Lo que debes saber sobre las inspecciones de Hacienda

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Las inspecciones de Hacienda

¿Quién no ha recibido una carta de Hacienda y sólo con el hecho de ver el logotipo del sobre le han entrado unos escalofríos y sudores fríos de impacto? ¿Quién ante el mero hecho de sospechar que el fisco pretende inspeccionarle no se pone a temblar sólo de pensarlo? Seguro que muchos, pues es bien sabido que (normalmente) una notificación de Hacienda nada bueno supone y lo más normal es que algo quieran de nosotros y no precisamente felicitarnos las navidades.

Uno de los aspectos más temidos que contra nosotros puede tener interés de efectuar el fisco es, como se decía, una inspección, y es ésta la que mayores miedos e incertidumbres genera, pero ¿es conocido cómo funciona legalmente un procedimiento de inspección de Hacienda? Veámoslo en las siguientes líneas.

La ley y las inspecciones tributarias

En primer lugar diremos que todo lo establecido en relación a los procedimientos de inspección que la Agencia Tributaria pretenda realizar contra nosotros se encuentran encuadrados y regulados por lo que dice la Ley General Tributaria vigente (LGT), entre otros preceptos y reglamentaciones que directa o indirectamente pudieran resultar de aplicación, como son por ejemplo los derechos fundamentales u otros, recogidos por la Constitución Española que no podrán ser en ningún caso conculcados.

En relación a lo que establece directamente la LGT sobre los procedimientos de inspección decir la ley establece como objeto del procedimiento de inspección el “…comprobar e investigar el adecuado cumplimiento de las obligaciones tributarias y en el mismo se procederá, en su caso, a la regularización de la situación tributaria del obligado mediante la práctica de una o varias liquidaciones” (art. 145.1 LGT). Dicho de otro modo, es función de la inspección si en nuestras declaraciones hemos dicho toda la verdad o si no se ha reflejado todo lo cierto que se debería haber reflejado y si en el procedimiento se detecta de que no lo hemos hecho nos impondrán el pago o los pagos a realizar para regularizar la situación a la realidad que hubiéramos debido declarar.

Destacar cabe que durante el procedimiento de inspección, el fisco podrá adoptar “medidas cautelares debidamente motivadas para impedir que desaparezcan, se destruyan o alteren las pruebas determinantes de la existencia o cumplimiento de obligaciones tributarias o que se niegue posteriormente su existencia o exhibición” (art. 146.1), y estas medidas cautelares que el fisco puede aplicar contra nosotros, ¿cuáles son exactamente? Pues bien, ello viene también reflejado en la misma LGT, en el mismo artículo 146.1 mencionado, en su segunda parte y el mismo párrafo determina que las medidas podrán consistir en “el precinto, depósito o incautación de las mercancías o productos sometidos a gravamen, así como de libros, registros, documentos, archivos, locales o equipos electrónicos de tratamiento de datos que puedan contener la información de que se trate“.

El proceso inspector en la práctica

El proceso de inspección cuenta con unas partes legalmente bien diferenciadas. Así, por ejemplo un proceso inspector pasa por la fase de “inspección y desarrollo” y por la fase de “terminación de las actuaciones inspectoras”.

La fase de inspección y desarrollo queda establecida en el marco de la misma LGT a partir de su artículo 147 y por ejemplo uno de los puntos clave que determina es que tales actuaciones podrán ser realizadas a petición del obligado tributario (en los términos que establece el art.149 de la LGT) y también de oficio (todo ello en el art.147 a) i b) de la LGT).

Dichas actuaciones de inspección podrán tener carácter general o parcial, y un punto muy importante cualquier obligado sometido a inspección deberá ser informado “al inicio de las actuaciones del procedimiento de inspección sobre la naturaleza y alcance de las mismas, así como de sus derechos y obligaciones en el curso de tales actuaciones” (art. 147.2). Si lo desea, puede leer nuestro artículo sobre las notificaciones tributarias.

Una vez iniciadas las actuaciones inspectoras las mismas seguirán todo su curso y las mismas concluirán con la realización por parte del fisco de unas actas. Estás actas están reguladas en la parte que anteriormente se mencionaba de “terminación de las actuaciones inspectoras” y las mismas producirán tres tipos de resultados sobre el acta emitida:

Que la misma sea finalmente una “acta con acuerdo“, es decir, que las partes (el inspeccionado y el fisco anterior) llegan a un acuerdo sobre lo que se inspeccionaba a tenor de todo lo que se desprende del artículo 155 de la LGT.

Que la misma sea una “acta de conformidad” (art. 156 LGT), aquella acta que da como resultado que el inspeccionado acepte sin rechistar lo que el fisco le impone. Lo encuentre el obligado tributario justo o no, le guste o no pero lo acepte y acate.

Y finalmente, que sea un “acta de disconformidad” (art. 157 LGT), es decir, el fisco toma una decisión después de la inspección y el inspeccionado no se muestra de acuerdo con esta decisión. En este caso el disconforme podrá iniciar un proceso de alegación que queda regulado en el mismo artículo 157 de la LGT, concretamente en sus apartados 3, 4 y 5.

¿Le han sorprendido en alguna irregularidad? No se preocupe, no todas las irregularidades con Hacienda son delito.