Impago de la tasa de basuras como motivo de desahucio

0
1564

¿Puede ser considerado el impago de la tasa de basuras como motivo de desahucio y llevar al inquilino de un piso a abandonarlo? ¿Tiene relación directa la tasa de basuras con el pago del alquiler en sí mismo? Sí, por supuesto que sí. A pesar de lo que muchos pidieran pensar, el impago de la tasa de basuras puede ser causa de desahucio para aquellos inquilinos que tengan un piso alquilado.

Tal y como ha establecido el Tribunal Constitucional, la tasa de basuras es considerado como un concepto que se encuentra perfectamente asimilado a la renta del alquiler, de modo que el impago del mismo puede suponer la rescisión del contrato de arrendamiento y, por tanto, el desahucio del inquilino.

De este modo lo ha establecido recientemente una sentencia que se ha llevado a cabo con motivo de la presentación de un recurso por parte de una inquilina de renta antigua de una vivienda localizada en Granollers. Todos los contratos de arrendamientos de renta antigua, es decir, todos aquellos alquileres que son regidos por la Ley de 1964 pueden ser rescindidos en el supuesto de no abonar la tasa correspondiente a las basuras.

Impago de la tasa de basuras como motivo de desahucioEn este caso, la Audiencia Nacional de Barcelona ha fallado a favor de la propietaria de la vivienda, condenando de este modo a que la inquilina abandone el piso de renta antigua, ya que como se mencionaba, la tasa de basuras forma parte en sí misma de la propia renta de alquiler, de modo que podría decirse que el impago de dicha tasa similar a no abonar el alquiler mensual del piso alquilado o arrendado. La Audiencia Nacional de Barcelona también condenado a la inquilina a abonar el pago en concepto de tasa de basura que dejó a deber a la propietaria de la vivienda.

Al ser considerada una cantidad asimilada a la renta de la vivienda, su impago también puede tener graves consecuencias y proceder al desahucio del inquilino que adeuda la cantidad. El impago de esta tasa es causa más que suficiente para rescindir el contrato de arrendamiento tal y como se recoge en la anterior citada ley.

En este caso, cabe decirse que la condenada se negaba rotundamente a abonar dicha cantidad, ya que ella consideraba que no le correspondía al no tratarse de un tema que hubiera sido pactado en el propio contrato de arrendamiento, además de citar que el recibo de dicha tasa no pertenecía a la finca en la que ella estaba residiendo.

Como resultó evidente, ambos argumentos fueron totalmente rechazados ya que, por un lado, el recibo sí que pertenecía a la finca en la que ella estaba residiendo hasta el momento y, por otro lado, no era preciso que ello constase en el mismo contrato de arrendamiento, ya que se trata de un mandato legal según la citada ley.

Tal y como expone el Alto Tribunal, en la citada ley aparecen determinadas cantidades que se encuentran asimiladas a la renta antigua, de modo que son pagos o costes que ha de asumir el inquilino, ya que podría decirse que forman parte del abono del alquiler en sí mismo, de modo que su impago es un incumplimiento en el pago de la renta del alquiler, y por tanto ello puede conducir al desahucio de la vivienda.

El Supremo busca con ello aportar mayor protección a los propietarios de las viviendas ante cualquier incumplimiento por parte de los inquilinos. Como es evidente, dicha sentencia considera que se trata de un servicio del cual única y exclusivamente se aprovecha el propio inquilino, de modo que es un pago, unja tasa, que ha de ser asumida por el inquilino íntegramente.

Por otro lado, cabe destacar que la Ley Reguladora de las Haciendas locales establece que el sujeto que ha de abonar dicha tasa es quien resulte beneficiado con el servicio, y no cabe duda alguna que en este caso es la inquilina quien está sacando provecho y beneficio del servicio, no la propietaria de la vivienda.

Señalar que en el caso de aquellos contratos nuevos de arrendamiento, hay que destacar que es preciso que ello conste detalladamente en el contrato como una de las cláusulas del mismo, para de este motivo evitar desagradables sorpresas por ambas partes. Es conveniente que en todo contrato de arrendamiento consten concretamente cuáles son aquellos pagos o servicios cuyo coste ha de asumir el inquilino y cuáles ha de asumir el propietario de la vivienda en cuestión.