerdo es la mejor opción y que lograrlo no es tan difícil.

Divorcio de mutuo acuerdo

En un divorcio, como en la ruptura de cualquier otro contrato, el objetivo ideal es que todas las partes salgan ganando lo máximo posible o, lo que es lo mismo, que ambas partes pierdan lo menos posible. Lo ideal sería un resultado de suma cero donde nadie ganase ni perdiese nada, que tuviese un efecto neutro pero eso siempre resulta prácticamente imposible, y más aún en asuntos relacionados con el amor y las parejas, en asuntos donde se mezclan temas personales y sentimientos a borbotones.

Pero, más allá de todas las consideraciones anteriores, resulta especialmente remarcable el señalar aquellos aspectos beneficiosos para ambas partes por los cuales resulta interesante llegar a un acuerdo en el divorcio en lugar de litigar por el mismo.

En primer lugar, resulta sobre todo interesante por el impacto beneficioso que tiene para ambas partes a nivel mental, a nivel de estrés, presión y disgusto. Y ello es así pues, si bien resulta cierto que el proceso doloroso no lo podrá evitar nadie, nunca se juntará tanto malestar, dolor y frustración en un proceso donde las partes van a la greña entre ellas que en un proceso donde las partes discuten y se discuten por cada detalle.

Lo indicado en el párrafo anterior resultará magnificado en el caso de existir menores de por medio. Con independencia de lo anterior, debe tenerse siempre presente que un divorcio pactado siempre será más rápido, menos costoso económicamente y probablemente -en ocasiones- hasta más ventajoso patrimonialmente, y es que ya se sabe que siempre es mejor un mal acuerdo, antes que plantear un pleito con la incertidumbre del resultado del mismo.