El proceso de una patente

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En un entorno donde la investigación y la innovación juegan una importancia capital, las patentes adquieren una especial relevancia e importancia. Por ello, en este artículo vamos a ver todo el proceso de una patente, desde su mera conceptualización, hasta su desarrollo, pasando también por supuesto por su mantenimiento.

El concepto

Por patente se entiende aquel título que se nos otorga reconociendo nuestro derecho en exclusiva a explotar la invención que hemos presentado y que se ha patentado.

Decir cabe que este derecho de explotación en exclusiva impide que terceros puedan fabricar, utilizar o vender lo que hemos patentado si nosotros como titulares no le damos nuestra autorización.

Cabe decir también que no debemos confundir siempre una patente con algo que hemos inventado nuevo, con un nuevo aparato, pues en muchas ocasiones lo que se puede llegar a patentar no es tanto un producto, un aparato nuevo, sino un procedimiento nuevo, es más, en otras ocasiones la patente no equivale incluso a aparatos o procedimientos nuevos, sino a un perfeccionamiento o mejora de los mismos.

Es importante que entendamos que la patente nos otorga este título siempre y cuando seamos los primeros en presentarlo y siempre y cuando la patente que solicitemos aporte realmente algo novedoso y diferente a lo existente hasta ahora, podrá ser nuevo o podrá ser una mejora o perfeccionamiento de lo existente como se decía, pero la clave está en que sea como sea lo que se solicite como patente sea diferente, diferenciado y novedoso.

Otro de los puntos clave a entender sobre el concepto de la patente, es que las mismas no son todas ellas ni ilimitadas territorialmente ni ilimitadas en el tiempo. Así por ejemplo la necesidad de registrar la patente tanto para España, la UE e internacionalmente (en los países donde aplica) si lo deseamos, nos muestra los tres eslabones geográficos de registro. Y duraciones de dos décadas de la patente y con el añadido de que los derechos sobre la misma sean renovados anualmente, nos muestran lo limitado en el espacio temporal de las patentes (que podrán ser re-patentadas y otras consideraciones, pero eso sería otro tema.

El desarrollo

El proceso de una patente nace antes de que la misma patente exista, es decir, el proceso de la patente nace en el momento en el que se tiene la idea a desarrollar que una vez desarrollada da lugar a la patente, dicho de otro modo cualquier patente es fruto y consecuencia de una idea.

Una vez con la idea planteada, uno de los primeros pasos a realizar en relación a realizar la patente de la misma es realizar un estudio previo, un análisis previo de lo factible de poder patentar lo que pretendemos patentar. Este procedimiento es informal y no obligatorio de realizar, es decir, nadie nos pide que lo hagamos y no forma parte del proceso oficial de registro de una patente, pero qué duda cabe que llevarlo a cabo nos podrá evitar muchos disgustos o decepciones posteriores.

Una vez hemos comprobado que nuestra idea es factible de patentar, el siguiente paso es obviamente ponernos manos a la obra y desarrollar la idea para que dé el fruto que deseamos patentar. Una vez ese fruto existe es entonces donde empezaremos el proceso formal de obtener la patente con una solicitud de la misma.

Para presentar la solicitud nos solicitarán la memoria con la descripción de lo que deseamos patentar, así como una exposición de las novedades que aporta la patente y una expresión de las utilidades que la misma tiene, con el añadido de uno o dos dibujos de la misma. También nos solicitarán el pago de las tasas que correspondan (que van desligadas del resultado final, es decir, nos las cobrarán por el mero hecho de solicitar la patente, no por el otorgamiento o no de la misma) y empezará el proceso de registro.

El proceso de registro de una patente no es corto y el mismo se puede alargar incluso un poco más de un año, una vez la Oficina de Patentes y Marcas (OPM) valida nuestra patente aún deberán transcurrir los plazos preceptivos de alegaciones de terceros contra la misma para que esta adquiera plena eficacia, y luego a partir de esos momentos la patente será completamente nuestra.

Tal y como se decía, el que nos otorguen la patente solicitada, no significa que la misma sea permanente, así después de recoger el título de propiedad de la patente, el mismo título lo debemos ir renovando anualmente y abonando las cantidades anuales que resulten determinadas.