Las entidades financieras deberán hacerse cargo de los fraudes electrónicos

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Lamentablemente, los fraudes electrónicos están a la orden del día. Cada vez son más las personas que se llevan desagradables sorpresas a la hora de llevar a cabo cualquiera de sus transacciones bancarias. Los delincuentes no paran de ponerse al día para conseguir saltarse todas las medidas de seguridad de los bancos, situación que durante mucho tiempo ha estado en el aire.

¿Quién debía hacerse cargo de estas estafas o fraudes electrónicos? ¿El propio banco? ¿El usuario? Después de algún tiempo de discusiones al respecto, finalmente ha quedado claro que quienes han de hacerse cargo del dinero perdido de los clientes en este tipo de fraudes es la entidad bancaria. Pero, ¿qué ha llevado al Alto Tribunal ha llegar a dicha conclusión? ¡Veámoslo!

Entidades bancarias, responsables de los fraudes electrónicos

Tal y como ha dejado constancia la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia a través de su Sentencia SC-186142016 Dic. 19/16, las entidades financieras deberán hacerse cargo de los fraudes electrónicos que sufran los usuarios mediante las transacciones electrónicas. Ha quedado claro que son los bancos o entidades financieras quienes deberán reparar el daño y perjuicios que hayan sufrido sus usuarios con motivo de estos actos ilícitos.

El Alto Tribunal se encargó de hacer hincapié en que dicho riesgo resulta inherente a la actividad bancaria, y es que se ha indicado que el banco está obligado a disponer y ofrecer a sus usuarios los más altos estándares de seguridad, control, confiabilidad y profesionalidad a sus clientes y/o usuarios, por tanto son ellos los responsables de no dispones de las medidas se seguridad necesarias para evitar que este tipo de situaciones puedan producirse.

Fraudes electrónicos

En otras palabras, las entidades bancarias están obligadas a garantizar a sus usuarios unas transacciones bancarias completamente seguras, independientemente del medio electrónico a  través del cual se lleve a cabo la transacción, así como del tipo de cuenta bancaria a través de la cual se haya sustraído el dinero (cuenta bancaria, cuenta de ahorro, etc.). El banco deberá encargarse de hacer frente a la cantidad que el usuario ha perdido con motivo del fraude sufrido.

El banco, siempre y cuando demuestre que dicho fraude ha sido culpa del usuario o del cliente de la entidad bancaria, y que su forma de actuar fue el motivo que llevo a comprometer sus recursos económicos, podrá quedar libre de dicha obligación o carga. También ha quedado claro que el banco ha de ser capaz de demostrar la culpa del usuario, no basta con decirlo si no dispone de las pruebas suficientes que lo demuestren.

Modalidades de fraudes electrónicos más frecuentes

No cabe duda alguna que uno de los fraudes electrónicos más comunes son la interceptación de los datos privados y personales del medio de pago electrónico a través de los canales virtuales y/o las bandas magnéticas de las tarjetas de débito/crédito o bien mediante el chip de la tarjeta inteligente.

Las modalidades más habituales son aquellas que se conocen como phishing, hoax y pharming. La primera y la tercera de estas modalidades de fraude son las que más utilizadas para lograr el retiro ilícito del dinero depositado en el banco. El phishing es considerado una forma de fraude electrónico que destaca por los diferentes intentos para conseguir los datos personales como son, por ejemplo, las contraseñas y los datos financieros.

Estos fraudes tienen como principal objetivo engañar a los usuarios para lograr toda aquella información sensible, todos aquellos datos confidenciales, como son las claves de acceso a la cuenta bancaria en la página web del banco, las contraseñas, y/o demás información privada.

Los estafadores no sólo emplean estos medios para intentar hacerse con los datos privados bancarios de los usuarios, sino que también pueden dedicarse a enviar emails a miles y miles de direcciones de correo electrónico, direcciones que suelen ser recopiladas en la red. Mediante dichos emails falsos se notifica al usuario la necesidad de confirmar la información bancaria relacionada con su cuenta por diferentes razones (todas ellas falsas).

Normalmente, este tipo de emails se reciben con signos distintivos, el logo o la enseña de la entidad bancaria, para de este modo conseguir que el usuario clique sobre un vínculo que dirige a un sitio web que, solo en apariencia, para ser de la entidad bancaria, pero realmente es un sitio web falso que busca que introduzcas tus datos personales bancarios para quedarse con ellos.

Quienes incluyen su información o datos personales estarán enviando sus datos a los delincuentes, quienes podrán utilizarla en diferentes transacciones. Además, los fraudes electrónicos también pueden realizarse a través de otros métodos más difíciles de detectar como las URL falsas, los ataques a los servidores, los formularios HTML falsos, entre otros.