LOMCE: la ley de la discordia

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Aún no ha entrado en vigor la LOMCE (Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa) y ya es una de las leyes que ha despertado mayor controversia de la historia reciente de la democracia de nuestro país, suscitando la misma multitud de contrapuestas y viscerales posiciones tanto a favor como en contra de la misma.

En este artículo no vamos a entrar a valorar esta ley desde el posicionamiento personal de los distintos aspectos de sesgo ideológico que enconan muchas de las posiciones, ni vamos a debatir si la ley es adecuada o no lo es, no es objeto tampoco de este artículo juzgar ni a quienes la defienden, ni a quienes la atacan, simplemente es objeto de este artículo hablar en líneas generales de esta ley y exponer objetivamente algunas de las cuestiones que incorpora.

Como se decía, existen grupos de opinión que están completamente a favor de esta ley y la tildan de extraordinariamente necesaria, pero por contra existen otros grupos de opinión que la juzgan inapropiada para los objetivos que promulga, invasivas competencialmente o muchas otras críticas que por distintos motivos se le hacen, pero como se decía, no se trata en este artículo de juzgarla, sino de exponerla y exponer lo que se dice de ella.

En trámite

La LOMCE es aún un proyecto de ley que está pasando su trámite parlamentario, es decir, está haciendo el circuito de anteproyecto a proyecto de ley y de aquí se espera a que en breve sea aprobada por el Congreso español, después de haber superado su trámite formal en el senado.

Destacar cabe al respecto de todo lo anterior, que esta ley será aprobada por la mayoría gubernamental de quien gobierna el país, pero la misma, cuenta con el rechazo mayoritario del resto de partidos parlamentarios, algunos incluso la tachan de ley muerta antes de nacer pues se espera que cuando haya un cambio de color político en el país, éste decida derogarla, o también se espera que una vez aprobada esta ley sea llevada ante el Tribunal Constitucional y la misma pueda quedar sin el efecto que persigue. También cabe destacar que a lo largo del trámite parlamentario la misma no ha sufrido grandes cambios desde el proyecto inicial que presentó el Gobierno, si bien como se verá en siguientes párrafos, sí que se han incorporado algunos matices (siendo aceptadas 32 de 896 enmiendas presentadas).

Aspectos clave

Distintos son los aspectos que enervan las posiciones ante está ley y es que la misma despierta controversia tanto en docentes y alumnos, como entre instituciones, así como en la sociedad en general.

Así, distintas son las críticas que llueven sobre esta ley. Desde acusarla de ser una ley que “mercantiliza” la educación, hasta acusarla de ser una ley “sexista” o que persigue la “recentralización educativa”, sin olvidar que también se la acusa de ser muy “conservadora” o “partidista” y que lo que persigue en muchos casos es adoctrinar, más que formar.

Como se decía, no se trata de juzgar si la LOMCE es buena o no, si es adecuada o no, y si la misma merece ser aprobada o no, y si lo es, qué debe suceder con la misma, pues todo ello dependerá del posicionamiento ideológico del lector/a de este artículo, pero exponer algunas de las críticas que se vierten contra ella es necesario precisamente para ver los puntos de los que defienden la implantación de esta ley.

Así y en un breve análisis de los puntos destacados anteriormente que generan especial fricción entre las partes podemos decir resumidamente (y entre muchas consideraciones que se pudieran realizar) que:

A) La ley es considerada “poco social” por unos, y necesaria para la sociedad actual para otros.

B) La ley pretende poner orden en la necesidad de que en todo el territorio nacional exista una educación uniforme, con criterios uniformes y con un desarrollo uniforme, mientras para otros supone un ataque contra sus competencias y sus modelos educativos

C) La ley intenta enfocar el sistema educativo hacia un modelo educativo que reduzca el alarmante nivel de fracaso escolar y que mejore la calidad del sistema (imponiendo reválidas y evaluaciones, etc.) y los defensores de la misma estiman que estas son medidas adecuadas, mientras sus detractores estiman que -si bien el diagnóstico puede ser acertado- las medidas para tratarlos, para ellos no lo son.

Finalmente reflejar un punto que ha levantado mucha “polvareda” de la LOMCE. Uno de los aspectos que más se ha criticado por una parte y defendido por la otra es la segregación por sexos que promulga la ley. Segregación que aún ha adquirido una mayor relevancia después de la aprobación del Senado (y que no se prevé que tenga cambios en su tramitación final y aprobación en el Congreso), donde tras una enmienda presentada por un partido político se ha eliminado la necesidad de que los centros, optantes para concertar (y a los cuales se les denegó el concierto en el último año), “justifiquen de forma objetiva y razonada” sus motivos para segregar.