La responsabilidad penal en el menor y su evolución

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Afortunadamente, en pocas ocasiones saltan a la palestra de los titulares informativos delitos de gravedad cometidos por niños, pero cuando en alguna ocasión saltan a la palestra los mismos impactan en la población de una manera especial.

Los delitos cometidos por menores, especialmente si son con resultado de muerte, despiertan un especial debate en la sociedad, un debate que se sustenta en distintos elementos clave que determinan de forma particular la percepción de estos ilícitos y la responsabilidad penal en el menor.

Por un lado, se despierta en la sociedad la lógica incomprensión del por qué, de los motivos que nos llevan como sociedad a que haya niños que sean capaces de llevar a cabo actos de terrorífica maldad, cuando se deberían encontrar en la época de la inocencia y de estar jugando con sus juguetes.

Esta incomprensión da lugar a encendidos debates sobre los modelos educativos y de valores que se imprime a nuestros hijos en la actualidad, la psicología de unos niños que crecen de forma muy distinta que antaño, e incluso se pone (absurdamente a modo de entender de quien este artículo firma) el foco en cuestiones como la televisión o videojuegos a los que se les acusa de fomentar actitudes violentas, cuando en realidad se debería pensar que el problema no es que existan imágenes violentas o no, siempre han existido y existirán, pero ello no da pie a que en mentes sanas esas imágenes de ficción deriven en cometer actos criminales reales.

Responsabilidad menoresPero donde especialmente se despierta el debate es en las consecuencias legales de tales acciones, y no se está hablando ya de la defensa de algunos incluso de la pena capital o de otros de medidas punitivas de cárcel aún y cuando estas puedan tener la base en la reinserción del menor. No se está hablando de esto, de lo que se está hablando es de la mera inexistencia de consecuencias penales para un menor de menos de 14 años. Algo que resulta muy difícilmente comprensible y digerible para muchas personas.

No debemos olvidar que en España (no en todos los países es igual, y existen importantes diferencias según el país en cuestión) que un niño que cometa un delito no tendrá ninguna consecuencia legal pues legalmente el mismo es absolutamente inimputable.

Esta característica de inimputabilidad, de ausencia de consecuencias penales sin lugar a dudas, es tal y como se decía, el escenario de los más enconados debates, ¿se debería juzgar a un adulto a cualquier menor que sea capaz de delinquir como un adulto? ¿Se debe preservar un límite para proteger al menor? ¿No debe existir edad mínima y cualquier delito cometido debe juzgarse igual? Y si se impone límite, ¿dónde debe establecerse la edad de corte para determinar el carácter de imputabilidad penal o ausencia de esta?

Sin duda, un sinfín de preguntas con múltiples respuestas, pero es función de quien este artículo firma responderlas según su particular criterio, es función de este artículo poner sobre la palestra el carácter absolutamente inimputable de un menor de 14 años.

La base del ordenamiento jurídico actual relacionado con el aspecto que aquí se está tratando emana esencialmente de la legislación existente del año 2001. Anteriormente existieron dos tramos que configuraban una realidad diferente:

Por un lado, decir que proveniente de la legislación existente en el año 1948 se entendía que existía un a jurisdicción especial para menores y en esencia, aunque existieron dos modificaciones de calado hasta el año 1992 que es cuando esta base legislativa dejo de tener uso, se puede decir que dependía del órgano judicial concreto tomar las medidas que considerase oportunas, estando facultado para tomar cualesquiera que correspondiente. Tal, y como se ha dicho esto tubo su fin en el año 1992 por entenderse inconstitucional. Desde entonces y hasta el nombrado 2001 se fue gestando el modelo que en la actualidad tenemos vigente.

Finalmente, y como mera pincelada, decir que la ausencia de carácter penal en las acciones de un menor de 14 años no significa que por ejemplo no existan medidas reeducadoras que puedan ser tomadas (tratamiento psicológico, etc.) o responsabilidad civil de los padres, pero eso es otro tema, muy diferente a las penas penales que pudieran, o no, corresponder al menor y que en este caso no existen.