Los drones y su legislación

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Por todos es sabido que la tecnología avanza muy rápido, en la actualidad a una velocidad y profundidad como nunca antes en la historia, y por todos es sabido también que dichos cambios traen consigo enormes transformaciones sociales, y generan nuevas realidades, ello conlleva la aparición de la necesidad de transformaciones de todo tipo, entre ellas, legales para adaptarse a las nuevas realidades, este por supuesto es también el caso de los Drones.

La velocidad de la transformación

Sin duda, el término Dron, o Drones en plural, es un término que de un tiempo a esta parte lo estamos escuchando, y mucho. Y lo más importante, no sólo lo estamos escuchando mucho, sino que en los próximos años lo escucharemos cada vez más, mucho más, pues sin duda estos pequeños aviones no tripulados han llegado para quedarse y prometen ser una revolución en muchos ámbitos, nos aportarán muchas cosas y serán una realidad muy presente en nuestros cielos, en nuestro día a día.

dronesPor supuesto entonces, estos pequeños elementos voladores que tienen una infinidad de aplicaciones prácticas tanto desde el campo de vista civil, como por ejemplo funciones logísticas (transporte de pequeñas mercancías), comerciales y de marketing, audiovisuales (grabación, etc.), entre muchas otras, y desde el campo militar en otro orden de cosas, generan una nueva realidad, unas nuevas necesidades legales a las cuales las naciones y las personas deberán adaptarte.

Ahora bien, tal y como dice el dicho “las cosas de palacio van despacio”, dicho de otro modo, la burocracia siempre es densa, y como suele suceder primero existe la tecnología, su uso y luego en base a ello se transforman las legislaciones y en el momento actual nos encontramos en este pleno proceso.

Con los drones está sucediendo exactamente lo anterior: los mismos ya existen, cada vez tienen más funciones y funcionalidades, van adquiriendo mayor relevancia, pero aún no existe una respuesta legislativa clara a los retos que este nuevo elemento tecnológico presenta.

Los retos del dron

Sin duda la aparición y despliegue de los drones comportan una gran cantidad de preguntas que realizarse y de retos que resolver, pues los mismos por ejemplo pueden tener una incidencia muy clara en temas que por ejemplo atañan a la privacidad, pues estos elementos voladores, capaces de grabar o captar imágenes desde cualquier lugar pueden suponer un claro desafío al derecho de privacidad de las personas. Pero sin duda uno de los grandes retos que presentan estos drones es los requisitos que se requieren para que puedan volar, y en ello la legislación aún no está nada clara.

La legislación no está nada clara, y tampoco existe una jurisprudencia establecida ni mucho menos, al contrario, las sentencias que sobre estos asuntos son contradictorias, y si bien se van dando pasos en la buena dirección a nivel de establecer las normas para su uso, la misma aún no está clara, ni mucho menos cubre todos los flancos que debería cubrir.

Así, por ejemplo, nos encontramos desde lugares en los cuales se trata al dron como un mero juguete, el cual no requiere de ninguna licencia para tripularlo, ni ningún permiso oficial para volar, hasta lugares que prácticamente lo consideran un avión y le imponen estrictos requisitos para volar.dron

Un claro ejemplo de todo ello, a la vez que un modelo de ejemplo para este tipo de gadgets sobre por donde se puede enfocar la realidad legal sobre los drones en los próximos años la encontramos en los USA, en los USA recientemente se ha producido una proclama que puede cambiarlo todo y que es un importante indicativo de la tendencia del sector.

Poniéndonos en antecedentes podemos ver que, por ejemplo, los aviones no tripulados (los drones) para uso comercial son una realidad (con muchas consideraciones y disputas al respecto) en los USA, ahora bien, el conflicto rige en sí estos no están sometidos a ninguna regulación concreta, o si bien al ser considerados aviones, están sujetos al control de lo que establece la FAA (el organismo oficial de la aviación civil estadounidense).

A colación con la disyuntiva que se planteaba en los USA sobre este aspecto, decir que una reciente proclama ha dado un vuelvo a la realidad legal que parecía se estaba imponiendo. Y es así, pues si bien por ejemplo a mediados del año 2014 un juez anulo la multa que la FAA había aplicado a un ciudadano que dio vuelo a un dron considerando que no tenía licencia para hacerlo, y entendiendo la justicia que en el momento de realizar el vuelo no existía ninguna norma concreta aplicable al respecto y que por ende no podía equipararse un dron a un avión “convencional”, recientemente esto ha cambiado.

Y esto ha cambiado pues en el mes de noviembre del 2014, y relacionado con el caso anterior, a petición de la FAA, la NTSB (la Junta Nacional de seguridad en el Transporte) ha establecido una definición que puede resultar clave en el futuro inmediato y también en el largo plazo.

Así, al NTSB ha dictado que se entiende por avión a “cualquier dispositivo que se usa para el vuelo”. Entonces resulta fácil hacer la translación y equiparar al avión a un dron. Pues si es obvio que un dron es un dispositivo, y que es un dispositivo que se usa para volar, resulta clara que esa definición corresponde a la de un avión, en una forma distinta, pero a un avión al fin y al cabo.

Y si se considera avión, es a todas luces claro que a quien le debe corresponder decidir y regular sobre este tipo de aparatos es al organismo que tiene competencias sobre los aviones, en este caso a la FAA. Así queda claro que un dron entendido como avión o aeronave resultará sujeto a tales organismos y que cualquier otra normativa en la que se apoyen los operadores de este tipo de aviones no tripulados puede no corresponder.

Sin duda aún queda un largo camino por recorrer y mucho por discutir, pero se empieza a vislumbrar el ordenamiento de los cielos del futuro. Una realidad legal que sin duda tendrá que adaptarse a las nuevas realidades sociales que van surgiendo.