¿Cómo evitar ser el presidente de la comunidad?

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A veces la ficción televisiva nos ha hecho parecer que ser presidente de la comunidad de vecinos de la propiedad que tenemos es algo deseado y deseable por la mayoría de personas que habitan en la misma pero, la realidad, es distinta y la gran mayoría de personas -con muchas salvedades por supuesto- lo último que desean es ejercer ese cargo. Veamos en este artículo las opciones que existen para librase de tener que ejercer como presidente de nuestra comunidad de vecinos.

De entrada debe decirse que no tiene nada de malo ser el presidente de la comunidad de vecinos, al contrario es una forma de hacer comunidad, de estar al día de los problemas de la misma y de poder contribuir en la mejora de vida de todos los que en la comunidad residen, pero esta misma realidad también tiene su otra cara de la moneda: discusiones, quebraderos de cabeza, llamadas de otros vecinos en los momentos más inoportunos o en las horas más inadecuadas, gestiones, y todo ello sin ser un cargo remunerado, por eso no es precisamente un caramelo en dulce para muchos.

Algo muy importante de conocer es que el ser presidente de la comunidad de propietarios es una obligación, una obligación a la que no se puede renunciar fácilmente y que una vez uno es designado presidente de la comunidad según el mecanismo que tenga establecido la misma para su elección no será tan fácil deshacerse del cargo.

No será fácil deshacerse del cargo, pero que no sea fácil no significa que no sea posible y que no deba ni pueda intentarse. Ahora bien, dicho lo anterior, lo que debe quedar claro es que lo que no se debe intentar es que el cargo que se ha otorgado al propietario de la finca delegarlo en algún familiar, amigo, otro vecino o al inquilino, pues eso no está permitido.

evitar ser el presidente de la comunidad

La primera opción para librarse de ser presidente de la comunidad propietaria pasa, como no puede ser de otra manera, por la vía amistosa. Siempre es mejor ir a buenas y de buenas con el resto de la comunidad y exponer claramente a la junta de vecinos los motivos por los cuales no se desea ser presidente. En muchas ocasiones, nadie querrá hacerse cargo y no nos dejarán renunciar al cargo (y de no hacerlo hasta que se resuelva el asunto se estará obligado al ejercicio del mismo), pero en algunas otras, otra persona más interesada u una nueva propuesta de presidente solucionará el tema.

Si la vía amistosa no da sus frutos, sólo quedará la vía contenciosa, acudir al juzgado y solicitar que se nos desposea del cargo argumentando lo que creamos conveniente. De entrada, los juzgados parten de la igualdad entre vecinos, por lo que no se tendrá fácil pero si se tienen motivos argumentados de salud, de edad o de vivir lejos y no en la propiedad hay muchas opciones de ser librado del cargo.

Por supuesto existe una tercera opción, pero esta ni es legal ni es recomendable, es el aceptar ser nombrado a la espera de ser expulsado por la junta por inacción o por no hacer bien las funciones del cargo. Pero mucho cuidado en actuar así, pues se puede incurrir en problemas que pueden acarrear importantes consecuencias.