El sometimiento a los tratados internacionales

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En la actualidad, las esferas de los estados-nación están dejando de ser bloques estancos y homogéneos como antaño y se está pasando a un modelo de estados con ordenamientos e implicaciones supranacionales los cuales forman bloques geopolíticos determinados que les dan una nueva realidad, diferentemente dimensionada y con nuevas realidades legislativas. Conozcamos más sobre ello, sobre el sometimiento a los tratados internacionales.

Una no tan nueva realidad

Esta realidad que aquí se menciona de estados-nación que pierden fuerza en favor de bloques más grandes que los integran en realidad no es una tan nueva realidad, pues desde hace mucho que existen todo tipo de estructuras que trascienden a los mismos estados y que de una u otra forma les determinan o configuran, pero sí que es bien cierto que la realidad es que en estos momentos vivimos un momento de profunda transformación donde está realidad supranacional ya no sólo es vigente, sino que va engullendo las más pequeñas realidades nacionales.

Un proceso de integración europea por ejemplo en nuestro entorno que tiene como objetivo crear una especie de Estados Unidos de Europa, obliga a que los distintos estados que forman parte de este “club” ya no tan sólo cedan soberanía propia con el objetivo de que esta sea una soberanía compartida entre los miembros, sino que además la realidad que se configura en común también puede diferir de la que existía en el ámbito sólo nacional y además y paralelamente la pertenencia a otros organismos mundiales o la sujeción a determinados factores como son a los tribunales de derechos humanos y demás pueden obligar a que la legislación nacional deba adaptarse a lo que le exigen estas realidades internacionales.

Si hoy retrocediésemos en el tiempo y por ejemplo nos fuésemos a los años 50 o 60 del siglo XX, nos encontraríamos con una realidad bien distinta. Nos encontraríamos con unas leyes nacionales que prácticamente eran las únicas aplicables y poco importaban (obviamente el derecho internacional tenía su relevancia, pero en la práctica una sociedad cerrada, llevaba a unas leyes cerradas) las leyes internacionales, pues se vivía en una sociedad con un régimen autárquico y la influencia de lo que provenía del exterior era mínimo. En la actualidad la apertura es muy elevada, los procesos de integración con otras realidades cada vez más potentes y ello invita a que si bien las leyes nacionales seguirán existiendo las mismas dejan de ser las únicas que nos afectan y además las mismas deben estar adecuadas a todos aquellos tribunales y organismos a los que estamos acogidos y sujetos.

Los que dice la Constitución sobre los tratados internacionales

Si nos fijamos concretamente en lo que dice la Constitución Española a la sujeción de España a los tratados internacionales vemos que la misma determina que “mediante ley orgánica se podrá autorizar la celebración de tratados por los que se atribuya a una organización o institución internacional el ejercicio de competencias derivadas de la Constitución. Corresponde a las Cortes Generales o al Gobierno, según los casos, la garantía del cumplimiento de estos tratados y de las resoluciones emanadas de los organismos internacionales o supranacionales titulares de la cesión.” (art. 93 CE)

La misma CE establece que para poder celebrarse estos tratados internacionales, los mismos deberán ser autorizados por las Cortes Generales en los casos de que estos tratados tengan carácter político o militar, sean tratados o convenios que afecten a la integridad territorial del Estados o a los derechos y deberes fundamentales establecidos en el Título 1 de la CE, o bien para los casos que sean tratados o convenios que suponen la modificación o derogación de alguna ley o que exijan medidas legislativas para su ejecución (art 94.1 en sus apartados a), b), c), d) y e) de la CE). En el resto de los supuestos el Congreso y el Senado deberán ser inmediatamente informados de tales tratados o convenios (art. 94.2 CE)

Finalmente mencionar dos puntos de vital importancia referente al sometimiento de los tratados o convenios internacionales por parte de España según establece la misma CE:

Una vez un tratado internacional entre en vigor, el mismo formará parte del ordenamiento interno, es decir, desde el mismo momento de su entrada en vigor esa norma pasará a ser a todos los efectos una norma o precepto de aplicación interna, de aplicación española.

Y ¿qué sucedería si alguno de estos tratados o convenios internacionales celebrados fuese contrario a la CE? Ello nos lleva al segundo aspecto final a comentar que se mencionaba. Ello nos lleva a concluir a que partiendo de las bases de que ninguna norma o ley española, o que aplique en España, puede contravenir lo que se expone y emana de su ley de leyes, de su carta magna y suprema no se puede incorporar ningún precepto que la infrinja, pero es posible que un tratado legal en otros lugares no lo fuera según la CE, entonces para este caso y ante el conflicto planteado la misma CE establece el mecanismo para resolverlo: “la celebración de un tratado internacional que contenga estipulaciones contrarias a la Constitución exigirá la previa revisión constitucional” (art.95.1 CE)