La facturación a partir del RDL 1619/2012

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Hace ya algún tiempo que el nuevo reglamento de facturación entró en vigor, pero siempre es bueno recordarlo pues aún existen muchas empresas y profesionales que tienen muchas dudas en el momento de facturar, y existen muchos emprendedores que pronto tendrán la necesidad de facturar y resulta muy importante que estén bien informados.

Facturar tras la nueva legislaciónPrincipales objetivos

Decir, aún a modo introductorio, que lo que pretendió el legislador con la modificación practicada en el ámbito de la facturación son distintos aspectos, si bien de forma muy destacada podríamos subrayar por ejemplo la voluntad de reducir las cargas administrativas a los sujetos pasivos, así como la voluntad de equiparar el trato que se dispensa a las facturas en papel y a las facturas electrónicas.

Sin duda esta última -la necesidad de equiparar las facturas en papel y las facturas electrónicas- es una necesidad acuciante dado el inmenso y rápido desarrollo del comercio electrónico en particular, de las nuevas tecnologías en general y de la facturación electrónica de forma concreta y específica.

En base a todo ello la ley incorporó nuevas medidas que entraron en vigor el 1 de enero del año 2013 y que modificaron aspectos esenciales en la facturación de las empresas y profesionales. Medidas que veremos a continuación.

Aspectos esenciales

El RDL 1619/2012 trajo consigo la solución a un aspecto que siempre ha traído muchos quebraderos de cabeza y muchos conflictos: la posibilidad o no de emitir tiquets de forma sustitutiva a la factura. Así desde la entrada en vigor de lo establecido en el mismo quedó eliminada la posibilidad de que así fuere y siempre se exige la necesidad de emitir factura.

Ahora bien, cabe decir que si bien ya no se pueden emitir tiquets como documento sustitutivo de la factura, también es cierto que se puede emitir lo que se denomina la factura simplificada, en lugar de la factura ordinaria. Esta factura ordinaria está sujeta a unos requisitos mayores que los de los tiquets, pero resulta menos “completa” que una factura ordinaria. La gran diferencia entre una factura ordinaria y una factura simplificada radica en la cantidad de datos que la misma incorpora.

Otro aspecto que se vio modificado con la entrada en vigor del mencionado precepto legislativo que modificó la forma de facturar lo encontramos en el establecimiento del momento en el que nace la obligación de emitir una factura. Este asunto tampoco nunca ha estado exento de dudas y controversia, y uno de los objetivos que el legislador se ha planteado ha sido el de intentar simplificar este aspecto.

Así, queda establecido que para aquellas facturas que sean emitidas a particulares, las mismas deberán tramitarse justo en el momento de realizarse la operación, mientras que si la factura debe resultar emitida a un profesional o a una empresa, la fecha de emisión deberá ser cómo máximo el día 16 del mes siguiente al que haya nacido la obligación de facturar por resultar la producción del IVA devengado.

Entiéndase que por devengo del IVA debemos entender aquel momento que establece la Ley 37/1992, de 28 de diciembre, del Impuesto sobre el Valor Añadido. Concretamente dicha ley establece que el IVA resultará devengado:

  1. En las entregas de bienes, cuando tenga lugar su puesta a disposición del adquirente o, en su caso, cuando se efectúen conforme a la legislación que les sea aplicable

Con la especial consideración de que cuando “en las entregas de bienes efectuadas en virtud de contratos de venta con pacto de reserva de dominio o cualquier otra condición suspensiva, de arrendamiento-venta de bienes o de arrendamiento de bienes con cláusula de transferencia de la propiedad vinculante para ambas partes, se devengará el Impuesto cuando los bienes que constituyan su objeto se pongan en posesión del adquirente”.

Y,

  1. En las prestaciones de servicios, cuando se presten, ejecuten o efectúen las operaciones gravadas

También con la especial consideración de que aquellas prestaciones de servicios “en las que el destinatario sea el sujeto pasivo del Impuesto conforme a lo previsto en los números 2.º y 3.º del apartado Uno del artículo 84 de esta Ley, que se lleven a cabo de forma continuada durante un plazo superior a un año y que no den lugar a pagos anticipados durante dicho período, el devengo del Impuesto se producirá a 31 de diciembre de cada año por la parte proporcional correspondiente al período transcurrido desde el inicio de la operación o desde el anterior devengo hasta la citada fecha, en tanto no se ponga fin a dichas prestaciones de servicios”.

Finalmente, y en otro orden de cosas, tal y como se indicaba uno de los objetivos de la modificación en el reglamento de facturación es el equiparar las facturas en papel y las facturas electrónicas, todo ello con equiparar a las mismas y dar respuesta a una realidad social que ya está entre nosotros de forma irreversible.

Para impulsar la homogeneización de ambas formas de emitir la factura y con el objetivo de que queden claros los requisitos y obligaciones de ambos sistemas, el real decreto hace concreta mención en un apartado a la facturación electrónica y algunos de los principales puntos de interés que establece son los siguientes:

Por un lado, se dicta expresamente que tanto las facturas en papel como las facturas electrónicas recibirán el mismo trato y que la emisión de las facturas en formato electrónico no debe suponer un aumento de la carga administrativa.

A la vez, tal voluntad de igualdad de trato entre una y otra forma de emitir las facturas va acompañado de una especial mención a que exista libertad de elección sobre la forma de emitirla. Dicho de otro modo, ya no basta tan sólo con que uno y otro tipo de facturas sean iguales, sino que además se debe de ser libre de escoger un u otro modo de factura.

Finalmente, también resulta establecida la obligación de que aquel que emita la factura electrónica debe garantizar la autenticidad de la misma, así como su legibilidad y la integridad de su contenido. Ello debe ser así tanto en el momento de emitirla, como posteriormente durante la conservación de la misma.