Custodia compartida. Hijos menores y rupturas de pareja.

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Cualquier proceso de ruptura es doloroso, si ese proceso atañe a algo tan delicado como es la vida personal, íntima y amorosa de dos personas aún más, y si a todo ello se le añade que entre esas dos personas existía un vínculo de hijos menores entre las mismas la situación aún se torna más complicada. Véanse aquí algunos aspectos al respecto.

Desde siempre se ha dicho que los hijos son la parte que más sufre cuando se produce la ruptura de la relación entre sus padres y, sin duda, es que los menores son la parte más débil del eslabón y, en consecuencia, la más vulnerable, por ello merecen especial protección y velar en todo momento por la prevalencia y el respeto a sus intereses y necesidades a lo largo de todo el proceso de ruptura y en la nueva vida que se inicia para el menor después de la ruptura de sus progenitores.

custodia menoresLos conflictos de custodia son de los más sangrantes que se dirimen en los juzgados competentes para ello, y al respecto conviene analizar algunos puntos al respecto:

Antiguamente, ante cualquier ruptura matrimonial se daba por sentado que los hijos se quedaban con la madre, el padre los iba a visitar cuando le correspondía y éste además les pasaba una cantidad económica determinada para su manutención y demás gastos pero en la práctica se desentendía del día a día de su hijo o hija. Ello prácticamente no se discutía pero en la actualidad las cosas están cambiando cada vez más.

Y las cosas están cambiando cada vez más, pues la realidad social también está cambiando a pasos agigantados y de una forma muy veloz. En la actualidad la sociedad ya no ve tan sólo en las madres la capacidad y responsabilidad de cuidar de los hijos y dota a los padres de las mismas capacidades y responsabilidades para hacerlo, y en segundo lugar muchos padres han recogido el guante y han adquirido roles más activos en el cuidado de sus hijos y existe una mentalidad muy alejada a la que existía antaño.

Esta nueva realidad social, por supuesto, con el tiempo también se ha ido viendo plasmada en los juzgados, unos juzgados que adaptados a los tiempos también se encargan, tal y como se decía, de procurar que prevalezca el interés del menor.

Así, y partiendo de la base que cuando se trata de un divorcio en el que existen menores no existe mejor solución que la solución amistosa entre los progenitores, cabe decir que llegado el caso de la vía contenciosa una de las soluciones que se plantea es la custodia compartida.

La custodia compartida (que difiere de la patria potestad) es aquel escenario en la que ambos progenitores adquieren al mismo nivel las atribuciones sobre la custodia de los menores. Es la figura legal que puede emanar después de un divorcio o de una separación.

Sobre la realidad legal y práctica de este tipo de custodia difiere dependiendo del territorio del cual estemos hablando, pues dentro de España han convivido dos grandes líneas al respecto: por un lado estaría la línea adoptada por lugares como Catalunya, Aragón, Valencia y Navarra) donde la custodia compartida ha sido y es la solución a tomar de forma preferente. Y la otra línea es la que según el Código Civil adoptan los otros territorios de España donde esta medida históricamente ha sido vista como algo excepcional.

Cabe decir que en los últimos tiempos se está imponiendo en el conjunto del territorio español la opción de la custodia compartida como la medida a interpretar más favorable a los intereses del menor. Y ello es así, sobre todo desde que el Tribunal Supremo establecido ya hace algún tiempo que al contrario de ser una solución de corte excepcional sólo a utilizar en casos concretos la misma debía ser una opción a considerar como la más adecuada y beneficiosa por defecto a los intereses y necesidades del menor.

Tanto es así, que en la actualidad la custodia compartida ya es la situación prevalente y de obligada aplicación por parte de los jueces, siempre que hacerlo no atente contra la necesidad de hacer que los intereses del menor prevalezcan sobre otros aspectos o factores que puedan tomarse en consideración.