¿Qué es la firma electrónica?

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A lo largo de los últimos años se han ido desarrollando nuevos servicios, conceptos y términos alrededor de los entornos digitales, más concretamente alrededor de Internet. Así, mientras la red de redes se ha ido desarrollando, creciendo, expandiendo y ampliando todo aquello que a través de la misma puede ofrecerse se han ido generando necesidades para cubrir aquellas nuevas oportunidades que Internet nos ha ido, nos va y nos irá ofreciendo.

Una de las necesidades básicas y esenciales que han nacido de Internet es la necesidad de asegurar la autenticidad de las transacciones que en Internet se realizan, y muy especialmente de garantizar que resulte fehaciente aquello que dos partes acuerdan o se comprometen a través de la red, y más aún, a garantizar que las partes sean las que dicen ser y que se comprometen -y acceden a servicios, a veces sensibles- con garantías de ser quienes aparentan ser.

En realidad lo anterior no puede decirse, ni mucho menos, que sea una realidad nueva, la realidad de identificarse para demostrar que uno es quien dice ser ha existido casi desde que el hombre es hombre y la necesidad de que se puedan establecer mecanismos para demostrar que quien ha firmado algo es quien dice haberlo firmado, o quien dice haberlo no firmado, también es algo muy antiguo, en todo caso lo que han cambiado son los métodos, lo que se ha transformado y evolucionado es la forma, no el fondo de la cuestión.

En los entornos físicos, cuando vamos a un sitio y queremos identificarnos mostramos habitualmente nuestro documento de identidad, otro documento oficial o acreditativo (con independencia de otros sistemas biométricos y muchos otros que están apareciendo, pero en todo caso ese sería otro tema) que permite demostrar que somos quienes decimos ser. En este punto estaríamos hablando más que de firmas digitales de certificados digitales si hiciésemos una traslación al entorno digital. Unos certificados digitales que autentican y certifican nuestra identidad.

Qué es la firma electrónica

Ahora bien, una vez autenticada y certificada nuestra identidad (por ejemplo para acceder a zonas privadas donde realizar gestiones con organismos públicos en sus páginas Web de forma online) es necesario que podamos firmar electrónicamente aquello que debamos firmar.

Así, por ejemplo, si queremos enviar un email con una firma digital valida que demuestre que lo hemos firmado nosotros, si se quiere firmar un contrato por Internet entre dos partes o muchos otros supuestos no bastará con identificarnos, que también, sino que deberemos firmar con garantías de que somos nosotros.

Entrar a detallar todos los tipos de firmas electrónicas (que vendrían a ser las que vienen a sustituir la tradicional forma de puño y letra) que existen resulta imposible en unas pocas líneas, pues existen distintos métodos, formas y mecanismos para firmar electrónicamente en Internet algo que deba ser firmado de forma fehaciente, pero con la descripción aquí dada se ha resuelto el meollo de la cuestión, y el meollo de la cuestión no es otro que el dictar aquello que es la firma electrónica y con este artículo se ha pretendido dejar claro: la firma electrónica es nuestra rúbrica al estilo tradicional pero trasladada al entorno digital.