La causa dolosa de un daño no implica que no lo cubra el seguro

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Reiteradamente, se ha escrito sobre el dolo del asegurado, y siempre se ha dicho que mantener una causa dolosa imposibilitaba cobrar el seguro de algo que tuviésemos asegurado y que dolosamente resultase dañado. Pues bien, esto (en los supuestos concretos que aquí se verán) puede dar un vuelco general en próximas fechas, pues según el Tribunal Supremo una causa dolosa en el daño no exime a la aseguradora de indemnizar por ese daño.

Lo anterior tiene, por supuesto, sus matices y consideraciones en lo que se entrará a valorar a continuación, pero antes de ello conviene detenerse en otro aspecto relacionado con el daño que también parece tener los días contados. Si hasta ahora una vez asegurados no se comunicaba un empeoramiento conocido de las condiciones de salud como asegurados y después sucedía una eventualidad cubierta por un seguro de vida, salud o decesos y la compañía aseguradora detectaba que se le había ocultado dicho aspecto que modificaba el riesgo la misma podía no dar cobertura a ello, esta realidad parece que va a cambiar y ahora se entenderá que si bien en el momento de asegurarse la aseguradora podrá por supuesto indagar y valorar el riesgo a asegurar, a posteriori, será a su riesgo el empeoramiento del riesgo asumido, sin que además tal agravamiento pueda conllevar un aumento de la prima. Ello puede tener importantes consecuencias, pero en todo caso sería un asunto para analizarlo de forma independiente en un artículo concreto para ello.

Centrando el asunto en el objeto declarado de este artículo decir que lo dicho a modo introductorio tiene sus matices, pues por supuesto no se está diciendo que si una persona concreta está asegurando algo para luego intencionadamente dañarlo para cobrar el seguro pueda hacerlo, pues para nada es así, al contrario, ello es una acción ilícita perseguible, incluso legalmente.

Vidrio rotoEn realidad de lo que persigue el Alto Tribunal es proteger a las víctimas de un daño que han recibido por parte de alguien que, asegurado, les ha causado daño dolosamente. Dicho de otro modo, lo que persigue el Tribunal Supremo no es proteger al asegurado que origina el daño doloso, sino que lo que persigue es no dejar desprotegida a la victima de éste.

Todo ello tiene su origen en una demanda de una comunidad de propietarios que demandó al constructor, promotor y arquitecto, así como a la aseguradora de éste. En resumidas cuentas decir que, por culpa dolosa del arquitecto, la comunidad de propietarios sufrió unos determinados daños que el asegurador del arquitecto se negó a cubrir alegando que su asegurado había causado los daños de forma dolosa. Todo ello tiene su origen en este asunto y encuentra la respuesta en la sentencia que al respecto, y en relación al recurso de casación presentado por dicha comunidad, ha realizado el TS en su sentencia 200/2015 de 17 de abril.

Es interesante lo dictado por el TS pues estima el recurso en base a la pretensión del demandante recurrente y da fuerza a lo establecido en el art. 76 de la LCS: “El perjudicado o sus herederos tendrán acción directa contra el asegurador para exigirle el cumplimiento de la obligación de indemnizar, sin perjuicio del derecho del asegurador a repetir contra el asegurado, en el caso de que sea debido a conducta dolosa de éste, el daño o perjuicio causado a tercero. La acción directa es inmune a las excepciones que puedan corresponder al asegurador contra el asegurado…”.

Todo ello tiene una importancia capital, pues garantiza la protección de la víctima de un daño sufrido, sin que la misma se tenga que ver –además de dañada y perjudicada- obligada a iniciar procesos judiciales costosos y lentos para demandar al causante doloso del daño.

Evidentemente, tal y como ya puede comprobarse a tenor de lo establecido en el reproducido artículo 76 de la Ley del Contrato de Seguro no significa que la aseguradora tenga que cubrir sin más los daños dolosos causados por un asegurado suyo. Significa que tiene la obligación de cubrirlos sí, pero obviamente puede paralelamente ejercitar las acciones legales que estime convenientes contra su asegurado para resarcirse de los perjuicios que éste le ha causado a la misma al tener que cubrir una responsabilidad por una dolosa mala acción de este.