El marketing y los criminólogos

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Cuando vamos por la calle no estamos acostumbrados a ver ni mucho menos anuncios en el que se nos anuncien criminólogos, no entramos en una gran superficie y podemos contratar los servicios de un criminólogo, pues obviamente este tipo de profesionales no prestan sus servicios de esta manera y ello nos podría llevar a pensar que la publicidad y que el marketing no tienen ninguna aplicación en la figura del criminólogo, pero en realidad para nada es así, todo al contrario, el marketing también aplica y se adentra en la figura del criminólogo.

Distintas facetas, una necesidad

La función y figura del criminólogo puede tener y tiene distintas funciones profesionales a realizar, unas funciones profesionales en las que el marketing se tiene que encargar de poner en valor y unas funciones las cuales el criminólogo se tiene que encargar de promocionar mediante el buen uso de las herramientas que el marketing le pone a su alcance.

MarketingDe criminólogos, como de cualquier otra profesión, los hay, y muchos. De criminólogos, los hay muchos y  muy buenos, de todo tipo y de todo perfil, de todas las características, y por ello que estemos posicionados dentro del ámbito de la criminología como profesionales criminólogos que somos es un reto y es necesario para un adecuado desarrollo profesional de la profesión.

No es fácil entrar a determinar exactamente en cuáles acciones del marketing puede encontrar acomodo el criminólogo para llevar a cabo su necesaria estrategia de marketing para estar en el entorno de su actividad profesional, pues obviamente dependerá de cada caso en particular, de exactamente a qué funciones de dedique y donde las realice, pero a grandes rasgos se deberá decir que la función del marketing en el criminólogo es poner color, música y sonido, así como generar un guión sobre la capacidad y la valía profesional del criminólogo.

Resultados y marketing

Por supuesto, con lo anterior no se está diciendo que un criminólogo deba prestigiarse y lograr reconocimiento de entorno en base simplemente a saberse vender perfectamente como un producto de marketing que él mismo se ha creado, pues por supuesto ello para nada es así.

El criminólogo, del mismo modo que es (o que debería ser) en cualquier otro negocio o profesión debe de poner en valor su trabajo y debe lograr el prestigio y el reconocimiento en base a la calidad de su trabajo, a la excelencia profesional que demuestre día a día. Y por supuesto que ello no debe de ser reemplazado ni un centímetro por acciones de marketing que enmascaren una mala acción profesional, es decir, el objetivo no es con el marketing hacer ver que en tal o cual criminólogo existe un gran profesional cuando en realidad se trata de un pésimo profesional. Por contra de lo que sí que se trata en las acciones de marketing que pueda llevar a cabo un criminólogo para el mismo con profesional es de poner luz a aquellos aspectos más relevantes de su carrera y, por supuesto, a poner coherencia en el guión profesional de su carrera profesional, para que el resultado final sea una actividad profesional, la que el criminólogo en cuestión desarrolla, compacta y de imagen altamente eficiente.

Dicho de otro modo, el marketing en el criminólogo no tendrá quizá una gran utilidad publicitaria exterior, ni tan siquiera puede que le sirva como gran herramienta para darse a conocer entre sus compañeros o crearse una imagen potente como profesional, quizá no será nada de eso, aunque siempre habrá algo de todo ello pues por ejemplo publicitarse para darse a conocer será indispensable, puede que el marketing en el criminólogo no sea en su compendio una suma de todo lo anterior, pero sin duda es una pieza clave para enfatizar, para poner en valor una ardua actividad realizada día a día, que de otro modo sin que el marketing entre en juego y realizado de forma desordenada puede suponer muy difícil de hacer entrar en valor. Como se ha dicho no se trata de hacer de un mal profesional un excelente profesional de cara a la galería se trata en todo caso de pulir imperfecciones, de sacar brillo a las propias habilidades y de conjugar una imagen acorde entre quienes somos, lo que ofrecemos y lo que transmitimos.