Los diez secretos que te harán triunfar como abogado

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Sin duda todos conocemos a ese abogado que habla con confianza en cualquier sitio, dando una conferencia, en la sala de un juzgado o en la cafetería. Estos profesionales posiblemente no sean más listos que el resto, ni hayan estudiado en las mejores universidades del país, pero sí dominan a la perfección una serie de secretos que pueden parecer sencillos, pero que sumados y adoptados con naturalidad les hacen colocarse en niveles muy altos de éxito profesional para triunfar como abogado.

Consejos para ser un abogado de éxitoEste artículo no pretende ser un manual, sino aportar algunas ideas interesantes sobre las actitudes a tomar para conseguir transmitir seguridad frente a los colegas y clientes, como primer paso para intentar diferenciarte del resto en tu carrera hacia el éxito.

1. Contacto visual.

Ser capaces de sostener la mirada otorga al público sensación absoluta de seguridad. Además, mantener el contacto visual con una persona durante unos seis segundos y a continuación repetirlo con otra persona que se encuentre en otro lado de la sala, hará que los presentes se sientan involucrados de forma personal en la “conversación”. Hay que evitar que ese contacto se centre exclusivamente en una o dos personas. En ocasiones en ponencias, clases o conferencias, se tiende a mirar a aquellos que se muestran más interesados, excluyendo de forma inconsciente al resto, que se siente apartado. Mirar al fondo de la sala tampoco es una buena idea, ni realizar “barridos visuales” por la cámara sin fijar la vista, pues el secreto del éxito radica en que tu audiencia sienta que estás hablando con ellos, otorgándote así el don de la seguridad.

2. Cuida tu postura.

Nada proyecta mayor seguridad que una postura firme. Evita los balanceos y los paseos excesivos. Moverte demasiado distraerá a tus interlocutores y alejará su atención del discurso. Además te hará parecer nervioso. Para comenzar a practicar, prueba a colocar los pies separados a una distancia moderada a la altura de las caderas, levanta el pecho y relaja los hombres. La cabeza debe estar en alto; existe un ejercicio que suele practicarse en cursos de educación postural y que consiste en imaginar un hilo sale de nuestra cabeza y que cuelga del techo; podemos imaginar que somos unas marionetas. Cuidar nuestra postura transmite una buena sensación de confianza que será clave si queremos alcanzar el éxito profesional.

3. Proyecta tu voz con seguridad.

Este consejo se relaciona íntimamente con el anterior, pues de una buena higiene postural, resultará una buena proyección de la voz. No solo los músicos necesitan dominar las beneficiosas técnicas de respiración diafragmática; cualquier orador que se precie debe conocer y utilizar los beneficios de este tipo de fonación. Utilizar correctamente la columna de aire permite proyectar a toda la sala la voz, con un buen volumen y evitando futuras disfonías. Habla siempre un poco más alto de lo que consideres oportuno.

Si estás en un juicio, procura comenzar tu discurso con fuerza y seguridad, no utilizando los típicos clichés ya manidos, sino utilizando unas primeras frases que logren captar la atención de los presentes y que te den pie a iniciar el necesario proceso de persuasión.

De lo anteriormente comentado, podemos sacar una conclusión: si deseas alcanzar el éxito en tu trabajo, debes aprender a comunicarte conectando la vista, la voz y el movimiento para atraer la máxima atención posible, consiguiendo con ello que tu audiencia pueda ver, oír y sentir profundamente el mensaje.

4. Sonríe.

Es también un gesto que transmite confianza y por ende, otorga garantías de éxito. Además tu voz será más agradable y radiará seguridad en tí mismo. El secreto está en saber cuándo utilizar la sonrisa, para que no quede fuera de lugar. Es una herramienta poderosa si sabemos utilizarla sabiamente.

5. Haz pausas en el discurso.

Utilizar densas oraciones llenas de “muletillas” y expresiones pueden hacernos parecer poco profesionales. Todo lo contrario, debemos conocer el arte y el manejo de los silencios, hablando con pausas que otorguen a nuestro discurso confianza y seguridad. Dominando esta cuestión tendremos muchas papeletas para ganarnos la confianza de nuestros oyentes y convencerlos de aquello que decimos.

6. Siempre debes tener un plan.

En tu carrera profesional no dejes nunca las cosas al azar. Procura tener siempre un plan. Un buen abogado no hará nunca una pregunta en un juicio sin conocer la respuesta por adelantado o sin estar preparado para cualquier sorpresa que con la que pueda salir el acusado o testigo del procedimiento. Debemos parecer brillantes de forma espontánea, aunque nuestra presentación haya sido bien planeada.

7. Conoce al resto de actores en el proceso.

El trabajo del buen abogado requiere de altas dosis de intuición psicológica y también, como no, de preparación en ese campo. Conocer al resto de personas que intervienen en un procedimiento es vital, pues de sus antecedentes, sus creencias o su vivencias pasadas, dependerán sus opiniones o actitudes. El éxito llegará si sabemos manejar todo el conocimiento a nuestro favor.

8. Muestra humildad.

La prepotencia no es agradable y genera antipatía. Tampoco es necesario una excesiva preocupación por ser simpático, ya que podríamos conseguir el efecto contrario, pero sí que podemos utilizar expresiones como gracias, por favor, etc., para ganarnos el reconocimiento del público y una actitud moderada, alejada de la petulancia y la pedantería.

9. Visualiza la victoria.

No solo en nuestro campo; este ejercicio mental de toma de seguridad y confianza se utiliza en diferentes sectores laborales. Se trata de cerrar los ojos y ser capaces de vernos en la escena, triunfando tras nuestra exposición. En la visualización veremos la cara de aprobación de los presentes, los aplausos y las felicitaciones. Esto nos aportará una gran seguridad en nosotros mismos y posiblemente nos ayudará a lograrlo en realidad.

10. Echa mano de las anécdotas.

Llama la atención de tus oyentes con historias y anécdotas llenas de contenido. Dota de sentido diferentes sucesos y relaciónalos inteligentemente con tus argumentos. Si manejas estas herramientas con sentido común, ganarás gran credibilidad y abandonarás la senda de la mediocridad. Mantener el interés del público es básico para lograr convencerlo, tanto si estás en mitad de un juicio (con o sin jurado), en el despacho, en una charla, una conferencia, etc.