La declaración de fallecimiento

0
471

Cuando se escucha hablar de la declaración de fallecimiento no debe confundirse este término con el certificado de fallecimiento. Puede que muchas personas tengan muchas dudas al respecto, que no conozcan la distinción entre ambos conceptos y, por ello, resulta muy interesante adentrarse en analizar este tema.

El certificado de fallecimiento es el certificado que todo el mundo conoce, es el más común y habitual. Cuando una persona fallece, un médico certifica su muerte y se inicia un proceso ante el registro civil que finaliza con la inscripción de la muerte de esa persona.

Ahora bien, ¿qué sucede cuando una persona desaparece y se presupone que ha fallecido por las circunstancias concretas pero no puede demostrarse fehacientemente su muerte por no haberse encontrado el cadáver? Bien, en esos casos primero se deberá distinguir entre lo que puede ser una mera desaparición, que daría lugar en todo caso a una declaración de ausencia, y aquello que por todas las circunstancias que rodean al caso pueden hacer presuponer casi a ciencia cierta que la persona ha fallecido. En estos casos es donde corresponde la declaración de fallecimiento.

La declaración de fallecimiento es una declaración legal conocida por el ordenamiento civil en el cual un juez dictamina que legalmente una persona ha fallecido, aun y cuando no se pueda probar a ciencia cierta por no haber podido localizar el cadáver. Es una declaración judicial de fallecimiento que admite prueba en contrario y que, si bien presupone que la persona ha fallecido, no impide que la persona un día pueda volver a aparecer con vida.

declaración de fallecimiento

Ahora bien, visto lo anterior dudas importantes surgen al respecto: ¿cuándo se puede proceder a realizar una declaración legal de fallecimiento? Y, ¿qué efectos produce la misma? La declaración de fallecimiento se puede dar en casos muy concretos:

El primer supuesto en el cual se puede declarar fallecida legalmente a una persona es aquel supuesto en el cual una persona no haya dado señales de vida a lo largo de 10 años. Sólo transcurrido ese plazo una persona desaparecida podrá tener la consideración legal de fallecida. El plazo anterior se reduce a 5 años si la persona desaparecida tenía más de 75 años en el momento de su desaparición.

Si se ha producido una situación que se puede suponer de alto riesgo para la persona dicho plazo será de 2 años. El plazo también será de 2 años en el caso de accidentes aéreos sin recuperación de fallecidos. Ese plazo se elevará a 3 años si se trata de accidentes marítimos y volverá a ser de 2 años si después de firmar el fin de la guerra una persona que formaba parte del contingente de los bandos en contienda sigue permaneciendo desaparecida.

Una vez realizada la declaración de fallecimiento, el efecto más importante es que se inicia el proceso de sucesión como en cualquier otro caso de persona fallecida. Un proceso de sucesión que tendrá las salvedades -respecto a un fallecimiento común- de la indisponibilidad durante 5 años para realizar donaciones gratuitas de los bienes recibidos y también de los derechos que corresponderían a la persona fallecida de reaparecer en algún momento con vida.