Las inexpugnables cajas de seguridad, también para Hacienda

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Tener una caja de seguridad en una entidad bancaria siempre ha sido uno de los métodos más seguros de proteger nuestros bienes más valiosos y que queremos tener salvaguardados del interés ajeno. Estas cajas de seguridad siempre se han considerado prácticamente inexpugnables, incluso para los entes como Hacienda que quieran “meter mano” en ellas para cobrar las deudas de deudores fiscales y otros.

En los últimos tiempos la Agencia Tributaria ha lanzado una actuación sorprendente: ha ordenado el precinto y embargo de las cajas de seguridad que en entidades financieras en España eran titulares contribuyentes morosos, pero de ahí a que las logre realmente embargar media un trecho, y es que todo parece indicar que las cajas de seguridad seguirán siendo prácticamente inexpugnables para todos, también para el fisco, aunque a éste seguro que no le guste mucho

La “jugarreta” de Hacienda

Hacienda pretende hacer creer -con una comunicación y acción de este tipo- a los deudores (y de paso lanzar un aviso a navegantes) que puede embargar efectivamente el contenido de las cajas de seguridad, cuando ello para nada es así, se puede decir más alto pero no más crudo: Hacienda no tiene ninguna autoridad ni poder para proceder a abrir ninguna caja de seguridad.

El fisco, aunque quiera jugar a hacer creer que puede hacerlo no tiene ninguna autoridad para abrir una caja de seguridad, pues para que ello sea así, para que este ente pueda abrir una caja de seguridad tiene que tener el consentimiento del titular que va a embargar, y si éste no se lo concede tiene que tener una autorización judicial para poderlo hacer y como veremos más adelante todo apunta a que ninguna autoridad judicial dará permiso para que ello se produzca en la mayoría de casos en los que Hacienda le solicite ese permiso, por lo que todo quedará en agua de borrajas para el fisco y en un intento de truco para cazar al infractor fiscal.

Entonces, si Hacienda sabe que difícilmente logrará que ningún juez le de permiso para abrir una caja de seguridad ¿por qué anuncia a bombo y platillo y despliega a los suyos para hacer creer que ello es así? El motivo está claro, con la “amenaza” de que “lo va a hacer” y que “va a ir al juez” pretende intimidar al contribuyente infractor y lograr que éste se asuste y se avenga a abrir la caja. Además, si consigue asustar un poco a quienes puedan tener la tentación de utilizar las cajas de seguridad para determinados fines y demás pues mejor que mejor para el fisco.

El análisis legal

Hasta aquí se ha expuesto una determinada situación, unas determinadas acciones, pero ¿por qué se está llegando a la conclusión de que el fisco no podrá ejecutar como pretende el embargo de las cajas de seguridad que un infractor fiscal posea como titular en las entidades financieras? Veámoslo.

Hacienda dice una verdad a medias: Hacienda dice para actuar de este modo que actúa al amparo de la Ley General Tributaria que según dice Hacienda le autoriza a ello, cuando ello no es exactamente así. La Ley General Tributaria le puede autorizar a decretar el embargo de cuentas financieras, también de otros productos financieros o incluso otros bienes que disponga el infractor fiscal, pero ello no alcanza a las cajas de seguridad. Podrá alcanzar al contenido de las cajas de seguridad si se supiera lo que hay, pero como no se sabe y la caja en sí misma es un domicilio privado del cliente que lo tiene contratado con la entidad financiera.

Y es que como establece la misma Constitución Española “el domicilio es inviolable, ninguna entrada o registro podrá hacerse en él sin consentimiento del titular o resolución judicial, salvo en caso de flagrante delito”, por lo que si no puede existir ninguna norma que contravenga a la CE dentro del ordenamiento jurídico Español y violar un domicilio privado sin consentimiento del titular contraviene a la CE está claro que nos encontramos ante un supuesto de inexpugnabilidad de la caja a no ser que medie el consentimiento del titular o autorización judicial, y ¿por qué este último no se la va a dar al fisco? Los motivos son claros.

Disponer de una caja de seguridad no puede presuponer que la misma se esté utilizando para cometer un delito. En primer lugar, puede que el contenido de la caja de seguridad no sea el del dinero defraudado, etc., y que en la misma sólo se guarden por ejemplo objetos personales de valor, papeles o incluso nada, o por qué no caramelos (extraño pero cada uno puede guardar lo que quiere) y ello no es delito, e incluso puede que incluso aún y cuando sea cierto que en la caja existe dinero, no tiene por qué haberse producido delito fiscal, puede que la cantidad que reclama el fisco sea inferior al delito penal y aunque la supere si no está claro que con esa caja se está cometiendo un flagrante delito (y eso no es nada fácil de demostrar) no deberá proceder ninguna entrada a un domicilio atentando contra los derechos más fundamentales de les personas.

Resumiendo, el derecho a la intimidad, a la inviolabilidad del domicilio y los derechos que recoge la misma CE están por encima de suposiciones, interpretaciones o creencias de Hacienda de que las acciones presuntamente delictivas pasan por esa caja de seguridad, mientras ello no lo pueda demostrar mediante la certeza judicial de que existe un delito flagrante en ellas poco o nada tiene que hacer, pues ni aunque quisiere ni el juez lo tendría nada fácil para decretar la apertura de la caja si el consentimiento del titular no existe, la jurisprudencia es tajante al respecto y queda claro que por el momento el fisco se va a quedar en el rellano, es decir, en la sala donde existen las cajas y precintarlas, pero no podrá entrar en ellas fácilmente, y cuando no logré lo que pretende el precinto caerá por sí mismo ¿justo o injusto? Un caso digno de analizar, estos han sido los datos al respecto.

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