La “Ley contra la crisis” tres años después

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Ahora hará tres años de la entrada en vigor de una ley que supuso el alivio para muchas familias en este país, una ley que tenía como objetivo mitigar el sufrimiento de muchas personas que a causa de la crisis financiera se vieron en el precipicio de perder su hogar y quedar con abultadas deudas hipotecarias, entre otras desagradables situaciones. Ahora, tres años después, es el momento de recordar el contenido de esa ley y analizar su evolución.

Lo primero en lo que debe incidirse es en el objeto con el que se creó esa ley, la ley 1/2013, de 14 de mayo, de medidas para reforzar la protección a los deudores hipotecarios, reestructuración de deuda y alquiler social. Y ese objeto no fue otro que el ser una medida más, que el ser un apoyo más para dar cobertura a una situación que después de varios años de una profunda crisis financiera que azotaba el país se había convertido en insostenible, pretendía ser parte de la respuesta a una grave situación social.

Y muchos se preguntarán por los motivos por los cuales hizo falta una ley de este tipo. Más allá de los temas económicos evidentes, resulta claro que a lo largo de los años anteriores se había generado una realidad hipotecaria y legal al respecto que se entendió dejaba desprotegidos y perjudicaba a la que se consideraba el eslabón más débil.

Aquí, en este artículo, no toca juzgar si esa ley tenía sentido o no, si era justa o no, o si era suficiente o no, tampoco corresponde analizar si la misma era la solución al respecto o si bien deberían haberse tomado otras medidas, pero sí que corresponde a dicho artículo hacer mención a aquello que la misma indicaba y remarcar la vigencia de la misma en muchos aspectos.

Este último detalle es importante pues resulta claro y evidente que aunque ya no sea cada día portada de telediarios y aunque la situación social se haya aparentemente normalizado en gran medida también es bien cierto que aún quedan muchas familias que lo siguen pasando mal a raíz de la crisis financiera mencionada y aún existen muchas personas en graves dificultades, personas a las cuales esas leyes aún aplica o personas a las cuales esa ley sentó las bases para encontrar una solución a sus problemas.

La mencionada ley suspendió por el plazo de dos años los desahucios de deudores hipotecarios que se encontrasen en una situación de riesgo de exclusión social. Esta medida fue uno de los cuatro pilares fundamentales que estableció la ley la misma estableció cuatro pilares básicos y los mismos, fueron el anteriormente mencionados y los tres siguientes:

Además de la suspensión por el plazo de dos años de los desahucios hipotecarios en los supuestos que se encontrasen con situación de riesgo de exclusión social (medida que ahondaba en lo ya establecido en el RDL 27/2012) la ley de la cual aquí se está hablando también se encargó de introducir importantes mejoras en el mercado hipotecario a través de la adaptación, de la modificación normativa del mismo.

Éste quizá fue uno de los aspectos más interesantes a analizar hoy tres años después por el impacto a futuro que tuvo la medida, pues ello vino a empezar a poner fin a los desbarajustes, a los aspectos que se habían mostrado nocivo, ello sin duda sentó las bases para que en el momento actual y futuro exista un mercado hipotecario más fuerte y más sano y saludable, sin duda una ventaja para todos.

A colación con lo anterior también se introdujeron medidas en la LEC (Ley de Enjuiciamiento Civil) para que todos aquellos deudores hipotecarios que terminasen en el juzgado por esa causa tuviesen una mayor flexibilidad y un sistema más óptimo y ágil a sus intereses. Ello también es importante, pues más allá del impacto temporal que supuso en el momento, es evidente la relación que también tiene a presente y futuro para generar un escenario mucho más equilibrado que antes del estallido de la crisis financiera.

Finalmente, la ley aquí analizada mejoró la situación de deudores hipotecarios sin recursos mediante la modificación del RDL 6/2012. Todo ello con el objetivo de hacer de tales medidas una realidad más eficaz y eficiente para quienes se acogiesen a las mismas.