Freelancers: derechos y consejos de contrato

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Cuando se está hablando profesionales freelancers, en realidad se está hablando de una forma de prestar unos servicios profesionales y no de una profesión en sí misma. Cierto es que la palabra freelance tiene unas connotaciones que mucha gente asocia al trabajo a distancia de alguien que trabaja por su propia cuenta a través del ordenador pero, en realidad, un profesional freelance es mucho más que eso.

Un profesional freelance es un profesional que trabaja a distancia, ni más ni menos, esa es la definición más exacta de freelance. No se ciñe a una profesión concreta, no se ciñe a una situación laboral concreta administrativamente hablando.

FreelancersAsí, un profesional freelance tanto podrá ser un profesional autónomo que trabaja por su propia cuenta como alguien que está en nómina de una empresa pero que trabaja a distancia de la oficina, sin lugar fijo de trabajo o incluso desde su domicilio. Todo ello es ser profesionales freelance.

Es muy importante señalar todo lo anterior pues tanto los derechos inherentes a la situación laboral como las implicaciones concretas para los contratos que se celebren dependerán mucho del tipo de profesional freelance que se sea.

En el primero de los escenarios, en el escenario de entender al profesional freelance como un profesional autónomo que presta sus servicios a sus clientes, nos encontraremos en esencia ante el autónomo de toda la vida, pero ahora denominado freelance y utilizando cada vez más herramientas digitales que antaño no existían, pero la esencia es la misma.

Para esos casos resulta clave mencionar que los derechos del profesional freelance nacerán de la situación administrativa que se establezca en su alta a la Seguridad Social. Dicho de otro modo, en este caso los derechos sociales aplicables serán los que corresponden al RETA (el régimen de cotización que corresponde a los trabajadores autónomos).

En aquello que concierne a las relaciones que este tipo de profesionales freelance establezca con sus proveedores y clientes, las mismas estarán al tenor de las normas mercantiles y comerciales que correspondan.

Es importante que en cada contrato que se realice, especialmente en el supuesto de los contratos que el freelance celebre con sus clientes, el mismo cuente de la forma más detallada posible el alcance de dicho contrato y que se incluyan pormenorizadamente todas las condiciones del mismo para que no quepan lugar a dudas (forma de pago, métodos de pago, plazos de ejecución, etc.).

Luego, en los supuestos de los profesionales freelance que son empleados de empresas pero que prestan su actividad de modo freelance podremos decir que sus derechos y obligaciones serán las mismas que emanan de cualquier relación laboral convencional.

El contrato deberá ser un contrato laboral al uso con las correspondientes obligaciones ante la Seguridad Social en el RGSS (el régimen general) y resulta muy interesante que en el contrato figuren todos los detalles que se puedan establecer en relación a la forma de prestar efectivamente sus servicios laborales (horario, ubicaciones si existen, etc., etc., etc.).