La perspectiva actual sobre los delitos de terrorismo

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En estos últimos tiempos está saliendo a la luz pública, está saliendo a la palestra, la voluntad del gobierno español de modificar en el Código Penal español la definición, el concepto de “terrorismo”. Este cambio, que acompañará a otros de muy diversa índole, tiene como objeto y objetivo adaptar este término a la realidad actual.

Así, uno podría preguntarse cuál es el motivo de que sea necesario adaptar esta definición si coloquialmente podría decirse que un “terrorista es un terrorista”, pues bien, la necesidad es bien definida y urgente para que puedan castigarse estos delitos como se merecen.

Necesidad definida y urgente

Y la necesidad es bien definida dado que resulta obvio que en el entorno actual, globalizado, donde la amenaza del terrorismo internacional está más presente que nunca y los medios que se utilizan para perpetrar los delitos son muy distintos a los de hace unos pocos lustros, difiere mucho de una realidad que imperaba hace tan sólo unas décadas de un terrorismo más local, con otros medios, objetivos, etc.

Terrorismo Zona CeroY resulta urgente pues resulta también obvio que si bien la definición actual puede servir, y ha servido durante muchos años, para combatir el terrorismo que se sufría dentro de España, en la actualidad esta definición, así como las herramientas que ofrece el Código Penal no son suficientes para perseguir otro tipo de terrorismo diferente, con la piel mutada y con otras implicaciones muy diferentes.

Por ello, para combatir también a este “nuevo” terrorismo, es importante actualizar las leyes, sus conceptos y sus consecuencias, pues si no acabaríamos teniendo una herramienta inútil para perseguir a quienes quieren causar, y desgraciadamente causan, un daño brutal en la sociedad.

Desde la perspectiva actual

Dicho lo anterior, en este artículo cabe entrar a analizar entonces lo que sobre los grupos u organizaciones terroristas en general, y sobre los delitos de terrorismo en particular, establece el vigente Código Penal español.

Una de las primeras apreciaciones más interesantes de hacer, y que tiene una relación directa con lo que se exponía de la voluntad del legislador de modificar su definición, decir que el vigente Código Penal español estipula como “…organizaciones o grupos terroristas aquellas agrupaciones que, reuniendo las características respectivamente establecidas en el párrafo segundo del apartado 1 del artículo 570 bis) y en el párrafo segundo del apartado 1 del artículo 570 ter, tengan por finalidad o por objeto subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública mediante la perpetración de cualquiera de los delitos previstos en la Sección siguiente” (art.71.3).

Así, y desgranando tal definición, podemos ver que el Código Penal español considera que a los efectos del mismo una organización o grupo terrorista es aquel conjunto de personas (de ahí la inclusión del término agrupación) unidas para perpetrar una serie de acciones delictivas (descritas posteriormente por el mismo CP que aquí no cabe entrar a referenciar individualmente por su extensión). Pero atención, este grupo de personas no tan sólo deben estar unidas para perpetrar unas acciones delictivas concretas, pues en todo caso eso sería organización o grupo criminal o cualquier otra cosa, pero no organización o grupo terrorista. Para que este grupo de personas unidas con el fin de ocasiones unas concretas acciones delictivas sean consideradas parte de una organización o grupo terrorista tales acciones deben ir destinadas lograr la finalidad o el objeto de “subvertir el orden constitucional o alterar gravemente la paz pública mediante la perpetración de cualquiera de los delitos previstos en la Sección siguiente”.

Una vez vista la tipología de aquello que el vigente Código Penal considera como organización o grupo terrorista y en consecuencia como ente perpetrador de acciones terroristas, es interesante ver algunas de las penas más relevantes que existen para este tipo de delitos.

Uno de los delitos terroristas más interesantes de ver lo encontramos en el artículo 573 del CP, en el mismo se dicta que “El depósito de armas o municiones o la tenencia o depósito de sustancias o aparatos explosivos, inflamables, incendiarios o asfixiantes, o de sus componentes, así como su fabricación, tráfico, transporte o suministro de cualquier forma, y la mera colocación o empleo de tales sustancias o de los medios o artificios adecuados, serán castigados con la pena de prisión de seis a diez años cuando tales hechos sean cometidos por quienes pertenezcan, actúen al servicio o colaboren con las organizaciones o grupos terroristas descritos en los artículos anteriores”.

En el párrafo anterior podemos ver cómo no es necesario que exista una acción contra terceros de forma directa para que se produzca un delito terrorista. Luego, para los supuestos en los que sí que existan daños a terceros el Código Penal también resulta taxativo.

Taxativo por ejemplo al establecer que “los que perteneciendo, actuando al servicio o colaborando con organizaciones o grupos terroristas cometan los delitos de estragos o de incendios tipificados en los artículos 346 y 351, respectivamente, serán castigados con la pena de prisión de quince a veinte años, sin perjuicio de la pena que les corresponda si se produjera lesión para la vida, integridad física o salud de las personas” (art.572.1) y que los que perteneciendo, actuando al servicio o colaborando con las organizaciones o grupos terroristas atentaren contra las personas, incurrirán en las siguientes penas:

En la pena de prisión de veinte a treinta años si causarán la muerte de una persona, en la pena de prisión de quince a veinte años si causaran lesiones de las previstas en los artículos 149 y 150 o secuestraran a una persona y en la pena de prisión de diez a quince años si causaran cualquier otra lesión o detuvieran ilegalmente, amenazarán o coaccionarán a una persona. Todo ello reflejado en el código 572.2 del CP, concretamente en sus apartados primero, segundo y tercero respectivamente.

Finalmente, señalar que luego existen muchas otras menciones y establecimiento de detalles que tienen que ver con las organización y los grupos terroristas, y por ende con los delitos terroristas, pero que adentrarnos en todas ellas, supone una extensión que huiría de la intención de quien este artículo firma de realizar un texto didáctico y comprensible para la persona lectora del mismo.