Lesiones en el ámbito familiar

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Una de las mayores lacras de la sociedad es la violencia en el ámbito familiar. Toda violencia sin duda resulta completamente reprochable, pero este tipo de violencia además merece una especial repulsa y es absolutamente deleznable.

Cuando se habla de violencia en el ámbito familiar normalmente se asocia siempre a la violencia de género, y muy particularmente se asocia en las agresiones del hombre hacia la mujer. Y bien cierto que ello es, y dramáticas son las cifras, pero además tampoco debemos olvidar que este tipo de violencia va más allá de ello y también existen mujeres que agreden a hombres, y agresiones dentro del ámbito familiar (hijos a padres, etc.) que se alejan de la violencia de genero pero no de la violencia dentro del contexto familiar.

violencia de géneroTodo ello, por supuesto sin olvidar que en el caso de la violencia de género realizada entre miembros de una pareja, si además esta tiene hijos existe otro tipo de lo que podríamos denominar violencia hacia estos, aunque esta lamentablemente no sea tan visible. Sin duda los conflictos entre los padres afectan mucho a los hijos, y la violencia de ellos aunque no sea una agresión directa a los menores del matrimonio, a veces puede ser más doloroso y dejar secuelas que cualquier agresión física que se podría producir, pero este sería otro tema.

El tema de la violencia en el ámbito familiar, y de la violencia de género en particular, puede tratarse y enfocarse desde muy distintos prismas, pero en este artículo corresponde en dos aspectos muy importantes a tratar sobre la misma: la dificultad de probar la existencia de la violencia en sí misma y la tipificación misma del concepto de este tipo de violencia.

En primer lugar debe reconocerse y decirse que en estos últimos años se ha asistido afortunadamente a un cambio social muy profundo tanto en lo relacionado con la percepción social de este tipo de violencia, como de la legislación y de las medidas de protección relacionadas con ella. Por supuesto, todo siempre es mejorable y, por supuesto, siempre se pueden dar nuevos pasos de concienciación social y de una legislación y medidas de protección más profundas y efectivas, y que además eliminen el riesgo de discriminación positiva o de exceso de celo sin por ello desproteger a la potencial víctima. Todo siempre es mejorable, pero en justicia cabe decir que los avances en la última década larga han sido muy elevados.

Dicho lo anterior también cabe reconocer lo específico de este tipo de violencia. Pues al contrario de otro tipo de violencias este es un tipo de violencia más difícil de probar penalmente. A ello contribuyen distintos factores, entre ellos:

Por un lado, debe tenerse presente que este tipo de violencia es un tipo de violencia que se produce normalmente en el ámbito más estricto de la intimidad. Y si bien, legalmente existe una especial protección hacia las víctimas para este tipo de delitos, llegar a probar la existencia de los mismos suele resultar dificultoso pues en gran mayoría de ocasiones no existe ningún tercero, ni nada más que lo expuesto por las partes directamente implicadas para valorar o no la existencia de este tipo de violencia.

A todo lo demás también cabe añadir la dificultad de que en muchas ocasiones la víctima denuncie este tipo de agresiones contra ella. Una reticencia a denunciar que bien puede ser producida por el miedo, por el especial ligamen de afectividad que existe entre las partes, por el ligamen de los hijos o por la mera dificultad social de denunciar un hecho que de sufrirlo avergüenza a la víctima. Afortunadamente cada vez más también existe un mayor soporte y herramientas para ayudar a la víctima a dar el paso pero no es fácil.

Finalmente y en el otro orden de cosas que se mencionaba, decir que no toda relación en la que existe violencia entre un hombre y una mujer (o viceversa) podrá ser considerada dentro del ámbito familiar, y en consecuencia tener las especiales características y protección que la ley dota para esta. Y es que para que una agresión sea considerada como producida dentro del ámbito familiar debe existir efectivamente ese nexo de unión familiar, en el caso del supuesto anteriormente mencionado debería acreditarse el nexo de pareja entre las partes, pues de no ser así sería catalogado como una mero ilícito de lesiones o lo que fuere dentro del ámbito común que correspondiere.