La importancia de las nuevas tecnologías para los economistas

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Los economistas son uno de los colectivos que también han vivido, están viviendo y vivirán una importante transformación con la consolidación de las nuevas tecnologías.

En el caso de los economistas quizá, del mismo modo que en otras profesiones, tampoco estemos hablando de una transformación en el fondo de su actividad profesional, que en parte en su caso sí como veremos, sino también en las formas de desarrollar la misma.

 La importancia de las nuevas tecnologías y los economistasNuevas realidades, nuevas variables

Una de las cosas que más han cambiado las nuevas tecnologías han sido la sociedad en general, y en el ámbito de la economía, de las relaciones profesionales, de las situaciones geopolíticas y socioeconómicas los cambios han sido drásticos, y eso el economista como profesional que se ve integrado en esta realidad global y al que le afecta para el desarrollo de su profesión algo que va mucho más allá ya de los mercados nacionales y las leyes meramente domésticas de antaño, adaptarse a estas nuevas realidades y conocerlas le es indispensable, y esto sí que le supone un auténtico cambio de fondo en la profesión del economista, no tanto en función del desarrollo sino en el contenido de ese desarrollo.

Los fondos cambian pero también cambian las formas, cambio que, permítase la redundancia, permite conocer sobre los cambios de esos fondos. En la actualidad, nuevas herramientas tecnológicas, nuevas piezas esenciales relacionadas con las nuevas tecnologías permiten al economista disponer del mayor arsenal posible de la historia para desarrollar su profesión, nuevas herramientas de análisis y de trabajo que precisamente son las que sirven para conocer y capacitarse para esta nueva realidad global, compleja y tan diferente a la de antes.

En la relación con sí mismo, con el cliente y con el entorno en general

Y, por supuesto, donde también se sucede un gran cambio en la actividad del economista es en la relación tanto de adquirir sus conocimientos, de reciclarse, pues las herramientas también disponibles para ello son cada vez mejores y adaptadas a la realidad TIC, como de transmitir estos conocimientos tanto a la sociedad en general, como por ejemplo a sus alumnos si el economista tiene una actividad docente, como a los clientes que el profesional economista gestiona.

Los cambios en la forma de aprendizaje son obvios: nuevos recursos educativos y formativos online, nuevas herramientas que permiten nuevas capacidades y nuevas habilidades, nuevos conocimientos y un desarrollo más preciso, pero los cambios a veces de relacionarse con la sociedad en general y especialmente con sus alumnos o clientes del economista no siempre está tan clara.

Y a veces no está tan clara pues en muchas ocasiones las inercias de siempre, las costumbres, una cierta deformación profesional adquirida podríamos decir como resumen a lo anterior, o lo que no es menos importante: a veces la poca adaptación del entorno educativo o de los clientes hacen que el economista no pueda desarrollar plenamente su actividad tal y como se debería desarrollar en pleno siglo XXI, en la era tecnológica de Internet.

A nivel docente en la actualidad el economista tiene a su alcance una infinidad de herramientas más para llegar a sus alumnos de una forma mucho más didáctica, mucho más amena y mucho más atractiva para los alumnos, y más allá de ello el economista tiene múltiples herramientas para que su docencia salga del aula y se expanda por la red, sin límites, sin clases cerradas, sin horarios, etc., en definitiva un sinfín de posibilidades que de saber aprovechar suponen un auténtico vuelco ya no a la hora sólo de ejercer la función de economista, sino a la función docente en general en sí misma.

Y si en la gestión de los clientes del economista nos centramos, salvando las distancias, podemos decir un poco de lo mismo, nuevas herramientas y nuevas formas para establecer una nueva y más eficiente relación es sumamente están al alcance de cualquier economista para aprovecharlas, sólo hace falta el saber escogerlas.

Y todo ello sin olvidar el poder de las redes sociales, un auténtico hilo aglutinador de todo lo mencionado anteriormente y que relaciona tanto a alumnos como a clientes, como a la sociedad en general a la que el economista se dirige y de las cuales el mismo, bien dirigido, puede sacarles un rendimiento y utilidad muy importante.