La importancia de la personalización e idioma de un contrato

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Muchas personas se piensan que realizar un contrato, sea este del tipo que sea, es como realizar un manual de instrucciones estándar para un electrodoméstico, un manual estándar en el que no importa el idioma, sino que se entienda lo que pone y un manual en el que en todos ponga lo mismo simplemente incorporando las leves modificaciones que tenga el modelo en cuestión. Ello no puede estar nada más lejos de la realidad, la necesidad de personalización es máxima y la importancia del idioma en el que está redactado y las particularidades que incorpore también.

Probablemente, esta estandarización de los contratos es un poco culpa de todos. De muchos malos profesionales que para ahorrarse un poco de tiempo trabajan sobre plantillas pre-elaboradas, de la sociedad en general que potencia información genérica abundante pero sin la capacidad técnica suficiente para responder a las buenas exigencias que debe disponer un contrato y, por qué no decirlo, de cada cliente en particular que en muchas ocasiones para ahorrarse algunos euros no mira la calidad de lo que contrata, busca que sea barato y punto, y ello le puede resultar muy caro.

personalización e idioma de un contratoCierto es que existen determinados tipos de contrato de determinados tipos de ámbitos que pueden tener una estructura bastante estándar, que exista una estructura base muy parecida que puede llevar a que existan muchas cláusulas que incorporen en ese contrato que resulten idénticas a otros contratos parecidos, pero no nos engañemos, por muy parecidos que sean dos asuntos nunca serán iguales y siempre debe existir una dosis, mejor dicho, una gran dosis de personalización para adaptar cada contrato a cada realidad individual.

Mientras no existen problemas a lo largo del desarrollo del contrato pero cuando existen problemas es donde realmente se nota la diferencia. Del mismo modo que un zapato comprado en una tienda multi-precio puede parecer estéticamente muy bonito y puede parecer absurdo pagar bastante más por unos zapatos a priori idénticos en una tienda de calidad, pero luego cuando se empieza a andar se nota rápidamente la diferencia de calidad y, en poco tiempo, la calidad no simplemente es perceptible, sino que resulta abrumadora, lo mismo sucede en los contratos.

Puede parecer que en todos ponga lo mismo pero, en realidad, en ninguno pone exactamente lo mismo, y los matices, el juego de palabras y el uso de un determinado léxico o la estructuración de un determinado enfoque puede resultar determinante llegado el momento de tener que afrontar conflictos con ese contrato.

Por ejemplo, en caso de conflicto el contrato será la herramienta principal de argumento, ataque y defensa que se pueda tener, por ello que esa herramienta esté bien afilada y que sepa defender adecuadamente los intereses que debe preservar resultará esencial.

Igual que en todo lo expuesto en las líneas anteriores sucede en el caso de las traducciones de estos contratos. Muchas personas cuando tienen que poner en una Web o hacer un contrato en papel en distintos idiomas simplemente cogen un idioma base y realizan traducciones literales de lo que en el mismo incorpora. Craso error comete quien eso hace.

Y craso error comete quien eso hace pues del mismo modo que en el mismo contenido existe un componente de léxico, de juego de palabras y de incorporación de matices que resulta fundamental para la plena eficacia del contrato, en cada idioma eso se maximiza, ¡y es que es el lenguaje lo que realmente da esa posibilidad de matizar, de generar juegos de palabras!

El léxico, las formas, el estilo de lo que se escribe puede ser muy parecido, pero una simple coma, o un acento, puesta o puesto en el lugar adecuado puede llegar a alterar el sentido de una cláusula y puede ser ahí donde esté la diferencia entre ganar o perder un caso.

La personalización es indispensable y realizar el contrato en todos los idiomas originalmente y de forma nativa que corresponda también. Ahora bien, a este último punto se le puede poner un pequeño truco, una pequeña salvedad: un contrato puede redactarse en un único idioma y hacer traducciones del mismo sin que las mismas sean plenamente vinculantes, para ello es necesario advertir en cada uno de ellos que en caso de controversia el único válido será aquel del idioma X que nos interese.