La aplicación de la libertad provisional

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Cuando una persona se enfrenta a un proceso penal una de las posibles medidas que se puedan tomar en su contra es la determinación de imponerle la prisión provisional, del mismo modo en caso de no aplicar la prisión provisional puede aplicar todo lo contrario, puede aplicar la libertad provisional. Aquí vamos a ver detalladamente el concepto de ésta y lo que dice la ley sobre la misma.

Sobre el concepto de libertad provisional

La privación de libertad siempre es la última medida a tomar ante una persona (bien podríamos decir que técnicamente más allá de quitar la libertad a una persona la última medida sería quitarle la vida pero en este caso no lo mencionaremos pues en nuestro ordenamiento esa posibilidad no existe), pues la misma no puede ser privada de libertad sin motivo o con motivos laxos dado que el principio de libertad emana de la misma CE como un derecho fundamental de las personas ya que según establece la misma CE “toda persona tiene derecho a la libertad y a la seguridad. Nadie puede ser privado de su libertad, sino con la observancia de lo establecido en este artículo y en los casos y en la forma previstos en la ley” (art. 17.1), y aún en los casos en los que concurra algún supuesto que de pie a poder aplicar la libertad provisional, está deberá tener un plazo máximo de duración (art. 17.4 CE).

libertad condicionalCabe decir lo anterior pues no siempre que por ejemplo estemos afrontando un proceso penal iremos provisionalmente a prisión, puede que en muchos casos no debamos ir hasta que se haya dictado sentencia definitiva al respecto, la misma sea firme y no quepa recurso. En otros casos no será así y en espera de juicio ya estaremos ingresados en prisión, ello dependerá de la gravedad del delito y de otros factores.

Lo anterior es muy importante de decir pues en muchas ocasiones se escucha que tal o cual persona que por ejemplo está siendo imputada de un presunto delito de lo que fuere ha sido detenida y ha pasado a disposición judicial y esta autoridad judicial le ha decretado la libertad provisional y no la prisión provisional en ese mismo momento se genera una especie de revuelo social que pide la inmediata puesta en prisión del presunto delincuente.

Lo mencionado en el párrafo anterior puede resultar humanamente comprensible para quien es afectado o para quien lo ve desde la distancia, pero no debemos olvidar que como se decía, la privación de libertad es un último escalón, es el peldaño final, hay peldaños anteriores, y además debemos tener muy presente también que cualquier persona que está en espera de juicio no es culpable de nada, está imputada o acusada, es presunta culpable, pueden existir indicios pero mientras no exista una sentencia firme no es culpable, el día que lo sea ya pagará con la cárcel si tiene que pagar, pero no se puede exigir condenar a alguien que igual después es por completo inocente.

Sobre la presunción de inocencia y el derecho a la libertad y lo que dice la ley sobre la libertad provisional

Además, quedar en libertad provisional con cargos no significa siempre irse a casa tranquilamente (o sí en algunos casos) pues el juez puede imponer determinadas medidas cautelares o lo que fuere según el caso, y además como se decía que se quede en libertad provisional no significa que no haya proceso penal contra el acusado, no está libre de nada, pero es muy importante volver a destacar algo básico: la presunción de inocencia debe imperar ante todo, nadie es culpable hasta que no quede demostrado lo contrario y hasta que no llegue ese momento todo el mundo (con las salvedades legales y los supuestos concretos) debe de ser un hombre y una mujer libre.

En relación de lo que dice la ley que regula la libertad provisional (la LECr, Ley de Enjuiciamiento Criminal) “todas las Autoridades que intervengan en un proceso estarán obligadas a dilatar lo menos posible la detención y la prisión provisional de los inculpados o procesados” (art. 528 LEcr), del mismo modo en el mismo artículo “la prisión provisional sólo durará lo que subsistan los motivos que la hayan ocasionado” por lo que ya podemos comprobar que existen unas limitadas cortapisas que limitan la aplicación indefinida, arbitraria o que no se ajuste al espíritu de lo que exige la ley, y como hemos visto los mismos derechos fundamentales de las personas.

Y también resulta muy importante de reseñar que ante un proceso judicial penal, cuando el juez o tribunal decrete la libertad provisional podrá determinar que para que ésta sea efectiva deba satisfacerse una determinada fianza o bien que ésta no se requiera. En los casos en los que se decrete fianza y el acusado a quien se le impone la fianza no la satisfaga, entonces podrá aplicar el reverso a la libertad provisional: la prisión provisional.