Evitar problemas en los contratos de publicidad

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Cuando se habla de publicidad, en realidad, se está hablando de algo muy extenso, de algo que abarca muchas vertientes y que implica a muchos actores de por medio. Cuando se habla de publicidad se puede hablar de infinidad de variables y variantes. En este artículo vamos a focalizarnos desde la vertiente de la empresa de publicidad que contrata a una persona para que publicite a la marca, la relación contractual que une a éstas y cómo evitar problemas en los contratos de publicidad.

En otros artículos de este mismo blog se ha hablado de temas análogos e incluso se ha hablado, o se hablará, de la implicación que para el consumidor tiene la acción de personajes famosos en el terreno de la publicidad pero, en este artículo, vamos a centrarnos en la parte más íntima, en la parte más trascendente y, a veces, compleja de la publicidad: la relación entre la estrella que anuncia un determinado producto y la marca anunciante.

Obviamente, en este caso, también existe una gran cantidad de variables que pueden aplicar y aplican a la relación comercial de las partes. Y ello es así pues tanto las condiciones generales como las particularidades de la relación cambiarán mucho dependiendo de aquello que se anuncie, del formato en el que se anuncie, del soporte, etc., etc., etc. Por ello, en este artículo, vamos a centrarnos en algunas de las consideraciones más generales y más comunes que deben tenerse en cuenta.

publicidadLa primera y máxima premisa a tener en cuenta en cualquier contrato y, por supuesto, entonces en cualquier contrato publicitario, es la necesidad de detallarlo todo al máximo posible con el fin de minimizar los posibles futuros problemas que puedan surgir.

Evidentemente, nunca será posible detallarlo todo al dedillo, pero cuanto más se pueda detallar todo aquello que pueda aparecer a presente o futuro en la relación contractual bien hará de detallarse. Y más aún en el caso de personajes famosos que se prestan a la realización de publicidad, con este tipo de personas la complejidad aumenta y un simple contrato para un anuncio publicitario puede contener una ingente cantidad de páginas con mil y unas condiciones generales, condiciones particulares, cláusulas, etc.

Lo primero que debe contener cualquier contrato de este tipo sin duda es el alcance del mismo: ¿Qué a va a anunciarse? ¿Quién lo va a anunciar? ¿Quién es el anunciante? Todas estas preguntas son algunas de las primeras cuestiones que debe resolver y contener cualquier contrato.

Una vez delimitado el marco del contrato es esencial que se determine también el alcance de la duración en el tiempo de aquello que se va a anunciar y la forma en la que se va a anunciar. Esto último es de vital importancia pues, en un momento como el actual, donde las formas de publicitar un producto son mil no es lo mismo que un personaje famoso pose en una imagen para la compañía en espacios publicitarios, que se hagan anuncios publicitarios, que se convierta en “influencer” en las redes sociales de la marca, que se convierta en embajador global de la marca o simplemente que esté obligado a lucir, por ejemplo, las prendas de la marca en todas o algunas de sus apariciones públicas.

Como es lógico, la remuneración a percibir por ello también es muy importante, y también deberán delimitarse los derechos de imagen y la posibilidad o no de que anuncie otro tipo de productos de otras marcas. Si existe, si la exclusividad para anunciar un producto es total o bien si tan sólo alcanza a la misma gama de productos de la compañía que le contrata, etc.

Luego existirán otro tipo de cláusulas más detalladas, más personalizadas y menos comunes, pero no por ello menos importantes, al contrario. Dentro de esta línea de condiciones a incorporar deben, por ejemplo, indicarse las consecuencias que puede ocasionar el daño a la imagen de la marca por un mal comportamiento o acción del contratado, el derecho de la marca de resolver el contrato si aquello que representa el contratado queda viciado por cambios de aspecto o actitud en este, así como indemnizaciones que puedan corresponder por cometer errores que dañen a la marca como es el caso de empresas que han pagado millones para anunciar su teléfono móvil en Twitter con un mensaje de la persona contratada y esta se ha equivocado y el mensaje lo ha puesto con otra marca de teléfono de la competencia, etc.