Irán aún no ofrece todas las garantías legales para los negocios

0
1053

Hace ya un tiempo que para muchas empresas y muchos inversores Irán vuelve a estar en el punto de mira como destino para realizar negocios y buenas operaciones financieras. Sin duda alguna, el fin del embargo comercial al que estaba sometido el país supone una retahíla de oportunidades para muchas empresas y para muchos inversores, pero atención que no es oro todo lo que reluce y los riesgos existen y persisten.

Bien cierto es que Irán es un país que cuenta ahora con una fuerte capacidad económica para realizar inversiones y que tiene necesidad de adquirir productos y servicios de todo tipo, así como de construir todo tipo de infraestructuras y equipamientos. Necesidad que durante todos estos años de embargo no ha podido satisfacer y que ahora talón en mano podrá completar.

Cierto es lo anterior, pero cierto es que el país en sí mismo sigue planteando una gran cantidad de riesgos que se deben tener presentes llegado el momento de plantearse hacer negocios o inversiones en el país. Riesgos e inversiones que van más allá de la mera percepción subjetiva que se pueda tener de la idoneidad o no de levantar las sanciones, juicio que no corresponde realizar aquí en este artículo, que no corresponde realizar a quien el mismo suscribe.

iran negociosDesde un punto de vista meramente objetivo resulta evidente que Irán aún tiene una situación más que complicada a nivel político. Cierta apertura se ha visto en los últimos tiempos, pero una apertura que parece más fruto de los intereses por salir de la “lista negra” de países con embargos comerciales que no de una sólida y sincera intención de abrirse al mundo. Si a todo se le suman los riesgos geopolíticos de la zona y la posibilidad de que después de las elecciones estadounidenses que se celebrarán este mismo año 2016, el embargo pudiese volver a pesar sobre Irán tal y como ha prometido alguno de los candidatos del Partido Republicano, la situación no puede presentarse con más sombras por delante.

Pero atención que estas sombras no pueden tampoco esconder la realidad de que sí la apertura del país y la situación global sigue por la senda lógica que debería seguir, entonces Irán puede ser un inmenso foco de oportunidades comerciales.

Si uno ya está decidido en adentrarse a ese foco de oportunidades antes de que se le adelanten y de que sea demasiado tarde debe saber también que si bien la apertura del país es una, cierta, realidad y que el fin del embargo comercial es otra clara realidad, siguen existiendo trabas legales asociados a los resquicios de lo que queda de tal embargo y de otras consideraciones que deben conocerse.

Así, un aspecto a tener muy en cuenta es la realidad de la letra pequeña del embargo comercial. Dicha letra pequeña implica, por ejemplo, que si bien el levantamiento del embargo comercial es una realidad con carácter general, también implica que no es total, así por ejemplo tanto los Estados Unidos de América como la Unión Europea siguen manteniendo todas las sanciones que tiene que ver con las lesiones de los derechos humanos que se suceden en Irán, así como en lo concerniente a las listas antiterroristas sobre ciudadanos y empresas del país.

Todo ello hace que antes de firmar un acuerdo comercial o de realizar una inversión en el país deban tomarse todas las precauciones y deban contratarse a buenos expertos en la materia para no incurrir en delito. Y es que aunque parezca que ya existe libertad para hacer todo tipo de negocios en el país en realidad no es así: el país sigue sujeto al embargo en sectores concretos como por ejemplo el que tiene que ver con el armamento o tiene restricciones para operar libremente en toda su extensión pues quienes figuren en el registro estadounidense SDN (una lista negra de empresas y nacionales iraníes) no podrán hacer negocios con nacionales ni empresas de otros países.

Dos últimos apuntes, uno de negativo y uno de positivo. Si se tiene previsto viajar a EEUU puede que viajar antes a Irán no sea lo más recomendable pues, por ejemplo, un español perderá la posibilidad de viajar sin visado a los USA mediante el acuerdo de exención de visado existente si durante los cinco años anteriores ha viajado a Irán. Y, por otro lado, si así y todo se decide a viajar lo tendrá más fácil que un ciudadano estadounidense, pues podrá hacerlo directamente mientras los USA aún no pueden volar ni recibir vuelos directamente hacia y desde Irán.